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Tema: Si una noche de invierno un viajero (Se una notte d'inverno un viaggiatore)

  1. #31
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    29.

    Y volvió Job á tomar su propósito, y dijo:
    ¡Quién me tornase como en los meses pasados, Como en los días que Dios me guardaba,
    Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, A la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;
    Como fué en los días de mi mocedad, Cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;
    Cuando aún el Omnipotente estaba conmigo, Y mis hijos alrededor de mi;
    Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, Y la piedra me derramaba ríos de aceite!
    Cuando salía á la puerta á juicio, Y en la plaza hacía preparar mi asiento,
    Los mozos me veían, y se escondían; Y los viejos se levantaban, y estaban en pie;
    Los príncipes detenían sus palabras, Ponían la mano sobre su boca;
    La voz de los principales se ocultaba, Y su lengua se pegaba á su paladar:
    Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me veían, me daban testimonio:
    Porque libraba al pobre que gritaba, Y al huérfano que carecía de ayudador.
    La bendición del que se iba á perder venía sobre mí; Y al corazón de la viuda daba alegría.
    Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; Y mi toca era juicio.
    Yo era ojos al ciego, Y pies al cojo.
    A los menesterosos era padre; Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia:
    Y quebraba los colmillos del inicuo, Y de sus dientes hacía soltar la presa.
    Y decía yo: En mi nido moriré, Y como arena multiplicaré días.
    Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, Y en mis ramas permanecía el rocío.
    Mi honra se renovaba en mí, Y mi arco se corroboraba en mi mano.
    Oíanme, y esperaban; Y callaban á mi consejo.
    Tras mi palabra no replicaban, Y mi razón destilaba sobre ellos.
    Y esperábanme como á la lluvia, Y abrían su boca como á la lluvia tardía.
    Si me reía con ellos, no lo creían: Y no abatían la luz de mi rostro.
    Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; Y moraba como rey en el ejército, Como el que consuela llorosos.



  2. #32
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    30.

    Mas ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; Cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
    Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, En los cuales había perecido con el tiempo?
    Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; Huían á la soledad, á lugar tenebroso, asolado y desierto.
    Que cogían malvas entre los arbustos, Y raíces de enebro para calentarse.
    Eran echados de entre las gentes, Y todos les daban grita como al ladrón.
    Habitaban en las barrancas de los arroyos, En las cavernas de la tierra, y en las rocas.
    Bramaban entre las matas, Y se reunían debajo de las espinas.
    Hijos de viles, y hombres sin nombre, Más bajos que la misma tierra.
    Y ahora yo soy su canción, Y he sido hecho su refrán.
    Abomínanme, aléjanse de mí, Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
    Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió, Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
    A la mano derecha se levantaron los jóvenes; Empujaron mis pies, Y sentaron contra mí las vías de su ruina.
    Mi senda desbarataron, Aprovecháronse de mi quebrantamiento, Contra los cuales no hubo ayudador.
    Vinieron como por portillo ancho, Revolviéronse á mi calamidad.
    Hanse revuelto turbaciones sobre mí; Combatieron como viento mi alma, Y mi salud pasó como nube
    Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción me han aprehendido.
    De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan.
    Con la grande copia de materia mi vestidura está demudada; Cíñeme como el cuello de mi túnica.
    Derribóme en el lodo, Y soy semejante al polvo y á la ceniza.
    Clamo á ti, y no me oyes; Preséntome, y no me atiendes.
    Haste tornado cruel para mí: Con la fortaleza de tu mano me amenazas.
    Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, Y disolviste mi sustancia.
    Porque yo conozco que me reduces á la muerte; Y á la casa determinada á todo viviente.
    Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
    ¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
    Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, la oscuridad vino.
    Mis entrañas hierven, y no reposan; Días de aflicción me han sobrecogido.
    Denegrido ando, y no por el sol: Levantádome he en la congregación, y clamado.
    He venido á ser hermano de los dragones, Y compañero de los buhos.
    Mi piel está denegrida sobre mí, Y mis huesos se secaron con ardentía.
    Y hase tornado mi arpa en luto, Y mi órgano en voz de lamentadores.



  3. #33
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    Esto es lo que se llama un proceso de demoliciòn (o autodestrucciòn).



    31.

    Hice pacto con mis ojos: ¿Cómo pues había yo de pensar en virgen?
    Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, Y qué heredad el Omnipotente de las alturas?
    ¿No hay quebrantamiento para el impío, Y extrañamiento para los que obran iniquidad?
    ¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos?
    Si anduve con mentira, Y si mi pie se apresuró á engaño,
    Péseme Dios en balanzas de justicia, Y conocerá mi integridad.
    Si mis pasos se apartaron del camino, Y si mi corazón se fué tras mis ojos, Y si algo se apegó á mis manos,
    Siembre yo, y otro coma, Y mis verduras sean arrancadas.
    Si fué mi corazón engañado acerca de mujer, Y si estuve acechando á la puerta de mi prójimo:
    Muela para otro mi mujer, Y sobre ella otros se encorven.
    Porque es maldad é iniquidad, Que han de castigar los jueces.
    Porque es fuego que devoraría hasta el sepulcro, Y desarraigaría toda mi hacienda.
    Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, Cuando ellos pleitearan conmigo,
    ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? Y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo?
    El que en el vientre me hizo á mí, ¿no lo hizo á él? ¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?
    Si estorbé el contento de los pobres, E hice desfallecer los ojos de la viuda
    Y si comí mi bocado solo, Y no comió de él el huerfano;
    (Porque desde mi mocedad creció conmigo como con padre, Y desde el vientre de mi madre fuí guía de la viuda
    Si he visto que pereciera alguno sin vestido, Y al menesteroso sin cobertura;
    Si no me bendijeron sus lomos, Y del vellón de mis ovejas se calentaron;
    Si alcé contra el huérfano mi mano, Aunque viese que me ayudarían en la puerta;
    Mi espalda se caiga de mi hombro, Y mi brazo sea quebrado de mi canilla.
    Porque temí el castigo de Dios, Contra cuya alteza yo no tendría poder.
    Si puse en oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres tú;
    Si me alegré de que mi hacienda se multiplicase, Y de que mi mano hallase mucho;
    Si he mirado al sol cuando resplandecía, Y á la luna cuando iba hermosa,
    Y mi corazón se engañó en secreto, Y mi boca besó mi mano:
    Esto también fuera maldad juzgada; Porque habría negado al Dios soberano.
    Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, Y me regocijé cuando le halló el mal;
    (Que ni aun entregué al pecado mi paladar, Pidiendo maldición para su alma
    Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos.
    El extranjero no tenía fuera la noche; Mis puertas abría al caminante.
    Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, Escondiendo en mi seno mi iniquidad;
    Porque quebrantaba á la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemorizó, Y callé, y no salí de mi puerta:
    ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión es que el Omnipotente testificaría por mí, Aunque mi adversario me hiciera el proceso.
    Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, Y me lo ataría en lugar de corona.
    Yo le contaría el número de mis pasos, Y como príncipe me llegaría á él.
    Si mi tierra clama contra mí, Y lloran todos sus surcos;
    Si comí su sustancia sin dinero, O afligí el alma de sus dueños;
    En lugar de trigo me nazcan abrojos, Y espinas en lugar de cebada.


