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Tema: El grado cero.

  1. #1
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    El grado cero.


  2. #2
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    LA NÀUSEA

    (Jean Paul Sartre).


    HOJA SIN FECHA
    Lo mejor sería escribir los acontecimientos cotidianamente. Llevar un diario
    para comprenderlos. No dejar escapar los matices, los hechos menudos, aunque
    parezcan fruslerías, y sobre todo clasificarlos. Es preciso decir cómo veo esta
    mesa, la calle, la gente, mi paquete de tabaco, ya que es esto lo que ha cambiado.
    Es preciso determinar exactamente el alcance y la naturaleza de este cambio.
    Por ejemplo, ésta es una caja de cartón que contiene la botella de tinta. Habría
    que tratar de decir cómo la veía antes y cómo la1 ahora. ¡Bueno! Es un
    paralelepípedo rectángulo; se recorta sobre... es estúpido, no hay nada que decir.
    Pienso qué éste es el peligro de llevar un diario: se exagera todo, uno está al
    acecho, forzando continuamente la verdad. Por otra parte, es cierto que de un
    momento a otro —y precisamente a propósito de esta caja o de otro objeto
    cualquiera—, puedo recuperar la impresión de ante ayer. Debo estar siempre
    preparado, o se me escurrirá una vez más entre los dedos. No 2 nada, sino
    anotar con cuidado y prolijo detalle todo lo que se produce.
    Naturalmente, ya no puedo escribir nada claro sobre las cuestiones del
    miércoles y de anteayer; estoy demasiado lejos; lo único que puedo decir es que
    en ninguno de los dos casos hubo nada de lo que de ordinario se llama un
    acontecimiento. El sábado los chicos jugaban a las tagüitas y yo quise tirar, como
    ellos, un guijarro al agua. En ese momento me detuve, dejé caer el guijarro y me
    fui. Debí de parecer chiflado, probablemente, pues los chicos se rieron a mis
    espaldas.
    Esto en cuanto a lo exterior. Lo que sucedió en mí no ha dejado huellas. Había
    algo que vi y que me disgustó, pero ya no sé si miraba el mar o la piedrecita. La
    piedra era chata, seca de un lado, húmeda y fangosa del otro. Yo la tenía por los
    bordes, con los dedos muy separados para no ensuciarme.
    Anteayer fue mucho más complicado. Y hubo además esa serie de
    coincidencias y de quid pro quo que no me explico. Pero no me entretendré
    poniendo todo esto por escrito. En fin; lo cierto es que tuve miedo o algo por el
    estilo. Si por lo menos supiera de qué tuve miedo, ya sería un gran paso.
    Lo curioso es que no estoy nada dispuesto a creerme loco; hasta veo con
    evidencia que no lo estoy: todos los cambios conciernen a los objetos. Por lo
    1 Espacio en blanco.
    2 Hay una palabra tachada (quizá “forzar” o “forjar”); otra, agregada encima, es ilegible.

    (1).




  3. #3
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    menos quisiera estar seguro de esto.
    Las diez y media3
    Acaso después de todo, fue una ligera crisis de locura. Ya no quedan rastros.
    Hoy los extraños sentimientos de la otra semana me parecen muy ridículos: ya
    no me convencen. Esta noche estoy muy a mis anchas, burguesamente, en el
    mundo. Éste es mi cuarto, orientado hacia el noreste. Abajo la calle des Mutilés y
    el depósito de la nueva estación. Desde mi ventana veo, en la esquina del bulevar
    Victor-Noir, la luz roja y blanca del Rendez-vous des Cheminots. Acaba de llegar el
    tren de París. La gente sale de la antigua estación y se desparrama por las calles.
    Oigo pasos y voces. Muchas personas esperan el último tranvía. Han de formar
    un grupito triste alrededor del pico de gas, justo debajo de mi ventana. Bueno,
    todavía tienen que esperar unos minutos: el tranvía no pasará antes de las diez y
    cuarenta y cinco. Con tal de que esta noche no lleguen viajantes de comercio;
    tengo tantas ganas de dormir y tanto sueño atrasado. Una buena noche, una sola,
    barrerá con todas estas historias.
    Las once menos cuarto; no hay nada que temer, ya estarían aquí. A menos que
    sea el día del señor de Rouen. Viene todas las semanas; le reservan el cuarto Nº 2
    del primero, el que tiene bidé. Todavía puede llegar; muchas veces toma un bock
    en el Rendez-vous des Cheminots antes de acostarse. Por otra parte, no hace
    demasiado ruido. Es muy bajito, y muy limpio, con bigote negro, encerado, y
    peluca. Aquí está.
    Bueno; era tan tranquilizador oírlo subir la escalera, que el corazón me dio un
    saltito: ¿qué puede temerse de un mundo tan regular? Creo que estoy curado.
    Y ahí viene el tranvía 7 “Mataderos-Grandes Diques”. Llega con gran ruido de
    hierro viejo. Arranca. Ahora se hunde, cargado de valijas y niños dormidos, en
    dirección a los grandes diques, a las fábricas, al este negro. Es el penúltimo
    tranvía; el último pasará dentro de una hora.
    Voy a acostarme. Estoy curado, renuncio a escribir mis impresiones día por
    día, como las niñas, en un lindo cuaderno nuevo.
    En un solo caso podría ser interesante llevar un diario: si4

    3 De la noche, evidentemente. El párrafo que sigue es posterior a los anteriores. Nos
    inclinamos a creer que, a más tardar, fué escrito al día siguiente.
    4 El texto de la hoja sin fecha se detiene aquí.

    (2).




    Última edición por kublai; 01/10/2010 a las 07:14

  4. #4
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    [B]
    PS.
    (A partir de hoy ,la frecuencia serà x200.Esto,mìnimo.Desde 00.Me parece razonable.De vosotros depende.
    Y cuando se acabe "La Nàusea-151 pàginas-se acabò la carpeta.La Nàusea no es la mejor novela que he leìdo,pero es la que màs me ha ayudado a vivir,a sobrevivir).
    Hola Kublai, interesante iniciativa. ¿Alguna norma, consejo, petición para participar en esta carpeta? ¿O prefieres ir completándola tú mismo con las fotos y las páginas de la novela? En cualquier caso se agradece, iré siguiendo "La náusea" al ritmo que marques.

    Saludos.

