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Almendros en flor. Parque La Quinta de los Molinos

Estamos en primavera. En esta estación las alergias se recrudecen ya que el polen, que no es otra cosa que las células reproductoras de las plantas, campa a sus anchas por el ambiente. Son muchos los corredores que en los meses de abril, mayo y junio ven condicionado su rendimiento deportivo por causa de esta patología. Incluso hay casos extremos que condicionan la temporada del atleta obligándole a cambiar sus objetivos porque la alergia no le permite entrenar con normalidad.
¿Es posible compaginar entrenamientos con alergia?
En la mayoría de los casos, sí. Todos los corredores que se ven afectados tendrán una disminución de su rendimiento, pero son muy pocos los que se ven obligados a parar completamente. Recordad que para un corredor el entrenamiento es parte de su actividad física diaria y si la alergia no os impide ir a trabajar, cargar con la compra o sacar a pasear al perro, actividades todas que suponen un mayor o menor desgaste físico pero desgaste al fin y al cabo, ¿por qué os va a impedir salir a entrenar?

Por supuesto habrá casos extremos en los que uno se ve postrado en la cama durante los días en que la presencia de polen inunda el ambiente, esos días en los que incluso os cuesta respirar, que hasta os obligan a pedir la baja laboral. Por fortuna sois pocos pero si os encontráis en este grupo debéis planificaros la temporada pensando que vuestra actividad durante estos meses se va a reducir muchísimo. En otras palabras, procurad que vuestro día D, vuestro gran objetivo de la temporada (ese maratón, esa marca en 10.000…) sea antes de la llegada de la primavera o una vez transcurrido el verano.

Para los casos menos extremos voy a compartir con vosotros unos consejos gracias a los cuales la alergia no va a condicionar vuestra temporada más que lo justo.

Evita las zonas con mucha vegetación.
De todos es sabido que los parques son el entorno ideal que elegimos los que vivimos en las ciudades. Pero en estas semanas evitarnos nos ayudará llevar mejor las incidencias del polen. Tampoco se trata de que te dediques a entrenar por medio de las grandes avenidas, pero seguro que tienes opciones que te permiten evitar las zonas con mayor vegetación. La opción de encerrarse en el gimnasio y entrenar en la cinta, la elíptica, hacer bici estática o incluso piscina también es una solución.

No entrenes a las horas en que hay más polen en el ambiente.
La presencia de polen es mayor a primeras horas de la mañana y a últimas de la tarde. Si tienes opción de entrenar al medio día, por ejemplo, evitarás el pico máximo y te verás menos afectado. Además durante estos meses en las horas centrales del día todavía no hace mucho calor con lo que se puede entrenar a esas horas.

Planifica la temporada en función de la máxima incidencia del polen.
Una correcta planificación de la temporada incluye unas semanas de descanso y una pretemporada en la que deberíamos hacer una serie de ejercicios para reponer musculatura, etc. ¿Por qué no planificar el descanso y la pretemporada para hacerlas coincidir en estos meses? Si la alergia te deja doblado, deberías hacerlo como algo obligatorio. Si tu rendimiento se ve afectado también sería una opción. Un ejemplo podría ser todos los que habéis corrido un maratón de abril. En el mes de mayo descansáis y en junio empezáis con la pretemporada que se puede hacer perfectamente en un gimnasio.

Bajar la intensidad del entrenamiento.
Cuando entrenamos a cierta intensidad y sobre todo si flirteamos con el láctico, el exceso de polen nos va a afectar porque la cantidad de oxígeno que requiere nuestro organismo es mayor que cuando entrenamos a otras intensidades. Ahí está una clave, ¿por qué no bajar la intensidad del entrenamiento? Nos permitirá seguir estando activos, no perder la forma, y sortear las peores semanas para volver a subir de intensidad una vez finalizada la primavera. Aparca las series y los rodajes controlados y dedícate a hacer entrenamientos en aeróbico. Quizás incluso descubras sus bondades.

Descansa los días de máxima concentración de polen
Otra opción es actuar en función de las previsiones. Los modelos meteorológicos actuales pueden anticiparnos si la concentración que va a haber en el ambiente es soportable para nuestro organismo o no. Estos niveles varían de unos días a otros, por lo que con una información rigurosa podrás planificarte para, por ejemplo, hacer los entrenamientos de más calidad los días en que la concentración sea menor.

La lluvia se convierte en nuestra aliada
La lluvia hace que los niveles de polen bajen. Esta inclemencia meteorológica que suele ser nuestra enemiga durante gran parte del año se puede convertir en nuestra aliada estos meses de primavera. Si sabes qué días va a llover puedes planificar la semana para hacer coincidir los días de entrenamiento con los de lluvia, evitando así los picos máximos de polen. Y quizás descubras el placer de correr bajo la lluvia de primavera, algo que por la cantidad de luz y por la temperatura, puede convertirse en un auténtico placer. ¡Cuidado, que engancha!

Por concluir, comentar que las alergias son una faena y en mayor o menor medida nos condicionan como corredores. Pero como ves son muchas los trucos que tenemos para sortearla. E incluso en el caso extremo de que nos obligue a parar completamente porque nos afecte con mucha virulencia hay maneras de que no dé al traste con nuestra temporada. Sólo tenéis que seguir los consejos que te damos en este artículo para que puedas seguir disfrutando de lo que más te gusta.

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