    Última edición por kublai; 20/05/2012 a las 11:02

  4. #34
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    (ganò tambièn la longitud).

    32.

    Y cesaron estos tres varones de responder á Job, por cuanto él era justo en sus ojos.
    Entonces Eliú hijo de Barachêl, Bucita, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que á Dios.
    Enojóse asimismo con furor contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado á Job.
    Y Eliú había esperado á Job en la disputa, porque eran más viejos de días que él.
    Empero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquelllos tres varones, su furor se encendió.
    Y respondió Eliú hijo de Barachêl, Buzita, y dijo: Yo soy menor de días y vosotros viejos; He tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión.
    Yo decía: Los días hablarán, Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
    Ciertamente espíritu hay en el hombre, E inspiración del Omnipotente los hace que entiendan.
    No los grandes son los sabios, Ni los viejos entienden el derecho.
    Por tanto yo dije: Escuchadme; Declararé yo también mi sabiduría.
    He aquí yo he esperado á vuestras razones, He escuchado vuestros argumentos, En tanto que buscabais palabras.
    Os he pues prestado atención, Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, Y responda á sus razones.
    Porque no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría: Lanzólo Dios, no el hombre.
    Ahora bien, Job no enderezó á mí sus palabras, Ni yo le responderé con vuestras razones.
    Espantáronse, no respondieron más; Fuéronseles los razonamientos.
    Yo pues he esperado, porque no hablaban, Antes pararon, y no respondieron más.
    Por eso yo también responderé mi parte, También yo declararé mi juicio.
    Porque lleno estoy de palabras, Y el espíritu de mi vientre me constriñe.
    De cierto mi vientre está como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos.
    Hablaré pues y respiraré; Abriré mis labios, y responderé.
    No haré ahora acepción de personas, Ni usaré con hombre de lisonjeros títulos.
    Porque no sé hablar lisonjas: De otra manera en breve mi Hacedor me consuma


  5. #35
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    33.

    Por tanto, Job, oye ahora mis razones, Y escucha todas mis palabras.
    He aquí yo abriré ahora mi boca, Y mi lengua hablará en mi garganta.
    Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, Y mis labios proferirán pura sabiduría.
    El espíritu de Dios me hizo, Y la inspiración del Omnipotente me dió vida.
    Si pudieres, respóndeme: Dispón tus palabras, está delante de mí.
    Heme aquí á mí en lugar de Dios, conforme á tu dicho: De lodo soy yo también formado.
    He aquí que mi terror no te espantará, Ni mi mano se agravará sobre ti.
    De cierto tú dijiste á oídos míos, Y yo oí la voz de tus palabras que decían:
    Yo soy limpio y sin defecto; Y soy inocente, y no hay maldad en mí.
    He aquí que él buscó achaques contra mí, Y me tiene por su enemigo;
    Puso mis pies en el cepo, Y guardó todas mis sendas.
    He aquí en esto no has hablado justamente: Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.
    ¿Por qué tomaste pleito contra él? Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.
    Sin embargo, en una ó en dos maneras habla Dios; Mas el hombre no entiende.
    Por sueño de visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho;
    Entonces revela al oído de los hombres, Y les señala su consejo;
    Para quitar al hombre de su obra, Y apartar del varón la soberbia.
    Detendrá su alma de corrupción, Y su vida de que pase á cuchillo.
    También sobre su cama es castigado Con dolor fuerte en todos sus huesos,
    Que le hace que su vida aborrezca el pan, Y su alma la comida suave.
    Su carne desfallece sin verse, Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
    Y su alma se acerca al sepulcro, Y su vida á los que causan la muerte.
    Si tuviera cerca de él Algún elocuente anunciador muy escogido, Que anuncie al hombre su deber;
    Que le diga que Dios tuvo de él misericordia, Que lo libró de descender al sepulcro, Que halló redención:
    Enterneceráse su carne más que de niño, Volverá á los días de su mocedad.
    Orará á Dios, y le amará, Y verá su faz con júbilo: Y él restituirá al hombre su justicia.
    El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, Y no me ha aprovechado;
    Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, Y su vida se verá en luz.
    He aquí, todas estas cosas hace Dios Dos y tres veces con el hombre;
    Para apartar su alma del sepulcro, Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
    Escucha, Job, y óyeme; Calla, y yo hablaré.
    Que si tuvieres razones, respóndeme; Habla, porque yo te quiero justificar.
    Y si no, óyeme tú á mí; Calla, y enseñarte he sabiduría.



  6. #36
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    34.