  5. #5
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    DIARIO
    Lunes 29 de enero de 1932.
    Algo me ha sucedido, no puedo seguir dudándolo. Vino como una
    enfermedad, no como una certeza ordinaria, o una evidencia. Se instaló
    solapadamente poco a poco; yo me sentí algo raro, algo molesto, nada más. Una
    vez en su sitio, aquello no se movió, permaneció tranquilo, y pude persuadirme
    de que no tenía nada, de que era una falsa alarma. Y ahora crece.
    No creo que el oficio de historiador predisponga al análisis psicológico. En
    nuestro trabajo sólo tenemos que habérnoslas con sentimientos a los cuales se
    aplican nombres genéricos, como Ambición, Interés. Sin embargo, si tuviera una
    sombra de conocimiento de mí mismo, ahora debería utilizarlo.
    Por ejemplo, en mis manos hay algo nuevo, cierta manera de tomar la pipa o
    el tenedor. O es el tenedor el que ahora tiene cierta manera de hacerse tomar; no
    sé. Hace un instante, cuando iba a entrar en mi cuarto, me detuve en seco al
    sentir en la mano un objeto frío que retenía mi atención con una especie de
    personalidad. Abrí la mano, miré: era simplemente el picaporte. Esta mañana en
    la biblioteca, cuando el Autodidacto5 vino a darme los buenos días, tardé diez
    segundos en reconocerlo. Veía un rostro desconocido, apenas un rostro. Y
    además su mano era como un grueso gusano blanco en la mía. La solté en
    seguida y el brazo cayó blandamente.
    También en la calle hay una cantidad de ruidos turbios que se arrastran.
    Por lo tanto se ha producido un cambio durante estas últimas semanas. ¿Pero
    dónde? Es un cambio abstracto que no se apoya en nada. ¿Soy yo quien ha
    cambiado? Si no soy yo, entonces es este cuarto, esta ciudad, esta naturaleza; hay
    que elegir.
    Creo que soy yo quien ha cambiado; es la solución más simple. También la
    más desagradable. Pero debo reconocer que estoy sujeto a estas súbitas
    transformaciones. Lo que pasa es que rara vez pienso; entonces sin darme
    cuenta, se acumula en mí una multitud de pequeñas metamorfosis, y un buen día


    5 Origier P…, de quien se hablará a menudo en este diario. Trabajaba en los tribunales.
    Roquentin lo había conocido en 1930 en la Biblioteca de Bouville.

    (3).



    Última edición por kublai; 01/10/2010 a las 07:16

  6. #6
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    Hola.


    “el libro quiere, pues, trazar un lìmite al pensar o, màs bien, no al pensar sino a la expresiòn de los pensamientos: porque para trazar un lìmite al pensar tendrìamos que poder pensar ambos lados de este lìmite (tendrìamos en suma, que poder pensar lo que no resulta pensable). Asì pues, el lìmite sólo podrà ser trazado en el lenguaje, y lo que reside más allà del lìmite serà simplemente absurdo”.

    LUDWIG WITTGENSTEIN.







    "Pensar en el sentido de la vida es orar.
    Creer en un Dios quiere decir ver que
    con los hechos del mundo no basta.
    Creer en Dios quiere decir ver que
    la vida tiene un sentido".

    L.W.







    "Is there anything better that running in the life of a young man?"

    PEKKA VASALA.








    "Los grandes resultados se alcanzan sòlo a travès del dolor y el sufrimiento.Pero eventualmente,amamos este dolor.Descubriràs que cuantas màs dificultades te encuentres en el camino,màs disfrutaràs de tus èxitos"

    "I got a inmmense enjoyment from hard training sessions"

    "Coaching for me means a fruitful contact between two people"

    "It is always possible to grow up mentally"

    "JULMA" JUHA VÄÄTÄINEN.










    "I always enjoyed even running without winning"

    "Training hard was a source of inmmense satisfaction for me"

    "It is a big mistake to do the warm-up with someone else"

    LASSE VIREN.











    "A young athlete must have big dreams"

    EMILE PUTTEMANS.











    "I was chasing apes with other boys"

    "He told me,I would not make it in my job"

    MIRUTS "THE SHIFTER" YIFTER.








    DAVE BEDFORD.




    "Desde la ventana màs alta de mi casa,
    con un pañuelo blanco digo adiòs
    a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
    Y no estoy alegre ni triste.
    Èse es el destino de los versos.

    Los escribì y debo enseñàrselos a todos
    porque no puedo hacer lo contrario,
    como la flor no puede esconder el color,
    ni el rìo ocultar que corre,
    ni el àrbol ocultar que da frutos.

    He aquì que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
    y yo siento pena sin querer,
    igual que un dolor en el cuerpo.

    ¿Quièn sabe quién los leerà?
    ¿Quièn sabe a qué manos iràn?

    Flor, me cogiò el destino para los ojos.
    Àrbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
    Rìo, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
    Me resigno y me siento casi alegre,
    casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

    ¡Idos, idos de mì!
    Pasa el àrbol y se queda disperso por la Naturaleza.
    Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
    Corre el rìo y entra en el mar y su agua es siempre la
    que fue suya.

    Paso y me quedo, como el Universo


    FERNANDO PESSOA.








    Ùltima foto de Fernando Pessoa (1935).


    http://www.youtube.com/watch?v=ZK4WZL27QC8




    Leve, leve, muy leve
    pasa un viento muy leve
    y se va también muy leve.
    Y no sè lo que pienso,
    ni quiero saberlo.


    ALBERTO CAEIRO.





    PS.
    100 visitas en cinco dias (20 diarias);muy pobre resultado.Cuando algo no funciona,no funciona.
    Cierro,pues,tambièn esta carpeta.Ya no tengo ninguna activa.
    A partir de ahora,mis intervenciones seràn puntuales en carpetas de los demàs,si es que tengo algo que aprotar o decir.
    DMSR:te dejo el enlace completo de "La Nàusea";muchas gracias por todo.

    http://www.infojur.ufsc.br/aires/arq...a%20Nausea.pdf

    Burbuja:No puedo explicarlo;en su tiempo me asombraron y deleitaron por su tècnica,plasticidad,belleza y elegancia:en definitiva,eso tan sutil y etèreo se viene a llamar Clase, y asì lo constato.Todo esto es muy subjetivo,en mi opiniòn.


    Un Saludo cordial a todos.




    Y esta poesìa de Rike,que ya puse 2-3 veces,pero es que me gusta mucho:



    CANCIÒN REGIA
    Debes con dignidad soportar la vida,
    tan sòlo lo mezquino lo hace pequeña;
    los mendigos te podràn llamar hermano,
    y tù puedes sin embargo ser un rey.

    Aunque el divino silencio de tu frente
    no lo interrumpa dorada diadema,
    los niños se inclinaràn en tu presencia,
    los entusiastas te miraràn atònitos.

