Siempre he dicho que hay una diferencia entre correr y entrenar, entre ser corredor y ser atleta. El corredor no sigue un plan de entrenamiento; si las circunstancias no le acompañan, no sale a correr: si llueve, porque llueve; si hace frío, porque hace frío; si hace calor, porque hace calor; si está cansado, porque está cansado. Por el contrario, el atleta no perdona ni un solo entrenamiento. Organiza su tiempo libre para que nunca le falte ese rato para poder entrenar y llueva, nieve o relampaguee es fiel a la cita.

Yo entré en el club de atletismo Páris en el 2002. Hasta entonces llevaba 5 años corriendo. Desde entonces empecé a entrenar. Ni que decir tiene que los años en los que he estado en ese club y he podido entrenar sin contratiempos en forma de lesiones, accidentes o enfermedades, han sido en los que mejores resultados deportivos he obtenido y una de las claves ha sido el hacer una planificación de la temporada y seguir un plan de entrenamiento. A estas razones hay que añadir el tener un grupo de entrenamiento, algo que en mi opinión es incluso más importante que el propio plan.

Este fragmento pertenece al capítulo “La pretemporada” del libro “Cosas del correr“.

 


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