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Tema: Maraton de Sables 2018

  1. #1
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    19 ago, 06
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    madrid, , Spain.
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    Maraton de Sables 2018

    Hola!
    Me he apuntado al Maratón de Sables del 2018.
    ¿Alguien más va a participar?. Lo digo por compartir consejos, información, etc.
    También se agradecerán de los que hayan participado.
    Gracias,
    http://www.luidgi1.blogspot.com/

  2. Aquí te paso algunos, extraídos del libro... “De 42 km a 24 Horas. Sorteando tus límites”

    Tendremos una alta transpiración, aunque imperceptible debido a la inmediata evaporación del sudor. Esta sensación nos puede hacer creer que no sudamos en exceso y cuando queremos darnos cuenta ser víctimas de la deshidratación. Tendremos que consumir un litro de agua por hora como media aproximada, y no solo eso, también obligarnos a reponer sales minerales con frecuencia. Debemos estar observantes de los síntomas que nos anuncian una deshidratación leve: sed, boca seca o pegajosa, ausencia de orina o de color amarillo oscuro, piel seca y fría, dolor de cabeza y calambres musculares. Ante la aparición de cualquiera de ellos, conviene aminorar la marcha e incluso detenerse y beber suficiente agua, consumir alguna pastilla de sales o alguna comida que sea rica en estos minerales. No hay que tomarse la deshidratación a la ligera, puede llegar a constituir un problema muy serio. Cuando me he referido a respiración y frecuencia cardíaca anormalmente rápidas, debemos tener en consideración que éstas se aceleran de por sí con el aumento de la temperatura exterior. Podemos ver incrementada nuestra frecuencia en 15 latidos más por minuto cuando corremos expuestos al calor del verano si lo comparamos con un esfuerzo similar en invierno.

    Por otro lado, la falta de humedad en el aire tenderá a irritarnos las fosas nasales y la garganta, sobre todo si debemos estar mucho tiempo en carrera, de ahí que sea muy conveniente protegernos de vez en cuando con una braga o buff para que nuestra expiración aporte algo de humedad al aire que inspiramos. No es un capricho que los habitantes de estas zonas inhóspitas del planeta se cubran la cara de esta forma dejando apenas los ojos al descubierto.

    Protegernos del aire y del sol abrasador deberá ser otra de nuestras prioridades. Debemos tener en cuenta, además, que en el desierto las temperaturas por la noche suelen descender bastante, produciéndose una importante diferencia de temperatura con respecto al día. En las zonas expuestas nos aplicaremos alguna crema de protección del mayor factor protector posible. Aunque no todo son desventajas con el calor, éste favorece que los músculos alcancen muy pronto su temperatura óptima de trabajo y es difícil llegar a tener molestias o tirones musculares.

    No todo el desierto es arena, ni mucho menos. El desierto suele ser árido y pedregoso. En el mediático Maratón des Sables, una prueba por etapas en el desierto marroquí, solo la primera de las etapas discurre por el conocido mar de dunas de Erg Chebbi, el resto suelen ser senderos trazados en grandes extensiones de pedregales, caminos y zonas arenosas, que también las hay. Correr por arena suelta no es tarea fácil, fatiga mucho las piernas, y una zancada larga no tiene mucho sentido y es poco eficiente ya que la fuerza de propulsión se va a desperdiciar provocando que la pierna se hunda en la arena. En mucho más eficiente en términos de ahorro de energía una zancada corta que pise con toda la planta del pie a un tiempo y conseguir que la pierna esté lo menos posible impulsando. Esta es una técnica que conviene entrenar si se piensa disputar alguna de estas pruebas y las zonas de arena más suelta y seca de las playas son un buen lugar para ello. Otro aspecto negativo de la arena desértica es que sus granos son muy finos, lo que favorece que se filtren a través de las zapatillas y se vayan acumulando en el interior, con el resultado que nos vamos a encontrar corriendo con una lija en los pies. Suele ser la principal causa de la aparición de ampollas que tanto atormentan a los participantes en este tipo de pruebas. Para paliar esta situación, cuando he corrido por zonas con mucha arena he cubierto mis zapatillas con polainas de licra, que si bien no son la solución ideal consiguen proteger bastante. Al final, las ampollas siempre salen. Lo mejor es curarlas con el método tradicional de la abuela, pincharlas con una aguja enhebrada con hilo y dejar que el fluido vaya drenando por el mismo, un poco de betadine y listo. Lo mejor es intentar evitarlas en la medida de lo posible. Unos calcetines que no se muevan y colocarse una tira de esparadrapo en el lugar más propenso para que aparezcan suelen ser remedios eficaces para evitar las más molestas y dolorosas. Si se tiene que parar de vez en cuando a vaciarse la arena de la zapatilla, se lo toma uno como rutina, se perderán un par de minutos y a cambio puede salvarse una carrera.