    A ti los dìas de rutilante sol
    te hilaràn rica pùrpura y blanco armiño,
    y, con pesares y dichas en sus manos,
    de rodillas ante ti estaràn las noches…

    RAINER MARIA RILKE.




    "Desearìa ser un hombre mejor y tener una mente mejor. En realidad estas cosas son una y la misma"

    L.W.

    (manos a la obra,pues).





  7. #7
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    Cita Iniciado por kublai Ver mensaje
    100 visitas en cinco dias (20 diarias);muy pobre resultado.Cuando algo no funciona,no funciona.
    Cierro,pues,tambièn esta carpeta.Ya no tengo ninguna activa.

    Una lástima... no estoy muy seguro de si el contador de visitas nuevo funciona bien, pero es lo que tenemos y la norma que te habías autoimpuesto.

    Supongo que tendré que volver a coger mi viejo ejemplar de "La Nausea" para seguir, pero para las fotos, los textos de Pessoa, de Wittgenstein o de Rilke me va a ser más complicado.

    Te sigo leyendo
    Corre, corre, corre, que te van a echar el guante

  8. #8
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    Hola Kublai, gracias por el .pdf, aunque prefiero ir esta semana a comprarme el libro. Me temo que la fórmula "x200" ha resultado demasiado ambiciosa para este oasis que es el "De quién hablamos"; la proporción entre lecturas/entradas de las otras carpetas no suele superar la cota "x100".

    Pedías fotos con algo especial. Aporto ésta de Pipe Areta, de un tiempo en que nuestras figuras tenían sello de correos propio:




    Saludos!!

  9. #9
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    Hola.








    LIBRO DEL DESASOSIEGO (DE BERNARDO SOARES).

    FERNANDO PESSOA.


    1
    (PREFACIO)
    Hay en Lisboa unos pocos restaurantes o casas de comidas en los que, encima de una tienda con
    hechuras de taberna decente, se alza un entresuelo que tiene el aspecto casero y pesado de un
    restaurante de ciudad pequeña sin tren. En esos entresuelos poco visitados, excepto los domingos, es
    frecuente encontrar tipos curiosos, caras sin interés, una serie de apartes en la vida.
    El deseo de sosiego y la conveniencia de los precios me han llevado, durante un período de mi
    vida, a ser parroquiano de uno de esos entresuelos. Sucedía que, cuando tenía que cenar a las siete,
    casi siempre encontraba a un individuo cuyo aspecto, que al principio no me interesó, empezó a
    interesarme poco a poco.
    Era un hombre que aparentaba unos treinta años, magro, más alto que bajo, encorvado
    exageradamente cuando estaba sentado, pero menos cuando estaba de pie, vestido con cierto descuido
    no totalmente descuidado. A la cara pálida y sin facciones interesantes, un aire de sufrimiento no le
    añadía interés, y era difícil definir qué especie de sufrimiento indicaba aquel aire; parecía indicar
    varios: privaciones, angustias y ese sufrimiento que nace de la indiferencia de haber sufrido mucho.
    Cenaba siempre poco, y terminaba fumando tabaco de hebra. Observaba de manera extraordinaria
    a las personas que había allí, no de modo sospechoso, sino con un interés especial; pero no las
    observaba como escrutándolas, sino como si le interesasen y no quisiera fijarse en sus facciones o
    analizar las manifestaciones de su carácter. Fue este rasgo curioso el que primero hizo que me
    interesase por él.
    Pasé a verle mejor. Me di cuenta de que un aire inteligente animaba de cierto modo incierto sus
    facciones. Pero el abatimiento, la inercia de la angustia fría, ocultaba tan regularmente su aspecto que
    era difícil entrever, además de éste, cualquier otro rasgo.
    Supe incidentalmente, por un camarero del restaurante, que era un empleado comercial, de una
    firma de allí cerca.
    Un día sucedió algo en la calle, por debajo de las ventanas: una escena de pugilato entre dos
    individuos. Los que estaban en el entresuelo corrieron hacia las ventanas, y yo también, y también el
    individuo del que estoy hablando. Cambié con él una frase casual, y me respondió en el mismo tono.
    Su voz era empañada y trémula, como la de las criaturas que no esperan nada, porque es
    perfectamente inútil esperar. Pero resultaba, por ventura, absurdo conceder esa importancia a mi
    compañero vespertino de restaurante,
    No sé por qué, empezamos a saludarnos desde aquel día. Un día cualquiera, en el que tal vez nos
    aproximó la circunstancia absurda de coincidir el que ambos fuésemos a cenar a las nueve y media,
    empezamos una conversación accidental. A cierta altura, me preguntó si escribía. Respondí que sí. Le
    hablé de la revista Orpheu, que había aparecido hacía poco. La elogió, la elogió mucho, y yo me
    quedé verdaderamente pasmado. Me permití hacerle la observación de que me extrañaba, porque el
    arte de los que escriben en Orpheu suele ser para pocos. Por lo demás, añadió, aquel arte no le había
    ofrecido verdaderas novedades: y tímidamente observó que, no teniendo dónde ir ni qué hacer, ni
    amigos a los que visitar, ni interés en leer libros, solía gastar sus noches, en su cuarto alquilado,
    escribiendo también.