    Además respondió Eliú, y dijo:
    Oid, sabios, mis palabras; Y vosotros, doctos, estadme atentos.
    Porque el oído prueba las palabras, Como el paladar gusta para comer.
    Escojamos para nosotros el juicio, Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno;
    Porque Job ha dicho: Yo soy justo, Y Dios me ha quitado mi derecho.
    ¿He de mentir yo contra mi razón? Mi saeta es gravosa sin haber yo prevaricado.
    ¿Qué hombre hay como Job, Que bebe el escarnio como agua?
    Y va en compañía con los que obran iniquidad, Y anda con los hombres maliciosos.
    Porque ha dicho: De nada servirá al hombre El conformar su voluntad con Dios.
    Por tanto, varones de seso, oidme; Lejos esté de Dios la impiedad, Y del Omnipotente la iniquidad.
    Porque él pagará al hombre según su obra, Y él le hará hallar conforme á su camino.
    Sí, por cierto, Dios no hará injusticia, Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.
    ¿Quién visitó por él la tierra? ¿Y quién puso en orden todo el mundo?
    Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu y su aliento,
    Toda carne perecería juntamente, Y el hombre se tornaría en polvo.
    Si pues hay en ti entendimiento, oye esto: Escucha la voz de mis palabras.
    ¿Enseñorearáse el que aborrece juicio? ¿Y condenarás tú al que es tan justo?
    ¿Hase de decir al rey: Perverso; Y á los príncipes: Impíos?
    ¿Cuánto menos á aquel que no hace acepción de personas de príncipes, Ni el rico es de él más respetado que el pobre? Porque todos son obras de sus manos.
    En un momento morirán, y á media noche Se alborotarán los pueblos, y pasarán, Y sin mano será quitado el poderoso.
    Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, Y ve todos sus pasos.
    No hay tinieblas ni sombra de muerte Donde se encubran los que obran maldad.
    No carga pues él al hombre más de lo justo, Para que vaya con Dios á juicio.
    El quebrantará á los fuertes sin pesquisa, Y hará estar otros en su lugar.
    Por tanto él hará notorias las obras de ellos, Cuando los trastornará en la noche, y serán quebrantados.
    Como á malos los herirá En lugar donde sean vistos:
    Por cuanto así se apartaron de él, Y no consideraron todos sus caminos;
    Haciendo venir delante de él el clamor del pobre, Y que oiga el clamor de los necesitados.
    Y si él diere reposo, ¿quién inquietará? Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará? Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;
    Haciendo que no reine el hombre hipócrita Para vejaciones del pueblo.
    De seguro conviene se diga á Dios: Llevado he ya castigo, no más ofenderé:
    Enséñame tú lo que yo no veo: Que si hice mal, no lo haré más.
    ¿Ha de ser eso según tu mente? El te retribuirá, ora rehuses, Ora aceptes, y no yo: Di si no, lo que tú sabes.
    Los hombres de seso dirán conmigo, Y el hombre sabio me oirá:
    Que Job no habla con sabiduría, Y que sus palabras no son con entendimiento.
    Deseo yo que Job sea probado ampliamente, A causa de sus respuestas por los hombres inicuos.
    Porque á su pecado añadió impiedad: Bate las manos entre nosotros, Y contra Dios multiplica sus palabras


  7. #37
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    35.

    Y procediendo Eliú en su razonamiento, dijo:
    ¿Piensas ser conforme á derecho Esto que dijiste: Más justo soy yo que Dios?
    Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacarás tú de ello? ¿O qué provecho tendré de mi pecado?
    Yo te responderé razones, Y á tus compañeros contigo.
    Mira á los cielos, y ve, Y considera que las nubes son más altas que tú.
    Si pecares, ¿qué habrás hecho contra él? Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
    Si fueres justo, ¿qué le darás á el? ¿O qué recibirá de tu mano?
    Al hombre como tú dañará tu impiedad, Y al hijo del hombre aprovechará tu justicia.
    A causa de la multitud de las violencias clamarán, Y se lamentarán por el poderío de los grandes.
    Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, Que da canciones en la noche,
    Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, Y nos hace sabios más que las aves del cielo?
    Allí clamarán, y él no oirá, Por la soberbia de los malos.
    Ciertamente Dios no oirá la vanidad, Ni la mirará el Omnipotente.
    Aunque más digas, No lo mirará; Haz juicio delante de él, y en él espera.
    Mas ahora, porque en su ira no visita, Ni conoce con rigor,
    Por eso Job abrió su boca vanamente, Y multiplica palabras sin sabiduría


  8. #38
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    36.

    Y añadió Eliú, y dijo:
    Espérame un poco, y enseñarte he; Porque todavía tengo razones en orden á Dios.
    Tomaré mi noticia de lejos, Y atribuiré justicia á mi Hacedor.
    Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.
    He aquí que Dios es grande, mas no desestima á nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría.
    No otorgará vida al impío, Y á los afligidos dará su derecho.
    No quitará sus ojos del justo; Antes bien con los reyes los pondrá en solio para siempre, Y serán ensalzados.
    Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,
    El les dará á conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones.
    Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y díce les que se conviertan de la iniquidad.
    Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bien, y sus años en deleites.
    Mas si no oyeren, serán pasados á cuchillo, Y perecerán sin sabiduría.
    Empero los hipócritas de corazón lo irritarán más, Y no clamarán cuando él los atare.
    Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas.
    Al pobre librará de su pobreza, Y en la aflicción despertará su oído.
    Asimismo te apartaría de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro; Y te asentará mesa llena de grosura.
    Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia.
    Por lo cual teme que en su ira no te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.
    ¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, Ni de todas las fuerzas del poder?
    No anheles la noche, En que desaparecen los pueblos de su lugar.
    Guárdate, no tornes á la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.
    He aquí que Dios es excelso con su potencia; ¿Qué enseñador semejante á él?
    ¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Iniquidad has hecho?
    Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.
    Los hombres todos la ven; Mírala el hombre de lejos.
    He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; Ni se puede rastrear el número de sus años.
    El reduce las gotas de las aguas, Al derramarse la lluvia según el vapor;
    Las cuales destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres.
    ¿Quién podrá tampoco comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su pabellón?
    He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las raíces de la mar.
    Bien que por esos medios castiga á los pueblos, A la multitud da comida.
    Con las nubes encubre la luz, Y mándale no brillar, interponiendo aquéllas.
    Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, Que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.



  9. #39
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    37.

    A esto también se espanta mi corazón, Y salta de su lugar.
    Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca.
    Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra.
    Después de ella bramará el sonido, Tronará él con la voz de su magnificencia; Y aunque sea oída su voz, no los detiene.
    Tronará Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.
    Porque á la nieve dice: Desciende á la tierra; También á la llovizna, Y á los aguaceros de su fortaleza.
    Así hace retirarse á todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra.
    La bestia se entrará en su escondrijo, Y estaráse en sus moradas.
    Del mediodía viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte.
    Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas son constreñidas.
    Regando también llega á disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla.
    Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la haz del mundo, En la tierra, lo que él les mandara.
    Unas veces por azote, otras pos causa de su tierra, Otras por misericordia las hará parecer.
    Escucha esto, Job; Repósate, y considera las maravillas de Dios.
    ¿Supiste tú cuándo Dios las ponía en concierto, Y hacía levantar la luz de su nube?
    ¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría?
    ¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando se fija el viento del mediodía sobre la tierra?
    ¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo sólido?
    Muéstranos qué le hemos de decir; Porque nosotros no podemos componer las ideas á causa de las tinieblas.
    ¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
    He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia,
    Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.
    El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
    Temerlo han por tanto los hombres: El no mira á los sabios de corazón.



  10. #40
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    38.

