Soy de los pocos afortunados que trabajan de lunes a viernes por las mañanas y que por las tardes y los fines de semanas pueden dedicarse a su familia y a su hobby, en este caso la marcha atlética.
Aun sabiendo que me puedo dar con un canto en los dientes, estoy notando cómo últimamente estoy más cansado y empeoro marcas a pesar de que no he dejado de entrenar (aunque sí que me siento menos entusiasmado que hace, más o menos, un año o año y pico más o menos).
Cualquiera diría que es normal, con todo lo que llevo por delante, pero es que veo los ejemplos de gente como Miguel Ángel Prieto o Elena Espeso (al hacerse eco los periódicos de su infección de E.coli, dijeron de paso que era mamá de dos criaturas y trabajaba de profesora en un insti de Madrid) y digo: y por qué yo no puedo compaginar como hacen ellos -A MI NIVEL, CLARO, ÁNDE VA A PARAR- haciendo unas marcas compatibles con lo que entreno, sin que a partir de mitad de temporada empiece a notar que no puedo con el alma y que más me valdría limitarme a dar paseos como los jubilados por la playa o el parque (con todos mis respetos).
Así que, aun sabiendo que estas dos personas puede que pertenezcan a una raza superior y yo sea un mierdecilla y dejando de lado el entrenamiento propiamente dicho, ¿alguien podría darme algunas pautas de lo que viene siendo "entrenamiento invisible" para poder seguir hasta el final de la temporada sin arrastrarme ni tener ganas de mandarlo todo a freír espárragos? No obstante, si hay que tocar el entrenamiento real, se toca, eh?, aunque debo decir que no creo que esté sobreentrenado, deportivamente hablando. Ah, tampoco tengo anemia ni estoy enfermo.
Gracias de antemano.




Citar