    DOKTOR FAUSTUS

    THOMAS MANN

    I

    Aseguro resueltamente que no es en modo alguno por el deseo de situarme en primer lugar que hago preceder de algunas palabras sobre mí mismo esta crónica de la vida del difunto Adrián Leverkühn, esta primera y ciertamente sumaria biografía de un hombre querido, de un músico genial que el destino levantó y hundió con implacable crueldad. Me empuja a hacerlo únicamente la suposición de que el lector —mejor diré: el futuro lector, ya que por ahora no existe la más leve probabilidad de que mi original llegue a ver la luz pública, a no ser que un milagro permita hacerlo salir de nuestra Europa, fortaleza asediada, para llevar a los de afuera un soplo de los secretos de nuestra soledad—, únicamente, repito, la suposición de que el lector deseará conocer, aunque sólo fuere superficialmente, algo sobre el quién y el cómo del que esto escribe, me impulsa a apuntar, a modo de introducción, algunos datos sobre mi persona —aun temiendo, claro está, que con ello he de suscitar en el lector la duda de si ha caído en buenas manos, es decir, si en atención a lo que ha sido mi vida soy el hombre indicado para una tarea hacia la cual me atraen los impulsos del corazón mucho más que una afinidad cualquiera de temperamento.
    Vuelvo a leer las líneas que preceden y no puedo dejar de observar en ellas cierta inquietud y una respiración difícil, signo evidente ambas del estado de espíritu en que me encuentro hoy, 27 de mayo de 1943, dos años después de la muerte de Leverkühn, quiero decir dos años después del día en que de las profundas tinieblas de su vida descendió a la más profunda noche, cuando, en Freising del Isar y en la modesta pieza que desde largos años me sirve de cuarto de trabajo, tomo asiento con el propósito de empezar a narrar la vida de mi desdichado amigo que ahora descansa —así sea— en la paz de Dios. Signo de un estado de espíritu, digo, en el que se mezclan del modo más oprimente el deseo impetuoso de contar lo que sé y el temor a las insuficiencias de mi trabajo. Creo poder decir que soy hombre de temperamento moderado, sano, humano, inclinado a la templanza, a la armonía, a la razón, un estudioso, un «conjurado de las legiones latinas» no desprovisto de enlace con las bellas artes (toco la viola de amor), en suma, un hijo de las Musas, según el sentido académico de la expresión, que gusta de considerarse como un descendiente de aquellos humanistas alemanes que se llamaron Reuchlin, Crotus von Dornheim, Mutianus y Eoban Hesse. Sin pretender, ni mucho menos, negar el influjo de lo demoníaco en la vida humana, lo he considerado siempre como extraño a mi ser, lo he eliminado instintivamente de mi panorama universal y nunca he sentido la más ligera




    Boxberger en Madrid a principio de los 70.





    Un Saludo.

    Última edición por kublai; 05/10/2010 a las 14:32

  10. #10
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    Hola.


    EL LIBRO DEL DESASOSIEGO (2).

    2
    (TRECHO INICIAL)
    He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por
    la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu
    humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha
    escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de
    hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que
    son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan
    ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo
    improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea
    biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que
    cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha
    parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los
    dioses tenían cabezas de animales.
    Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como
    otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmente se llama la Decadencia. La
    Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la
    vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararía.
    A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, como a mis pocos pares, la
    renuncia por modo y la contemplación por destino? No sabiendo lo que es la vida religiosa, ni
    pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tener fe en la abstracción del
    hombre, ni sabiendo siquiera qué hacer de ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo de tener
    alma, la contemplación estética de la vida. Y, así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos,
    indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin
    propósito, cultivada con un epicureísmo sutilizado, como conviene a nuestros nervios cerebrales.
    Reteniendo, de la ciencia, solamente aquel precepto suyo central de que todo está sujeto a leyes
    fatales, contra las cuales no se reacciona independientemente, porque reaccionar es haber hecho ellas











    DOKTOR FAUSTUS (2).

    inclinación a entrar temerariamente en contacto con las fuerzas infernales, ni mucho menos la de provocarlas con jactancia o de ofrecerles mi dedo meñique cuando han llegado hasta mí sus tentaciones. En aras de ese sentimiento he consentido sacrificios, tanto en el orden ideal como en el del aparente bienestar, y es así como sin vacilación, renuncié un día a mi querida profesión docente sin esperar a que fuera patente la demostración de su incompatibilidad con el espíritu y las exigencias de nuestra evolución histórica. Desde este punto de vista estoy contento de mí, Pero esta resolución, o si se quiere limitación, de mi persona moral, no hace más que reforzar las dudas que abrigo sobre mi idoneidad para la tarea que trato de emprender.
    Apenas acababa de poner en movimiento la pluma y ya se le había escapado una palabra que secretamente me dejó sumido en cierta confusión: la palabra «genial». Hice referencia al genio musical de mi difunto amigo. Sin embargo, esta palabra, «genio», aun cuando extremada, es eufónica, noble y sanamente humana, y a hombres como yo, aun cuando privados de entrar por sí mismos en tan elevadas regiones y sin haber jamás pretendido ingresar en la gracia del divinis influxibus ex alto, del soplo divino venido de las alturas, nada debiera razonablemente privarles de hablar y tratar de lo genial con un sentimiento de gozosa contemplación y respetuosa confianza. Así parece. Y no obstante, es innegable, y nadie ha pretendido negarlo nunca, que en esa radiante esfera la participación de lo demoníaco y contrario a la razón es inquietante; que existe una relación, generadora de un suave horror, entre ella y el imperio infernal, y que los mismos adjetivos que he tratado de aplicarle, «noble», «humanamente sana», «armónica», no acaban de encajar perfectamente, incluso cuando —he de reconocerlo aunque no sin dolor— se trata de una sublime y genuina genialidad, dada, o impuesta, por Dios, y no de una genialidad adquirida y perecedera, de la consunción pecaminosa y enfermiza de dones naturales, del cumplimiento de un oneroso contrato de enajenación...
    Me interrumpe aquí un sentimiento de insuficiencia y de inseguridad artística que me avergüenza. No es probable que el propio Adrián, en una de sus sinfonías, pongo por ejemplo, hubiese indicado semejante tema tan prematuramente; en todo caso, lo hubiese hecho en forma delicadamente oculta, apenas perceptible, y anunciándolo desde lejos. Lo que a mí me decidió a descubrirme podrá parecerle, por otra parte, al lector, una oscura y discutible indicación y a mí mismo como una forma grosera de entrar en materia sin rodeos. Para un hombre como yo es difícil, y en cierto modo casi frivolo, adoptar sobre una cuestión que estima vital y que le quema los dedos el punto de vista del artista compositor y tratarla con la natural ligereza de


    Un Saludo.


  11. #11
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    Hola.


    "Actùa como los demàs,pero piensa distinto"

    F.PESSOA.








    (...)
    As loss or guerdon of a glorious lot
    I stood and stand alone,-remembered or forgot.

    I have not loved the world,nor the world me;
    I have not flattered its rank breath,nor bow'd
    To its idolatries a patient knee,-
    Nor coin'd mi chek to smiles,-nor cired aloud
    In worship of an echo;in the crowd
    They could not deem me one of such;I stood
    Among them,but not of them;in a shroud
    Of thoughts which were not their thoughts,and still could,
    Had I not filed my mind,which thus itself subdued

    I have not loved the world,nor the world me.-
    But let us part fair foes;I do believe,
    (...)

    LORD BYRON (CHILDE HAROLD'S PILGRIMAGE,CANTO III).









    "TANTO MÀS DIOS ERES CUANTO MÀS HOMBRE TE RECONOCES"
    (Los atenienses a Pompeyo).