    Y respondió Jehová á Job desde un torbellino, y dijo:
    ¿Quién es ése que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría?
    Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y hazme saber tú.
    ¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Házme lo saber, si tienes inteligencia.
    ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel?
    ¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿O quién puso su piedra angular,
    Cuando las estrellas todas del alba alababan, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?
    ¿Quién encerró con puertas la mar, Cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre;
    Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad.
    Y establecí sobre ella mi decreto, Y le puse puertas y cerrojo,
    Y dije: Hasta aquí vendrás, y no pasarás adelante, Y ahí parará la hinchazón de tus ondas?
    ¿Has tu mandado á la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar,
    Para que ocupe los fines de la tierra, Y que sean sacudidos de ella los impíos?
    Trasmúdase como lodo bajo de sello, Y viene á estar como con vestidura:
    Mas la luz de los impíos es quitada de ellos, Y el brazo enaltecido es quebrantado.
    ¿Has entrado tú hasta los profundos de la mar, Y has andado escudriñando el abismo?
    ¿Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, Y has visto las puertas de la sombra de muerte?
    ¿Has tú considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto.
    ¿Por dónde va el camino á la habitación de la luz, Y dónde está el lugar de las tinieblas?
    ¿Si llevarás tú ambas cosas á sus términos, Y entenderás las sendas de su casa?
    ¿Sabíaslo tú porque hubieses ya nacido, O porque es grande el número de tus días?
    ¿Has tú entrado en los tesoros de la nieve, O has visto los tesoros del granizo,
    Lo cual tengo yo reservado para el tiempo de angustia, Para el día de la guerra y de la batalla?
    ¿Por qué camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra?
    ¿Quién repartió conducto al turbión, Y camino á los relámpagos y truenos,
    Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, Sobre el desierto, donde no hay hombre,
    Para hartar la tierra desierta é inculta, Y para hacer brotar la tierna hierba?
    ¿Tiene la lluvia padre? ¿O quién engendró las gotas del rocío?
    ¿De qué vientre salió el hielo? Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?
    Las aguas se endurecen á manera de piedra, Y congélase la haz del abismo.
    ¿Podrás tú impedir las delicias de las Pléyades, O desatarás las ligaduras del Orión?
    ¿Sacarás tú á su tiempo los signos de los cielos, O guiarás el Arcturo con sus hijos?
    ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos? ¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?
    ¿Alzarás tú á las nubes tu voz, Para que te cubra muchedumbre de aguas?
    ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan? ¿Y diránte ellos: Henos aquí?
    ¿Quién puso la sabiduría en el interior? ¿O quién dió al entendimiento la inteligencia?
    ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría? Y los odres de los cielos, ¿quién los hace parar,
    Cuando el polvo se ha convertido en dureza, Y los terrones se han pegado unos con otros?
    (39-1) ¿Cazarás tú la presa para el león? ¿Y saciarás el hambre de los leoncillos,
    (39-2) Cuando están echados en las cuevas, O se están en sus guaridas para acechar?
    (39-3) ¿Quién preparó al cuervo su alimento, Cuando sus pollos claman á Dios, Bullendo de un lado á otro por carecer de comida?



  11. #41
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    39.

    ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?
    ¿Contaste tú los meses de su preñez, Y sabes el tiempo cuando han de parir?
    Encórvanse, hacen salir sus hijos, Pasan sus dolores.
    Sus hijos están sanos, crecen con el pasto: Salen y no vuelven á ellas.
    ¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?
    Al cual yo puse casa en la soledad, Y sus moradas en lugares estériles.
    Búrlase de la multitud de la ciudad: No oye las voces del arriero.
    Lo oculto de los montes es su pasto, Y anda buscando todo lo que está verde.
    ¿Querrá el unicornio servirte á ti, Ni quedar á tu pesebre?
    ¿Atarás tú al unicornio con su coyunda para el surco? ¿Labrará los valles en pos de ti?
    ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fortaleza, Y le fiarás tu labor?
    ¿Fiarás de él que te tornará tu simiente, Y que la allegará en tu era?
    ¿Diste tú hermosas alas al pavo real, O alas y plumas al avestruz?
    El cual desampara en la tierra sus huevos, Y sobre el polvo los calienta,
    Y olvídase de que los pisará el pie, Y que los quebrará bestia del campo.
    Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, No temiendo que su trabajo haya sido en vano:
    Porque le privó Dios de sabiduría, Y no le dió inteligencia.
    Luego que se levanta en alto, Búrlase del caballo y de su jinete.
    ¿Diste tú al caballo la fortaleza? ¿Vestiste tú su cerviz de relincho?
    ¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:
    Escarba la tierra, alégrase en su fuerza, Sale al encuentro de las armas:
    Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada.
    Contra él suena la aljaba, El hierro de la lanza y de la pica:
    Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la bocina;
    Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería.
    ¿Vuela el gavilán por tu industria, Y extiende hacia el mediodía sus alas?
    ¿Se remonta el águila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido?
    Ella habita y está en la piedra, En la cumbre del peñasco y de la roca.
    Desde allí acecha la comida: Sus ojos observan de muy lejos.
    Sus pollos chupan la sangre: Y donde hubiere cadáveres, allí está


  12. #42
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    40.

    A más de eso respondió Jehová á Job y dijo:
    ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda á esto.
    Y respondió Job á Jehová, y dijo:
    He aquí que yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.
    Una vez hablé, y no responderé: Aun dos veces, mas no tornaré á hablar.
    Entonces respondió Jehová á Job desde la oscuridad, y dijo:
    Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y explícame.
    ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás á mí, para justificarte á ti?
    ¿Tienes tú brazo como Dios? ¿Y tronarás tú con voz como él?
    Atavíate ahora de majestad y de alteza: Y vístete de honra y de hermosura.
    Esparce furores de tu ira: Y mira á todo soberbio, y abátelo.
    Mira á todo soberbio, y humíllalo, Y quebranta á los impíos en su asiento.
    Encúbrelos á todos en el polvo, Venda sus rostros en la oscuridad;
    Y yo también te confesaré Que podrá salvarte tu diestra.
    He aquí ahora behemoth, al cual yo hice contigo; Hierba come como buey.
    He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, Y su fortaleza en el ombligo de su vientre.
    Su cola mueve como un cedro, Y los nervios de sus genitales son entretejidos.
    Sus huesos son fuertes como bronce, Y sus miembros como barras de hierro.
    El es la cabeza de los caminos de Dios: El que lo hizo, puede hacer que su cuchillo á él se acerque.
    Ciertamente los montes producen hierba para él: Y toda bestia del campo retoza allá.
    Echaráse debajo de las sombras, En lo oculto de las cañas, y de los lugares húmedos.
    Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; Los sauces del arroyo lo cercan.
    He aquí que él tomará el río sin inmutarse: Y confíase que el Jordán pasará por su boca.
    ¿Tomarálo alguno por sus ojos en armadijos, Y horadará su nariz?



  13. #43
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    41.