    En la Maratón des Sables, se debe llevar consigo todo lo necesario para la carrera, salvo el agua. Esto implica portar una mochila con la comida para una semana –con un mínimo de calorías exigido- vestimenta de repuesto, material obligatorio, colchoneta y saco para dormir. Aunque existen en el mercado prendas y equipamiento minimalistas, es un tema que se debe preparar a conciencia, sobre todo la comida.
    Por comida se entiende desayuno, almuerzo y cena. El agua es proporcionada por la organización, que aunque racionada es suficiente. Aunque siempre hay sibaritas que no pueden pasar sin su jamón serrano, lo habitual es llevar geles energéticos, frutos secos y sobres de comida liofilizada, bastante energética, de la utilizada por los alpinistas en sus expediciones. El motivo es bien simple, su relación entre el peso y las calorías que aportan. Siempre encaminado a mantener la mochila entre los valores de peso permitidos por la organización. No hay que olvidar que aparte de la comida se debe llevar un botiquín, un artilugio extractor de veneno para posibles picaduras, frontal y baterías de repuesto, buenas gafas protectoras y un mono para combatir el frío e imprevistas tormentas de arena…

    Los días de carrera se hacen eternos y hay que descansar lo mejor posible. No siempre el campamento se ubica sobre suelo apropiado, y menos aún mullido, para ser exactos casi nunca. Una mínima colchoneta que proteja de esas irregularidades y un saco con un mínimo de confort para el descenso de temperaturas nocturno puede ayudar mucho a ese mínimo y necesario descanso. Hay que tener en cuenta que el cansancio se va acumulando con los días y la alimentación no será la más adecuada. En mis participaciones siempre he optado por comida liofilizada, lo más variada y calórica posible, y un pequeño infernillo para calentar el agua junto con un cazo metálico multiusos. Lo que más pesa siempre es la comida, que tiene la ventaja que se va consumiendo con los días y el peso de la mochila se aligera en la misma proporción.

    Correr con ocho kilos extras a la espalda no es una experiencia reconfortante, sobre todo si antes no se ha entrenado. Desde el momento que decidamos participar en una prueba con estos requerimientos, elegir la mochila adecuada debe ser nuestra prioridad y entrenar con ella en todas las tiradas largas que realicemos. Acostumbrarnos a ella hasta que la echemos en falta cuando nos la quitemos. Las más idóneas son aquellas que reparten el peso entre la espalda y el pecho, llevando en la zona frontal todo aquello que necesitaremos durante la etapa, incluido el agua. Comenzaremos nuestra acomodación a la mochila con poco peso, y lo iremos incrementando a medida que nos vayamos sintiendo cómodos con él. Nuestras piernas y nuestra espalda se irán fortaleciendo y adaptándose a las circunstancias, como si estuviéramos aumentando nuestro peso corporal de forma natural. Cuando entrenemos, si no a diario, sí de vez en cuando intentar hacerlo en las horas del día que haga más calor, con el objeto de experimentar las sensaciones, acostumbrarnos a ellas, y que luego en la carrera las vivamos como “normales”. Esto nos dará mucha confianza y entereza para afrontar los momentos malos, que de seguro aparecerán.

    Adáptate al calor de forma gradual, dejando que tu organismo se aclimate a las altas temperaturas. Evita ropa ajustada, sobre todo camisetas, dejando así una cámara de aire entre el tejido y tu piel que te refrescará con la brisa. Mucho mejor la fibra sintética que el algodón, ya que evaporan mejor la humedad y disipan el calor con más efectividad. En verano nuestro cuerpo no recibe solo radiación infrarroja, la responsable de que sintamos calor y quemaduras al menor descuido, más perjudicial si cabe es la radiación ultravioleta, que incide en nuestra piel aunque el día se presente nublado. Utiliza protección solar de un factor alto, los rayos UV son los responsables de muchos melanomas. Protege también tu cabeza del sol directo, pero deja que transpire, ten en cuenta que por la cabeza disipamos la mayor parte del calor generado y debemos favorecer que se disipe, las gorras con rejilla son ideales.

    A mayor sudoración, mayor pérdida de sales, lo que favorece la aparición de calambres, sobre todo en los músculos abdominales y aquellos otros más largos, como cuádriceps e isquiotibiales. Las bebidas o alimentos ricos en sodio ayudarán a mantener el agua dentro de tu cuerpo. Si el esfuerzo es duro y requiere mucho aporte de energía el riego sanguíneo se destina mayormente a las piernas, procura no detenerte bruscamente, ya que puede sobrevenir un mareo o peor aún, un desmayo momentáneo; si tienes que hacerlo detente de forma paulatina, incluso caminando unos metros, y procura tumbarte con las piernas en alto para que el cerebro reciba aporte de sangre. Los calambres y mareo suelen ser la antesala de un golpe de calor, sobre todo si nuestra temperatura se dispara por encima de los 40 grados.

  3. Quiero participar en un maratón este año!!

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