    No amè al mundo, ni el mundo me quiso a mì.
    No adulè sus jerarquìas, ni inclinè
    paciente rodilla a sus idolatrìas.
    No he forzado sonrisas en mis mejillas, ni gritado
    adorando un eco; entre la multitud
    no me contaron como uno màs.
    Estaba con ellos, pero no era uno de ellos.
    Estuve y estarè solo, recordado u olvidado.

    L.B.






    "Cuando dos personas se enamoran y sienten que estàn hechas la una para la otra,entonces es cuando deben romper,pues si siguen juntas tienen todo que perder y nada que ganar"

    SOREN KIERKEGAARD (Uno de los espìrutus e intelectos màs finos,sutiles y sensibles que ha dado la filosofìa Occidental-opiniòn-).


    Un Saludo NoMeCreoNada y DMSR.
    (Nos vemos en el 400;Como decìa Bertrand Russell:"Ludwig Wittgenstein tiene el orgullo de Lucifer")









    Última edición por kublai; 10/10/2010 a las 20:06

  12. #12
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    Cita Iniciado por kublai Ver mensaje
    Un Saludo NoMeCreoNada y DMSR.
    (Nos vemos en el 400;Como decìa Bertrand Russell:"Ludwig Wittgenstein tiene el orgullo de Lucifer")
    Otro saludo de vuelta.

    Lo que para unos es la meta para otros es la salida del 400
    Corre, corre, corre, que te van a echar el guante

  13. #13
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    DE LA ESTIRPE DE VAATAINEN (P.L.):



    Sweet is the lore which Nature brings;
    Our meddling intellect
    Misshapes the beauteous forms of things:
    we murder to dissect.




    1.






    http://www.youtube.com/watch?v=9HVjS6kdPjg



    Dulce es el saber de la Naturaleza;
    nuestra inteligencia entrometida
    deforma la hermosura de las cosas:
    matamos para diseccionar.

    WORDSWORTH.



    2.






    "Nada hay tan hermoso y legìtimo como actuar bien y debidamente como hombre,ni ciencia tan ardua como saber vivir esta vida bien y naturalmente;y de nuestras enfermedades ,la màs salvaje es despreciar nuestro ser".

    MONTAIGNE.




  14. #14
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    CUANDO ELLA PASA

    Sentado junto a la ventana,
    A travès de los cristales, empañados por la nieve,
    Veo su adorable imagen, la de ella, mientras
    Pasa... pasa... pasa de largo...

    Sobre mì, la aflicciòn ha arrojado su velo:
    Una criatura menos en este mundo
    Y un àngel màs en el cielo.

    Sentado junto a la Ventana,
    A través de los cristales, empañados por la nieve,
    Pienso que Veo su imagen, la de ella,
    Que no pasa ahora... que no pasa de largo...

    F.PESSOA.




  15. #15
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    Sigo con interés este tema y todos los de esta maravillosa carpeta de "De quién hablamos"

  16. #16
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    La calidad es la que es, pero he visto esta foto en la hemeroteca de "El Mundo Deportivo" y me apetece ponerla aquí:


  17. #17
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    " No es que el sabio no pueda vivir contento en cualquier parte, incluso en medio del gentìo de un palacio; mas si le das a escoger, huirà, segùn dice, incluso de esa visiòn. Soportarà esto, si es preciso; mas si de èl depende, elegirà lo otro. Parècele no haberse desecho lo bastante de los vicios, si ha de codearse con los del pròjimo. "

    MICHEL DE MONTAIGNE (Ensayos)








    "Al nacer lloramos por haber venido a este gran teatro de locos"

    SHAKESPEARE ("El rey Lear")



    Un Saludo cordial j.vela.





  18. #18
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    "El que yo soy,perdona a àquel que yo fuì"

    PAUL CELAN.











    “Sentìa que algo dentro de mì, donde habìa reposado siempre mi vida, se habìa roto; que no me quedaba nada a donde agarrarme, y que moralmente mi vida se habìa detenido. Una fuerza invisible me impelìa a desligarme de mi existencia de alguna manera; no puede decirse exactamente que deseara suicidarme porque la fuerza que me alejaba de la vida era màs grande, màs poderosa y general que cualquier simple deseo. Era una fuerza parecida a la vieja aspiraciòn de vivir, pero que me impelìa en direcciòn contraria (…) Imaginad un hombre feliz y lleno de salud escondiendo la cuerda para no colgarse en la viga de la habitaciòn donde cada noche duerme solo. Imaginadme no yendo a cazar mas por miedo de rendirme a la fàcil tentaciòn de matarme con la pistola”.

    LEW TOLSTOI.



  19. #19
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    "Recordar es la forma màs baja (vulgar) de conversar"

    TONY SOPRANO.








    "La vanidad de los deseos humanos" (1749).

    SAMUEL JOHNSON.(Un gigante).





    lema vital,(personal):

    TODO ES NADA.



  20. #20
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    “¡Pero en los ùltimos dìas he sido presa de la depresiòn! ¡No siento verdadero placer por nada y mi vida està llena de ansiedad por el futuro! Porque ya no estoy en paz conmigo mismo. Cada falta de decencia a mi alrededor –y siempre hay algo de este tipo– me hiere profundamente y siempre se abre una herida antes de que la anterior haya cicatrizado... Las cosas nos van muy mal. ¡¡¡Dios mìo, ayùdame!!!”. “¡Ni un solo corazón con sentimientos a la vista!”.

    L.WITTGENSTEIN (Diarios durante la I Guerra).



  21. #21
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    P.Y. (18.6.1902-11.2.1980).































    ¿Quièn lee para llegar al final,por deseable que èste sea?
    ¿Acaso no hay ocupaciones que practicamos porque son buenas en sì mismas,y placeres que son absolutos? ¿Y no està èste entre ellos? A veces he soñado que cuando llegue el Dìa del Juicio y los grandes conquistadores y abogados y estadistas vayan a recibir sus recompensas-sus coronas,sus laureles,sus nombres grabados indeleblemente en màrmol imperecedero-,el Todopoderoso se volverà hacia Pedro y le dirà,no sin cierta envidia cuando nos vea llegar con nuestros libros bajo el brazo:"Mira,èsos no necesitan recompensa.No tenemos nada que darles.Han amado la lectura".

    VIRGINIA WOOLF.