    ¿Sacarás tú al leviathán con el anzuelo, O con la cuerda que le echares en su lengua?
    ¿Pondrás tú garfio en sus narices, Y horadarás con espinas su quijada?
    ¿Multiplicará él ruegos para contigo? ¿Hablaráte él lisonjas?
    ¿Hará concierto contigo Para que lo tomes por siervo perpetuo?
    ¿Jugarás tú con él como con pájaro, O lo atarás para tus niñas?
    ¿Harán de él banquete los compañeros? ¿Partiránlo entre los mercaderes?
    ¿Cortarás tú con cuchillo su cuero, O con asta de pescadores su cabeza?
    Pon tu mano sobre él; Te acordarás de la batalla, y nunca más tornarás.
    He aquí que la esperanza acerca de él será burlada; Porque aun á su sola vista se desmayarán.
    Nadie hay tan osado que lo despierte: ¿Quién pues podrá estar delante de mí?
    ¿Quién me ha anticipado, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
    Yo no callaré sus miembros, Ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposición.
    ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura? ¿Quién se llegará á él con freno doble?
    ¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan.
    La gloria de su vestido son escudos fuertes, Cerrados entre sí estrechamente.
    El uno se junta con el otro, Que viento no entra entre ellos.
    Pegado está el uno con el otro, Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.
    Con sus estornudos encienden lumbre, Y sus ojos son como los párpados del alba.
    De su boca salen hachas de fuego, Centellas de fuego proceden.
    De sus narices sale humo, Como de una olla ó caldero que hierve.
    Su aliento enciende los carbones, Y de su boca sale llama.
    En su cerviz mora la fortaleza, Y espárcese el desaliento delante de él.
    Las partes momias de su carne están apretadas: Están en él firmes, y no se mueven.
    Su corazón es firme como una piedra, Y fuerte como la muela de abajo.
    De su grandeza tienen temor los fuertes, Y á causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.
    Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, Ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.
    El hierro estima por pajas, Y el acero por leño podrido.
    Saeta no le hace huir; Las piedras de honda se le tornan aristas.
    Tiene toda arma por hojarascas, Y del blandir de la pica se burla.
    Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo.
    Hace hervir como una olla la profunda mar, Y tórnala como una olla de ungüento.
    En pos de sí hace resplandecer la senda, Que parece que la mar es cana.
    No hay sobre la tierra su semejante, Hecho para nada temer.
    Menosprecia toda cosa alta: Es rey sobre todos los soberbios.



  14. #44
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    (y) 42.

    Y respondió Job á Jehová, y dijo:
    Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
    ¿Quién es el que oscurece el consejo sin ciencia? Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; Cosas que me eran ocultas, y que no las sabía.
    Oye te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.
    De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.
    Por tanto me aborrezco, y me arrepiento En el polvo y en la ceniza.
    Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras á Job, Jehová dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job.
    Ahora pues, tomaos siete becerros y siete carneros, y andad á mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto á él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado por mí con rectitud, como mi siervo Job.
    Fueron pues Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamatita, é hicieron como Jehová les dijo: y Jehová atendió á Job.
    Y mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
    Y vinieron é él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoliéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que sobre él había Jehová traído; y cada uno de ellos le dió una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.
    Y bendijo Jehová la postrimería de Job más que su principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas.
    Y tuvo siete hijos y tres hijas.
    Y llamó el nombre de la una, Jemimah, y el nombre de la segunda, Cesiah, y el nombre de la tercera, Keren-happuch.
    Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra: y dióles su padre herencia entre sus hermanos.
    Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió á sus hijos, y á los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
    Murió pues Job viejo, y lleno de días.

    LIBRO DE JOB.
    (¡Una verdadera maravilla!-opiniòn-).

    Un Saludo a todos.


  15. #45
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    "Algunos, un ejèrcito a caballo; otros, de infantes,
    y otros, de naves, dicen que, sobre la negra tierra,
    es lo màs bello;
    en cambio yo,
    aquello que se ama.
    (Asì,una final olìmpica de 10000,para mì,Suso-Broma-).

    SAFO.



    posiblemente;el mejor actor de siempre ,en la mejor pelìcula de siempre:




  16. #46
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    W.M. (2.7.1941).


    “Después que la experiencia me había enseñado que todas las cosas que suceden con frecuencia en la vida ordinaria, son vanas y fútiles, como veía que todas aquellas que eran para mí causa y objeto de temor, no contenían en sí mismas ni bien ni mal alguno a no ser en cuanto que mi ánimo era afectado (animus movebatur) por ellas,me decidí a investigar si existía algo que fuera un bien verdadero y capaz de comunicarse, y de tal naturaleza que, por sí solo, rechazados todos los demás, afectara al ánimo; más aún, si existiría algo que, hallado y poseído, me hiciera gozar eternamente de una alegría continua y suprema. Me preguntaba una y otra vez si acaso no sería posible alcanzar esa nueva meta o, al menos, su certeza, aunque no cambiara mi forma y estilo habitual de vida. Pero muchas veces lo intenté en vano. Porque lo que los hombres consideran como el sumo bien, se reduce a estas tres cosas: las riquezas, el honor y el placer. Tanto distraen estas tres cosas la mente humana, que le resulta totalmente imposible pensar en ningún otro bien. Con mi asidua meditación llegué a comprender que, si lograra entregarme plenamente a la reflexión, dejaría males ciertos por un bien cierto. Pues, el amor hacia una cosa eterna e infinita apacienta el alma con una alegría totalmente pura y libre de tristeza, lo cual es muy de desear y digno de ser buscado con todas nuestras fuerzas. Pero, ante todo, hay que excogitar el modo de curar el entendimiento y, en cuanto sea posible al comienzo, purificarlo para que consiga entender las cosas sin error y lo mejor posible. Por tanto, cualquiera puede ver que yo quiero dirigir todas las ciencias a un solo fin y objetivo, a saber, a conseguir la suprema perfección humana.

    B. de SPINOZA.


  17. #47
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    No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca, ya la frente, silencio avises o amenaces miedo.
    ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
    QUEVEDO.


  18. #48
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    Porque mucha sabidurìa trae mucha aflicciòn,
    y el que acumula ciencia, acumula dolor.
    ECLESIASTÈS.


  19. #49
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    En algún apartado rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras un par de respiraciones de la naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer. Alguien podría inventar una fábula como ésta y, sin embargo, no habría ilustrado suficientemente, cuán lamentable y sombrío, cuán estéril y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió, cuando de nuevo se acabe todo para él, no habrá sucedido nada. Porque no hay para ese intelecto ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él girasen los goznes del mundo. Pero si pudiéramos entendernos con un mosquito, llegaríamos a saber, que también él navega por el aire con ese mismo pathos y se siente el centro volante de este mundo. Nada hay en la naturaleza tan despreciable e insignificante que, con un mínimo soplo de aquel poder del conocimiento, no se hinche inmediatamente como un odre; y del mismo modo que cualquier mozo de cuadra quiere tener sus admiradores, el más orgulloso de los hombres, el filósofo, quiere que desde todas partes, los ojos del universo tengan telescópicamente puesta su mirada sobre sus acciones y pensamientos.

