run” (CC BY 2.0) by brettlohmeyer

Las vacaciones estivales se acercan a su fin, y excepto unos pocos privilegiados que aún gozan de ellas, o las están esperando con ganas, la mayoría de nosotros ya las hemos acabado.  Estamos deseando empezar una nueva temporada de entrenamiento y marcarnos nuevos objetivos que nos motiven para este nuevo curso, que, por ejemplo, ya han iniciado deportistas profesionales como Cristiano Ronaldo, Messi, llamados a protagonizar las apuestas deportivas de bet365 esta temporada.

Durante el periodo vacacional, nuestro cuerpo y mente ha entrado en estado de descanso. El ser humano tiende a descuidar más su dieta, a darse más caprichos, y el volumen de entrenamiento baja considerablemente hasta niveles cercanos a una persona sedentaria.

Por todo ello, la vuelta a los entrenamientos suele ser peligrosa, sobre todo si no nos marcamos una rutina que nos permita ir poco a poco alcanzando nuestros niveles óptimos de forma, procurando ir mejorando poco a poco, y sin obsesionarse por alcanzar picos de rendimiento altos demasiado pronto.

Lo primero, y no por ello más fácil, es volver a cuidar nuestra dieta. Debemos volver a llevar una dieta equilibrada y saludable, y los dí­as de entrenamiento, el deportista debe ingerir una dieta rica en carbohidratos y mantener un adecuado estado de hidratación. La ingesta debe realizarse en 5 tomas, con 3 comidas importantes que aporten el 25% de la cantidad total de calorí­as, y 2 intermedias. Esto ayudará a aumentar nuestras reservas de glucógeno y otros nutrientes.

En las primeras semanas es importante mezclar volumen con fuerza. Por volumen entendemos tiempo de entrenamiento, pero no intensidad. Si salimos a correr a un ritmo elevado, nuestro cuerpo lo acusará, entraremos pronto en fatiga y nuestras piernas no responderán. Lo mejor es ir a un ritmo tranquilo, que nos permita hacer rodajes largos e ir ganando capacidad aeróbica.  Si estas sesiones las combinamos trabajos de fuerza general y ejercicios excéntricos, conseguiremos aumentar la elasticidad de los tejidos musculares, mejorar tu propiocepción, tu fuerza reactiva, aumento de la fuerza, la velocidad articular y la sí­ntesis de colágeno, lo que posibilita el alargamiento de los músculos y un mejor funcionamiento de los tendones y, lo más importante, te ayuda a prevenir lesiones.

Más adelante ya tendremos tiempo de hacer series, cuestas y trabajo de fuerza específica. También es importante reservar un dí­a para hacer trabajo concéntrico e isométrico. Pero lo más importante en la vuelta a nuestra rutina es preparar el cuerpo para lo que viene, pues la temporada es larga y no merece la pena adelantar pasos, sino adquirir unos niveles adecuados a cada fase del entrenamiento de cada corredor.

Por Último, la fase final de cada entrenamiento deber ser la reposición hidroeléctrica. De poco servirá haber realizado un buen entrenamiento si no reponemos fluidos para compensar las pérdidas producidas durante el ejercicio. Una mala hidratación del corredor no solo va a provocar una disminución del rendimiento físico, sino que además aumenta el riesgo de lesiones, y puede poner en juego la salud e incluso la vida del deportista. Una buena recuperación nos ayudará a recuperar mejor y preparar el siguiente entrenamiento.

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