  22. #22
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    "En referencia al destino final de mi cuerpo,mi mente y mi alma,deseo que sean quemados y colocados en una bolsa de papel y llevados al Abbey Theatre,Lr. Abbey Street,Dublin,y de inmediato vertidos en lo que le gran y buen Lord Chesterfield llama quiosco de necesidad,donde han pasado sus horas màs felices,a la derecha cuando uno baja al patio de butacas,y deseo que tiren de la cadena,si es posible durante la representaciòn de alguna obra,y que todo sea llevado a cabo sin ceremonia ni muestra de pesar"

    SAMUEL BECKETT ("Murphy")



  23. #23
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    "Dondequiera que huya es el Infierno;
    porque yo soy el Infierno;y en lo màs
    profundo del abismo otro se abre
    màs hondo que amenaza devorarme,
    comparado con el cual,el Infierno
    que padezco,parece incluso un Cielo"

    MILTON.("El paraìso perdido").



  24. #24
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    "Si no sabèis morir,no os importe,la naturaleza os informarà en el momento mismo,plena y suficientemente;harà exactametne ese trabajo por vos,nos os tomèis la molestia de cuidaros por ello.
    Turbamos la vida por cuidarnos de la muerte,y la muerte,por cuidarnos de la vida.La una nos aburre,la otra nos espanta.No es contra la muerte contra lo que nos preparamos;es cosa demasiado momentànea.Un cuarto de hora de padecimiento sin consecuencia,sin perjuicio,no merece preceptos particulares.A decir verdad,nos preparamos contra la preparaciòn de la muerte"

    MONTAIGNE ("De la fisonomìa").



  25. #25
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    EL LIBRO DEL DESASOSIEGO (3)

    que reaccionásemos; y comprobando que ese precepto se ajusta al otro, mas antiguo, de la divina
    fatalidad de las cosas, abdicamos del esfuerzo como los débiles del entrenamiento de los atletas, y nos
    inclinamos sobre el libro de las sensaciones con un gran escrúpulo de erudición sentida.
    No tomando nada en serio, ni considerando que nos fuese dada, por cierta, otra realidad que
    nuestras sensaciones, en ellas nos refugiamos, y a ellas exploramos como a grandes países
    desconocidos. Y, si nos empleamos asiduamente, no sólo en la contemplación estética, sino también
    en la expresión de sus modos y resultados, es que la prosa o el verso que escribimos, destituidos de
    voluntad de querer convencer al ajeno entendimiento o mover la ajena voluntad, es apenas como el
    hablar en voz alta de quien lee, como para dar objetividad al placer subjetivo de la lectura.
    Sabemos bien que toda obra tiene que ser imperfecta, y que la menos segura de nuestras
    contemplaciones estéticas será la de aquello que escribimos. Pero, imperfecto y todo, no hay poniente
    tan bello que no pudiese serlo más, o brisa leve que nos dé sueño que no pudiese darnos un sueño
    todavía más tranquilo. Y así, contempladores iguales de las montañas y de las estatuas, disfrutando de
    los días como de los libros soñándolo todo, sobre todo para convertirlo en nuestra íntima substancia,
    haremos también descripciones y análisis que, una vez hechos, pasarán a ser cosas ajenas que
    podemos disfrutar como si viniesen en la tarde.
    No es éste el concepto de los pesimistas, como aquel de Vigny, para quien la vida es una cárcel, en
    la que él tejía paja para distraerse. Ser pesimista es tomar algo por trágico, y esa actitud es una
    exageración y una incomodidad. No tenemos, es cierto, un concepto de valía que apliquemos a la obra
    que producimos. La producimos, es cierto, para distraernos, pero no como el preso que teje la paja,
    para distraerse del Destino, sino como la joven que borda almohadones para distraerse, sin nada más.
    Considero a la vida como una posada en la que tengo que quedarme hasta que llegue la diligencia
    del abismo. No sé a dónde me llevará, porque no sé nada. Podría considerar esta posada una prisión,
    porque estoy compelido a aguardar en ella; podría considerarla un lugar de sociabilidad, porque aquí
    me encuentro con otros. No soy, sin embargo, ni impaciente ni vulgar. Dejo a lo que son a los que se
    encierran en el cuarto, echados indolentes en la cama donde esperan sin sueño; dejo a lo que hacen a
    los que conversan en las salas, desde donde las músicas y las voces llegan cómodas hasta mí. Me
    siento a la puerta y embebo mis ojos en los colores y en los sonidos del paisaje, y canto lento, para mí
    solo, vagos cantos que compongo mientras espero.
    Para todos nosotros caerá la noche y llegará la diligencia. Disfruto la brisa que me conceden y el
    alma que me han dado para disfrutarla, y no me interrogo más ni busco. Si lo que deje escrito en el
    libro de los viajeros pudiera, releído un día por otros, entretenerlos también durante el viaje, estará
    bien. Si no lo leyeran, ni se entretuvieran, también estará bien.

    29-3-1930












    DOKTOR FAUSTUS (3)

    músico. Así se explica la prisa con que he tratado de establecer una diferencia entre el genio puro y el genio impuro, diferencia que proclamo únicamente para poner en seguida en duda si es, en efecto, auténtica. En verdad, la experiencia me ha obligado a reflexionar sobre este problema con tanto ahínco y tal esfuerzo de penetración, que a veces he tenido la espantosa sensación de sentirme como arrancado del valle natural de mis pensamientos y de sufrir una «impura exaltación» de mis dones naturales...
    Me interrumpo de nuevo para recordar que si he dado en hablar del genio y de su naturaleza, como sometida, en todo caso, a influencias demoníacas, ello ha sido tan sólo para preguntarme, con desconfianza, si poseía para mi tarea las afinidades necesarias. Diga ahora cada cual, contra los escrúpulos de conciencia, lo que yo mismo no dejo de decir. He tenido ocasión de pasar largos años de mi vida junto a un hombre genial, el héroe de esta narración, de cuya confianza fui depositario. Le conocí desde su niñez, fui testigo de su carrera y de su destino, colaboré modestamente en su obra de creación. Soy autor del libreto de una ópera inspirada en la comedia de Shakespeare «Penas de Amor Perdidas», obra juvenil, llena de atrevimiento, y asimismo aconsejé a Leverkühn en la preparación de los textos de la «suite» operática grotesca «Gesta Romanorum» y del oratorio «Revelación de San Juan Teólogo». Esto por una parte, o si se quiere por ambas partes. Me encuentro, además, en posesión de papeles, apuntes de inestimable valor, que el desaparecido, en días venturosos, o relativamente venturosos, me legó, por última voluntad, y a mí y a nadie más que a mí, y de los cuales pienso servirme, no sólo como base para mi relación, sino en forma de extractos, debidamente elegidos. Finalmente, y en primer lugar, porque es el más válido de los motivos, si no ante los hombres, cuando menos ante Dios: le quería. Con aversión y con ternura, con compasión y con admiración rendida, sin preguntarme siquiera si mis sentimientos eran en lo más mínimo correspondidos. Seguro es que no lo fueron. Al legarme los manuscritos de sus composiciones y su diario, lo hizo en términos reveladores de una confianza amistosa y objetiva, podría decir protectora y desde lugeo para mí honrosa en mi corrección, escrupulosidad y fidelidad a su memoria. Pero, ¿cariño? ¿A quién pudo haber querido ese hombre? Quizás, en tiempos pasados, a una mujer. Puede ser que a un niño, en las postrimerías de su vida. ¿A ese muchacho, ligero y simpático, inexperimentado y siempre dispuesto a servir, a cuya devoción correspondió con un desvío que fue la causa de su muerte? ¿A quién abrió su corazón, a quién permitió jamás que penetrara en su vida? Adrián no era hombre para eso. Su indiferencia era tal, que apenas si se dio cuenta nunca de lo que ocurría en torno suyo, de la sociedad en que se encontraba, y si raramente se dirigía a un interlocutor