    FRIEDRICH NIETZSCHE.


  20. #50
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    Soy de los que ardientemente detestan la injusticia
    de los que creen que es indigno casi cualquier privilegio;
    y al tiempo soy clasista y amo la diferencia.
    Creo en el pueblo y me llena de rabia la pobreza,
    màs soy también feroz individualista, singular extremo.
    Amo el amor sobre todas las cosas, detesto la ternura.
    soy altivo, intolerante, fuerte; pero dèbil como niño pequeño.
    Aplaudo al que lo mata, màs me uno con el Zar y su destino.
    Creo en la bondad como en un bien supremo,
    màs haciendo daño –hay dìas- experimento jùbilo.
    Vivo en soledad la plenitud màs alta,
    aunque el mundo me llame y su halago me encienda.
    La vida me gusta, fervor de mis sentidos,
    pero a su vez la vida me tienta serenìsima.
    Soy de los que viven y quieren ya estar muertos.
    Me gusta el sol y el infinito placer de los crepùsculos.

    LUIS ANTONIO DE VILLENA.


  21. #51
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    1.

    1:1 Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén.
    1:2 ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet.
    ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!
    1:3 ¿Qué provecho saca el hombre
    de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?
    1:4 Una generación se va y la otra viene,
    y la tierra siempre permanece.
    1:5 El sol sale y se pone,
    y se dirige afanosamente hacia el lugar
    de donde saldrá otra vez.
    1:6 El viento va hacia el sur
    y gira hacia el norte;
    va dando vueltas y vueltas,
    y retorna sobre su curso.
    1:7 Todos los ríos van al mar
    y el mar nunca se llena;
    al mismo lugar donde van los ríos,
    allí vuelven a ir.
    1:8 Todas las cosas están gastadas,
    más de lo que se puede expresar.
    ¿No se sacia el ojo de ver
    y el oído no se cansa de escuchar?
    1:9 Lo que fue, eso mismo será;
    lo que se hizo, eso mismo se hará:
    ¡no hay nada nuevo bajo el sol!
    1:10 Si hay algo de lo que dicen:
    "Mira, esto sí que es algo nuevo",
    en realidad, eso mismo ya existió
    muchísimo antes que nosotros.
    1:11 No queda el recuerdo de las cosas pasadas,
    ni quedará el recuerdo de las futuras
    en aquellos que vendrán después.
    1:12 Yo, Cohélet,
    he sido rey de Israel, en Jerusalén,
    1:13 y me dediqué a investigar y a explorar con sabiduría
    todo lo que se hace bajo el cielo:
    es esta una ingrata tarea
    que Dios impuso a los hombres
    para que se ocupen de ella.
    1:14 Así observé todas las obras que se hacen bajo el sol,
    y vi que todo es vanidad y correr tras el viento.
    1:15 Lo torcido no se puede enderezar,
    ni se puede contar lo que falta.
    1:16 Entonces me dije a mí mismo:
    Yo acumulé una gran sabiduría, 1 Reyes 5, 10
    más que todos mis predecesores en Jerusalén,
    y mi corazón ha visto mucha sabiduría y ciencia.
    1:17 Me dediqué a conocer la sabiduría,
    la ciencia, la locura y la necedad,
    y advertí que también eso es correr tras el viento.
    1:18 Porque mucha sabiduría trae mucha aflicción,
    y el que acumula ciencia, acumula dolor.


  22. #52
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    Hablando con propiedad, el tiempo no existe (salvo el presente como límite), y sin embargo es a eso a lo que estamos sometidos. Esa es nuestra condición. Nos hallamos sometidos a lo que no existe. Tanto si se trata de la duración padecida pasivamente –dolor físico, espera, pena, remordimiento, miedo-, como del tiempo dirigido –orden, método, necesidades-, en ambos casos, aquello a lo que nos rendimos no existe. Pero nuestro sometimiento sí existe. Estamos realmente atados a irreales cadenas. El tiempo, irreal, tiñe todas las cosas y a nosotros mismos de irrealidad.
    Simone Weil.


  23. #53
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    "A los catorce años caí en una de esas situaciones de desesperanza sin fondo de la adolescencia y pensé seriamente en morir a causa de la mediocridad de mis facultades naturales. Las dotes extraordinarias de mi hermano, que tuvo una infancia y una juventud comparables a las de Pascal, me forzaron a tomar conciencia de ellas. No lamentaba los éxitos externos, sino el no poder abrigar esperanzas de acceso a ese reino trascendente, reservado a los hombres auténticamente grandes,en el que habita la verdad. Preferiría morir a vivir sin ella. Tras mesesde tinieblas interiores, tuve de repente y para siempre la certeza de que cualquier ser humano, aun cuando sus facultades naturales fueran casi nulas, podía entrar en ese reino de verdad y hacer un continuo esfuerzo de atención por alcanzarla. Ese ser humano se convierte entonces en un genio, incluso si, por carecer de talento, tal genio puede no ser visible al exterior"
    S.Weil.


  24. #54
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    "Asì pues,por un lado el problema del Mal y por otro lado el problema del Continuo (Infinito);una cuestiòn moral y una cuestiòn filosòfica-cientìfica:tales son los verdaderos problemas del ser humano"
    Gòmez Pin ("La Tentaciòn pitagòrica" / fragmento).




    Ojalá desaparezca para que las cosas que veo se vuelvan perfectamente hermosas por no ser ya cosas que veo
    S.W.

    Adiòs.

  25. #55
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    http://www.youtube.com/watch?v=U4MZg...ayer_embedded#!



    Por encima de todos los otros reyes.(Shutur eli sharri)

    Si caigo, habrè conquistado la fama.
    La gente dirà: ¡Gilgamesh cayò
    luchando contra el fiero Humbaba!...
    Estoy decidido a penetrar en el bosque de los cedros,
    Hasta ahora es feliz mi corazòn:
    oigo este canto, veo una flor
    quiero fundar toda mi gloria.

    Poema de Gilgamesh.(fragmento).


  26. #56
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    ¡Era tal la veneraciòn de Einstein hacia Baruch de Spinoza,que hasta le dedicò un poema!





    (I).

    LA CREACIÓN.

    Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
    Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
    No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
    No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
    Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz. De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios y así es como se llama.
    Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la obscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.
    Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre.
    Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.
    El primero se llama Cacalhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxá-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.
    Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.
    -- ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron.
    Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: -- ¡Tierra! -- dijeron, y al instante fue hecha.
    Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montanas; y al instante crecieron las montañas.
    Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.
    Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo : -- ¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chipi-Caculhá, Raxá-Caculhá!
    -- Nuestra obra, nuestra creación será terminada -- contestaron.
    Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
    Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida en el agua.
    Así fue como se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.
    Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles, guardianes de los bejucos.
    Y dijeron los Progenitores: --¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde.
    Así dijeron cuando meditaron y hablaron en seguida. Al punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron sus moradas a los venados y a las aves.
    -- Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os sostendréis-- . Y así como se dijo, se hizo.
    Luego designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores:
    -- Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos --. Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.
    De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tierra. Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y el Formador y los Progenitores:
    -- Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno -- . Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.
    -- Decid, pues, vuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Calculhá, Raxa-Calculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, invocadnos, adoradnos! -- les dijeron.
    Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban y gramaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de manera diferente.
    Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí : -- No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien --, dijeron entre sí los Progenitores.
    Entonces se les dijo : -- Seréis cambiados porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer : vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros [seres] que sean obedientes. Vosotros aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Esta será vuestra suerte--. Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.
    Luego quisieron probar suerte nuevamente; quisieron hacer otra tentativa y quisieron probar de nuevo a que los adoraran. Pero no pudieron entender su lenguaje entre ellos mismos, nada pudieron conseguir y nada pudieron hacer. Por esta razón fueron inmoladas sus carnes y fueron condenados a ser comidos y matados los animales que existen sobre la faz de la tierra.
    Así, pues, hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar al hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.
    -- ¡A probar otra vez! ¡ Ya se acercan el amanecer y la aurora; hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados, para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Así, pues, probemos a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten -- . Así dijeron.
    Entonces fue la creación y la formación. De tierra, de lodo hicieron la carne [del hombre]. Pero vieron que no estaba bien, porque se deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía, estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba para un lado, tenía velada la vista, no podía ver hacia atrás. Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se pudo sostener.
    Y dijeron el Creador y el Formador: -- Bien se ve que no podía andar ni multiplicarse. Que se haga una consulta acerca de esto, dijeron.
    Entonces desbarataron y deshicieron su obra y su creación. Y en seguida dijeron: -- ¿Cómo haremos para perfeccionar, para que salgan bien nuestros adoradores, nuestros invocadores?-- Así dijeron cuando de nuevo consultaron entre sí.
    -- Digámosles a Ixpiyacoc, Ixmucané, Hunahpú-Vuch, Hunahpú-Utiú : ¡Probad suerte otra vez! ¡Probad a hacer la creación! -- Así dijeron entre sí el Creador y el Foanador cuando hablaron a Ixpiyacoc e Ixmucané.
    En seguida les hablaron a aquellos adivinos, la abuela del día, la abuela del alba, que así eran llamados por el Creador y el Formador, y cuyos nombres eran Ixpiyacoc e Ixmucané.
    (...)


  27. #57
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    (y II).

    (...)
    Y dijeron Huracán, Tepeu y Gucumatz cuando le hablaron al agorero, al formador, que son los adivinos: -- Hay que reunirse y encontrar los medios para que el hombre que vamos a crear nos sostenga y alimente, nos invoque y se acuerde de nosotros.
    -- Entrad, pues, en consulta, abuela, abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Ixpiyacoc, Ixmucané, haced que aclare, que amanezca, que seamos invocados, que seamos adorados, que seamos recordados por el hombre creado, por el hombre formado, por el hombre mortal, haced que así se haga.
    -- Dad a conocer vuestra naturaleza, Hunaphú-Vuch, Hunahpú-Utiú, dos veces madre, dos veces padre, Nim-Ac, Nimá-Tziís, el Señor de la esmeralda, el joyero, el escultor, el tallador, el Señor de los hermosos platos, el Señor de la verde jícara, el maestro de la resina, el maestro Toltecat, la abuela del sol, la abuela del alba, queasí seréis llamados por nuestras obras y nuestras criaturas.
    -- Echad la suerte con vuestros granos de maíz y de tzité. Hágase así y se sabrá y resultará si labraremos o tallaremos su boca y sus ojos en madera--. Así les fue dicho a los adivinos.
    A continuación vino la adivinación, la echada de la suerte con el maíz y el tzité. ¡Suerte! ¡Criatura!, les dijeron entonces una vieja y un viejo. Y este viejo era el de las suertes del tzité, el llamado Ixpiyacoc. Y la vieja era la adivina, la formadora, que se llamaba Ghiracán Ixmucané.
    Y comenzando la adivinación, dijeron así: -- ¡Juntaos, acoplaos! Hablad, que os oigamos, decid, declarad si conviene que se junte la madera y que sea labrada por el Creador y el Formador, y si éste [el hombre de madera] es el que nos ha de sustentar y alimentar cuando aclare, cuando amanezca.
    Tú, maíz; tú, Tzité; tú, suerte; tú, criatura; ¡uníos, ayuntaos! les dijeron al maíz, al tzité, a la suerte, a la criatura. ¡Ven a sacrificar aquí, Corazón del Cielo; no castiguéis a Tepeu y Gucumatz!
    Entonces hablaron y dijeron la verdad : -- Buenos saldrán vuestros muñecos hechos de madera; hablarán y conversarán vuestros muñecos hechos de madera, hablarán y conversarán sobre la faz de la tierra.
    -- ¡Así sea! -- contestaron, cuando hablaron.
    Y al instante fueron hechos los muñecos labrados en madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron la superficie de la tierra.
    Existieron y se multiplicaron; tuvieron hijas, tuvieron hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban a gatas.
    Ya no se acordaban del Corazón del Cielo y por eso cayeron en desgracia. Fue solamente un ensayo, un intento de hacer hombres. Hablaban al principio, pero su cara estaba enjuta; sus pies y sus manos no tenían consistencia; no tenían sangre, ni substancia, ni humedad, ni gordura; sus mejillas estaban secas, secos sus pies y sus manos, y amarillas sus carnes. Por esta razón ya no pensaban en el Creador ni en el Formador, en los que les daban el ser y cuidaban de ellos.
    Estos fueron los primeros hombres que en gran número existieron sobre la faz de la tierra.
    En seguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo, recibieron la muerte.
    Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo.
    De tzité se hizo la carne del hombre, pero cuando la mujer fue labrada por el Creador y el Formador, se hizo de espadaña la carne de la mujer. Estos materiales quisieron el Creador y el Formador que entraran en su composición.
    Pero no pensaban, no hablaban con su Creador, su Formador, que los habían hecho, que los habían creado. Y por esta razón fueron muertos, fueron anegados. Una resina abundante vino del cielo. El llamado Xecotcovach llegó y les vació los ojos; Camalotz vino a cortarles la cabeza; y vino Cotzbalam y les devoró las carnes. El Tucumbalam llegó también y les quebró y magulló los huesos y los nervios, les molió y desmoronó los huesos.
    Y esto fue para castigarlos porque no habían pensado en su madre, ni en su padre, el Corazón del Cielo, llamado Huracán. Y por este motivo se obscureció la faz de la tierra y comenzó una lluvia negra, una lluvia de día, una lluvia de noche.
    Llegaron entonces los animales pequeños, los animales grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Y se pusieron todos a hablar; sus tinajas, sus cornales, sus platos, sus ollas, sus perros, sus piedras de moler, todos se levantaron y les golpearon las caras.
    -- Mucho mal nos hacíais; nos comíais, y nosotros ahora os morderemos -- les dijeron sus perros y sus aves de corral.
    Y las piedras de moler: -- Éramos atormentadas por vosotros; cada día, cada día, de noche, al amanecer, todo el tiempo hacían holi, holi, huqui, huqui nuestras caras, a causa de vosotros. Este era el tributo que os pagábamos. Pero ahora que habéis dejado de ser hombres probaréis nuestras fuerzas. Moleremos y reduciremos a polvo vuestras carnes, les dijeron sus piedras de moler.
    Y he aquí que sus perros hablaron y les dijeron : -- ¿Por qué no nos dabais nuestra comida? Apenas estábamos mirando y ya nos arrojabais de vuestro lado y nos echabais fuera. Siempre teníais listo un palo para pegarnos mientras comíais. Así era como nos tratabais. Nosotros no podíamos hablar. Quizás no os diéramos muerte ahora; pero ¿por qué no reflexionabais, por qué no pensabais en vosotros mismos? Ahora nosotros os destruiremos, ahora probaréis vosotros los dientes que hay en nuestra boca: os devoraremos, dijeron los perros, y luego les destrozaron las caras.
    Y a su vez sus comales, sus ollas les hablaron así : -- Dolor y sufrimiento nos causabais. Nuestra boca y nuestras caras estaban tiznadas, siempre estábamos puestos sobre el fuego y nos quemabais como si no sintiéramos dolor. Ahora probaréis vosotros, os quemaremos -- dijeron sus ollas, y todos les destrozaron las caras. Las piedras del hogar que estaban amontonadas, se arrojaron directamente desde el fuego contra sus cabezas causándoles dolor. Desesperados corrían de un lado para otro; querían subirse sobre las casas y las casas se caían y los arrojaban al suelo; querían subirse sobre los árboles y los árboles los lanzaban a lo lejos; querían entrar a las cavernas y las cavernas se cerraban ante ellos.
    Así fue la ruina de los hombres que habían sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruidos y aniquilados: a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras.
    Y dicen que la descendencia de aquellos son los monos que existen ahora en los bosques; éstos son la muestra de aquellos, porque sólo de palo fue hecha su carne por el Creador y el Formador.
    Y por esta razón el mono se parece al hombre, es la muestra de una generación de hombres creados, de hombres formados que eran solamente muñecos y hechos solamente de madera.

