Un año más, estamos en la línea de salida afrontando una nueva temporada. Son tiempos revueltos, en general, y en lo referente al atletismo, y en mi caso personal, tiempos de cambio.
En primer lugar, cambio de entrenador, por mi querido pinchos no va a disponer este año del tiempo necesario para intentar sacar petróleo de un zote como yo. No puedo decir que le voy a echar de menos, porque apenas después de un mes de haber comenzado a rodar, ya le echo de menos. Muchas gracias por todo, amigo, y espero que este año podamos verte volar a ti también en el tartán.
En parte como consecuencia de lo anterior, y también porque quería quitarme una espina que tengo clavada, cambio de prueba, porque este año le voy a dar prioridad al 800, y voy a intentar demostrarme a mí mismo que estoy equivocado pensando que lo que mejor se me da es el 400. La respuesta, en verano, porque de momento hemos empezado muy suave, apenas rodajes y entrenamientos ligeros de fuerza. Este año, los 10 K de otoño e invierno probablemente no me verán mejorar marca, pero eso no me preocupa, se trata de sentar una base adecuada para más tarde.
Y por último, cambio de esquemas, porque uno de mis chavales ha decidido cambiar el fútbol por el atletismo. Y os aseguro que es una gran noticia, no sé a quién de los dos le hace más ilusión. Esperemos que sea capaz de combinar sufrimiento y disfrute en las proporciones adecuadas.
Pisteros, salid de vuestro escondite, que ya ha llegado otro año.




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