  26. #26
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    "El hombre no es ni Àngel ni Bestia,y la desgracia quiere que quien haga el Àngel haga la Bestia"

    BLAISE PASCAL (Pensamientos)




  27. #27
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    CAVILACIÓN DEL PEREZOSO

    Ayer en la mañana me senté por fin a deliberar qué tema, de entre los muchos que llegaban a mi imaginación, sería el más indicado para escribir mi artículo de hoy. Después de un breve esfuerzo meditativo, al cabo del cual nada quedó resuelto, empecé a sentirme cada vez más indeciso, mis ideas se escapaban del proyecto inicial, y ya más bien mi único deseo era centrarme en un tema fijo, el que fuera; y todo siguió así hasta que tuve que despertarme de ese sueño contemplativo por los urgentes requerimientos de la imprenta: había llegado el momento de entregar lo que yo, de ese modo negligente, me había negado a ejecutar, y, ahora, así estuviera plagado de dudas y con una flojera mayor, necesitaba ponerme a escribir.

    Acumulación de la pereza

    Aunque para un escritor de miscelánea como yo —es decir, con la posibilidad de acomodarse a cualquier tema relacionado con la vida diaria o con algún asunto cultural— no significa un grave problema el hecho de verse obligado a escribir un texto al vapor, aún así no dejaba de mortificarme y de reprocharme a mí mismo por haber pospuesto durante tanto tiempo lo que finalmente sería inevitable realizar, y que cada momento de pereza dificultaba aún más. Sin embargo sentí algo de alivio al reflexionar que yo, aunque había perdido el tiempo tontamente hasta que la diligencia se había hecho necesaria, tenía aún motivos para no desesperarme, en comparación con otros que desperdician el tiempo hasta que la diligencia ya es en vano; los que bajo ningún grado de actividad o aplicación pueden recobrar las oportunidades desvanecidas, y que están condenados por su propio descuido a la desesperanza calamitosa y la estéril lamentación.

    La locura de permitirnos la demora en lo que sabemos finalmente inesquivable, es una de las debilidades generales que, a pesar de las enseñanzas de los moralistas y los argumentos de la razón, prevalece en todas las mentalidades ya sea en menor o mayor grado: incluso aquellos que la enfrentan con más estabilidad sienten que es, si no la más violenta, sí la más pertinaz de sus pasiones, la que vuelve siempre renovando sus ataques y la que, aunque muchas veces salga derrotada, nunca es destruida por completo.

    La fuerza de la inercia

    De hecho, es natural concederle al presente una atención especial, y darle más importancia a todo aquello que, por su cercanía, puede impresionarnos más profundamente. Por tanto, cuando uno está a punto de sufrir un dolor agudo o siente próximo algún peligro excepcional, es muy difícil que pueda desechar completamente las seducciones de la imaginación; creemos como si nada que otro día traerá el apoyo o las ventajas que ahora queremos; y nos dejamos persuadir fácilmente de que el momento en que se hará necesario actuar (y el cual deseamos nunca llegue) está a mucha distancia de nosotros.

    Así se extingue la vida en la ansiedad depresiva, y se consume en una serie de resoluciones que la mañana siguiente basta para disipar; construyendo proyectos que difícilmente esperamos cumplir y reconciliándonos por nuestra cobardía mediante el uso de excusas que, aunque las aceptamos, las sabemos absurdas; hora tras hora, nuestra fortaleza se menoscaba miserablemente al entregarnos a un perpetuo estado contemplativo; cada concesión sumisa a nuestro miedo expande el dominio del mismo; no sólo desperdiciamos ese tiempo en que los males que tememos pudieran ser sufridos y superados en el acto; por el contrario, mientras que la dilación no alivia en ninguna forma nuestros problemas, sí los vuelve cada vez menos superables al instalar los terrores habituales. Si los males no pueden evitarse, es de sabios reducir el intervalo de espera; estar conscientes, nada más, de cuáles serán los sufrimientos que pueden alcanzarnos si intentamos emprender el vuelo; y sufrir únicamente su daño real sin los conflictos anticipados de la duda y la angustia.

    Actuar es mucho más fácil que sufrir; no obstante, todos los días vemos cómo se retarda el curso de la vida por la vis inertiae ("fuerza de la inercia"), la mera repugnancia al movimiento, y encontrarmos a los demás afligiéndose por la carencia de eso que sólo la pereza les impide gozar. El caso de Tántalo, en esa zona del castigo poético, era algo en cierta forma compadecible, porque los frutos que colgaban junto a él se retiraban al contacto de su mano; pero ¿qué compasión pueden exigir aquellos que, aunque tal vez sufran los dolores de Tántalo, nunca extenderán las manos para acceder a su propia liberación?

    Generación de lentos

    No hay nada más común en esta generación de lentos que las quejas y las lamentaciones; lamentaciones de infelicidad que sólo la vagancia y la suspicacia les expone a sentir, y quejas por la angustia que está en su propio poder superar. Por lo general se asocia la holganza con la inhibición. A veces el miedo, que vuelve prohibitivas las empresas al infundir la desconfianza en el éxito; o el fracaso constante en esfuerzos que no llevan a ningún lado, o bien el deseo perpetuo de evitar el trabajo, van imprimiendo gradualmente falsos temores en la cabeza. Pero una vez que el miedo, ya sea natural o adquirido, se apodera por completo de la imaginación, ya nunca dejará de asediarla con visiones calamitosas; y todo esto al grado de que, si no son disipadas por el trabajo útil, la instalarán de inmediato en el terror y amargarán la vida no sólo con esas miserias que atormentan en menor o mayor grado a todos los seres humanos, sino con las otras, que de hecho no existen aún, y que sólo pueden discernirse ahí donde se da la perspicacia de la cobardía.

