Fosas en Paracuellos
Con las tropas nacionales tan cerca, los responsables de la defensa de Madrid se inquietan. ¿Qué hacemos con los derechistas encarcelados en la capital, especialmente con los tres mil oficiales del ejército desleales a la República que, de ser liberados, reforzarían considerablemente el Ejército Nacional?
Los comunistas sugieren la conveniencia de eliminarlos, máxime cuando algunas cárceles de Madrid quedan tan cerca del frente que los nacionales podrían tomarlas en un golpe de mano. El 18 de julio los milicianos habían asaltado las sedes de la Unión Militar Española y de los partidos políticos de derechas y requisado los ficheros de afiliados (excepto el de los falangistas, a los que dio tiempo a quemar sus archivos).
En una reunión de urgencia, los comunistas y los anarquistas acuerdan clasificar a los presos en tres categorías: a los "fascistas y elementos peligrosos" se aplicará "ejecución inmediata. Cubriendo la responsabilidad"; los presos con responsabilidades se acomodarán en la cárcel de Chincilla "con todas las garantías"; el resto se liberará inmediatamente.
"Las organizaciones que han llegado al compromiso están dirigidas por Santiago Carrillo y Amor Nuño. Los dos tienen veinte años. El acuerdo costará la vida a cientos de personas"
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En el vacío de poder que media entre la marcha del gobierno y la constitución de la Junta de Defensa, la orden de ejecución de los presos emana del Departamento de Orden Público, de la Dirección General de Seguridad, dominado por comunistas. De hecho, las ejeciciones masivas constituyen una técnica soviética que los comunistas importan de su venerada URSS. Algunos apuntan a un tal Miguel Martínez, lídel del Quinto Regimiento, como principal responsable. Quizá sea un seudónimo de un agente de la Komintern o del propio Mijail Koltsov, agente del Kremlin, qu a veces se presenta como periodista.
En la Cárcel Modelo, los milicianos seleccionan a quinientos presos, en su mayoría militares, políticos o religiosos, los embarcan en autobuses urbanos de Madrid, de dos pisos, escoltados por agentes de Vigilancia de Retaguardis, los conducen al cementerio de Paracuellos del Jarama, a unos treinta kilómetros, por la carretera de Barcelona, y los fusilan al borde de grandes fosas comunes. En total se producen unas dos mil cuatrocientas ejecuciones sumarias
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¿Tuvo Santiago Carrillo alguna responsabilidad en las "sacas" y asesinatos de Paracuellos? "Es evidente que Carrillo es culpable de la segunda oleada de sacas, las que comienzan el 18 de noviembre [...]. Parece claro que las primeras sacas (las de los días 6 y 7), con instrucciones expresas de asesinato en masa, se las había dejado "en herencia" el ministro Galarza, y que Carrillo se las encuentra en marcha."
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Entre las sacas de Esparza y las de Carrillo media una tregua en los asesinatos impuesta por el nuevo inspector de prisiones, el anarquista Melchor Rodríguez, un sevillano de cuarenta y tres años que ha sido calderero y torero sin suerte (una cornada lo apartó de los ruedos). En cuanto toma posesión del cargo, el 11 de noviembre, Melchor prohíbe terminantemente trasladar presos sin su permiso. Poco después se ve obligado a dimitir, debido a las presiones comunistas, pero en diciembre retoma su labor, que salvará muchas vidas y lo hará acreedor del apodo "el Ángel Rojo" con el que lo conocen los presos a su cargo.
1. García Serrano, 1979, p.227
2. Algunos autores señalan a Santiago Carrillo como responsable de aquellos asesinatos. Seamos piadosos y esforcémonos en creer que no se enteró de ellos a pesar de su cargo de responsable de Orden Público en Madrid. Don Santiago mantendría su característico despiste toda su vida. En los años venideros será amigo y frecuente invitado de Ceaucescu, el sangriento dictador rumano, y compatibilizará la amistad de tan siniestro personaje con su lucha por liberar al pueblo español de la dictadura franquista.
3. Esparza, 2010, p.131