    POPOL VUH ("Libro del consejo" del pueblo maya "quichè" / fragmento).


  28. #58
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    PS.
    Una curiosidad (ya que yo pasè tardes muy felices allì,cuando hice el servicio militar en Madrid):
    ¿Sigue existiendo la librerìa,especializada en Filosofìa,"Leòn" en la Calle Gaztambide de Madrid?


  29. #59
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    ¡Me gustan los atletas fugaces! (Asì,las leyendas).(D.W.)


    ZU SPINOZAS ETHIK

    Wie lieb ich diesen edlen Mann
    Mehr als ich mit Worten sagen kann.
    Doch fürcht' ich, dass er bleibt allein
    Mit seinem strahlenen Heiligenschein.

    So einen armen kleinen Wicht
    Den führst du zu der Freiheit nicht
    Der amor dei lässt ihn kalt
    Das Leben zieht ihn mit Gewalt

    Die Höhe bringt ihm nichts als Frost
    Vernunft ist für ihn schale Kost
    Besitz und Weib und Ehr' und Haus
    Das füllt ihn von oben bis unten aus

    Du musst schon gütig mir verzeih'n
    Wenn hier mir fällt Münchhausen ein
    Dem als Einzigem das Kunststück gedieh'n
    Sich am eigenem Zopf aus dem Sumpf zu zieh'n

    Du denkst sein Beispiel zeiget uns eben
    Was diese Lehre dem Menschen kann geben
    Mein lieber Sohn, was fällt dir ein?
    Zur Nachtigall muss man geboren sein
    Vertraue nicht dem tröstlichen Schein:
    Zum Erhabenen muss man geboren sein.

    Written circa 1920.
    Transcribed from ms. facsimile, Albert Einstein Archive, 31-018






    ON SPINOZA'S ETHICS.

    How I love this noble man
    More than I can say with words.
    Still, I fear he remains alone
    With his shining halo.

    Such a poor small lad
    Whom you'll not lead to freedom
    The amor dei leaves him cold
    Mightily does this life attract him

    Loftiness offers him nothing but frost
    Reason for him is poor fare
    Property and wife and honor and house
    That fills him from top to bottom

    You'll kindly forgive me
    If Münchhausen here comes to mind
    Who alone mastered the trick
    Of pulling himself out of a swamp by his own pigtail

    You think his example would show us
    What this doctrine can give humankind
    My dear son, what ever were you thinking?
    One must be born a nightingale
    Trust not the comforting façade
    One must be born sublime

    ©2007-2008 English translation by Jonathan Ely.

    PS.
    A vosotros os correspode la traducciòn al castellano (Broma.¡Aunque...!).


  30. #60
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    E.A. (15.4.1957)


    ¿No la conocèis? Entonces
    imaginadla, soñadla.
    ¿Quièn serà capaz de hacer
    el retrato de la amada?

    Yo sòlo podrìa hablaros
    vagamente de su lànguida
    figura, de su aureola
    triste, profunda y romàntica.

    Os dirìa que sus trenzas
    rizadas sobre la espalda
    son tan negras que iluminan
    en la noche. Que cuando anda,

    no parece que se apoya,
    flota, navega, resbala...
    Os hablarìa de un gesto
    muy suyo..., de sus palabras,

    a la vez desdèn y mimo,
    a un tiempo reproche y làgrimas,
    distantes como en un èxtasis,
    como en un beso cercanas...

    Pero no: cerrad los ojos,
    imaginadla, soñadla,
    reflejada en el cambiante
    espejo de vuestra alma.

    GERARDO DIEGO.


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