    Mover la cabeza de la almohada

    Entre todos los que sacrifican las ventajas futuras a las inclinaciones presentes, es difícil encontrar una ganancia tan ínfima como la que reciben aquellos que sufren el congelamiento causado por la pereza. Otros, para satisfacer las pasiones, se corrompen por algún placer más tentador o poderoso; pero posponer nuestros deberes tan sólo para evitar el trabajo de realizarlos (un trabajo siempre recompensado puntualmente), es sucumbir seguramente a una de las tentaciones más débiles. La flojera no puede asegurar nunca la tranquilidad; los llamados de la razón y la conciencia se abrirán paso a través, incluso, del pabellón más hermético que pueda oponer el holgazán; y aunque tal vez no tengan el poder necesario para moverle la cabeza de la almohada, sí serán lo suficientemente fuertes como para estorbarle el sueño. Esos momentos que el flojo deja de resolver en algo útil, debiendo dedicarlos a una satisfacción más plena de su persona, serán usurpados siempre por los poderes que le estorbarán el disfrute de tales momentos; el remordimiento y el enojo se ceñirán sobre ellos y le impedirán gozar lo que está tan deseoso de obtener.

    Discernimientos varios

    Hay otras causas de inactividad, pero éstas van relacionadas con facultades activas y con la posesión de un agudo discernimiento. El hombre al que se presentan muchos objetivos al mismo tiempo, dudará frecuentemente entre impulsos diversos hasta que un deseo opuesto haya desplazado al anterior o cambiado su curso según vayan surgiendo nuevos atractivos, y todo esto lo hostigará impidiéndole el avance. Aquel otro que ve caminos diferentes para un mismo final, y quien, a menos que se imponga cuidadosamente una decisión tajante, desperdiciará muchísimo de su tiempo ajustando cuentas y comparando las diversas probabilidades, deteniéndose largamente para elegir su propio camino hasta que algún accidente interrumpa su viaje. Aquel otro con agudeza para predecir consecuencias remotas y quien, cada vez que aplica su atención a un modelo determinado descubre nuevos proyectos, ventajas y posibilidades de ensanchar las perspectivas, no se dejará persuadir con facilidad de que su proyecto ya está listo para la ejecución; añadirá, por el contrario, un impedimento a otro, multiplicará las complicaciones y se perderá él solo puliendo banalidades, hasta que se vea enredado y extraviado en su propio esquema, perplejo ante la variedad de sus intenciones. Aquel que se entrega siempre a una nueva búsqueda que parece más prometedora, desperdiciará su vida vagando sin ningún caso de un campo a otro. Aquel otro, que resulta similar al hombre que busca instalar en su propia casa todas las comodidades; el que puede dibujar planos o emprender el estudio del arquitecto Palladio pero que nunca colocará una sola piedra: ese hará el intento de escribir un ensayo sobre algún tema importante, compilará materiales, consultará autores y estudiará todos los aspectos tangenciales del tema, pero nunca concluirá que ya está todo listo para sentarse a escribir. El otro, capaz de concebir la perfección, difícilmente se contentará sin ella; y como la perfección no puede alcanzarse, perderá la oportunidad de hacer las cosas lo mejor que pueda, atento a la vana esperanza de la excelencia inatrapable.

    El honor de la pelea

    La certeza de que la vida no dura mucho, y la probabilidad de que resulte más corta aún de lo que naturalmente nos es permitido, debiera despertar a cada hombre y encaminarlo a la prosecución diligente de lo que está deseoso de llevar a cabo. Es cierto que ninguna actividad asegura el éxito en sí misma; la muerte puede interrumpir incluso la carrera menos accidentada; pero el que ha sido segado mientras realizaba una labor honesta, tiene al menos el honor de caer con altivez, y ha dado la pelea, aunque no alcanzar la victoria.

    SAMUEL JOHNSON
    (Traducción de Luis Miguel Aguilar)




  28. #28
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    "NO HAGAS NADA Y NADA QUEDARÀ SIN HACER (NADA DEJARÀ DE HACERSE)"
    "EL SER Y LA NADA SE GENERAN MUTUAMENTE"
    LAO TSÈ.(TAO).









    Recojo crisantemos al pie de la haya
    y contemplo en silencio las montañas del sur;
    el aire de la montaña es puro en el crepùsculo,
    los pàjaros vuelven en bandadas a sus nidos:
    todas estas cosas tienen una significaciòn profunda,
    pero cuando intento explicarlas, se pierde en el silencio.

    TAO QUIAN.




  29. #29
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    “Bien podrìa imaginar una religiòn en la que no haya ninguna doctrina y en la que, por tanto, no se hable. La esencia de la religiòn puede evidentemente no tener nada que ver con que se hable, o màs bien: si se habla es que se trata de una parte constitutiva de la acciòn religiosa y no de ninguna teorìa. Por lo tanto, no depende en absoluto de si las palabras son verdaderas, falsas o sin sentido”.

    L. Wittgenstein.



  30. #30
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    En Occidente y Oriente
    en todos los mapas - yo soy uno- uno solo,
    Y la muerte toca la resurrecciòn
    JOHN DONNE.









    "Segùn relató Evgeny Lifshitz, en una conferencia dada en el Abdus Salam International Centre for Theoretical Physics, en Trieste Italia, Lev Landau confeccionò en privado una lista con los que èl consideraba los màs grandes fìsicos de la historia.
    Por lo visto, Lev Landau, decidiò usar una escala logarìtmica para esta clasificaciòn. Asignó el cero a, la segùn èl, la mente màs preclara de la historia de la fìsica, Sir Isaac Newton, dejando el cinco para los fiscos mundanos.
    Otorgò al grande entre los grandes, Albert Einstein, el 0.5, en el 1 colocò a los padres de la fìsica cuàntica, Niels Bohr, Werner Heisenberg, Erwin Schröndinger, Paul Dirac, Satyendra Nath Bose, Eugene Wigner y alguno que otro. El propio Landau se colocó en un discreto 2.5"

    0: Newton
    0.5: Einstein
    1: Bohr, Heisenberg, Dirac, Schrödinger; Bose, Wigner
    2: Landau (inicialmente 2.5)

    "Es importante hacer todo con entusiasmo,ello embellece la vida enormemente"

    LEV LANDAU.



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