Cuando a uno le cuesta levantarse del sofá, cuando al correr te molestan las las rodillas un día tras otro de forma que cualquier excusa te basta para quedarte en casa, entonces sabes que lo que estás haciendo no lo estás disfrutando. Sin embargo, cuando en los momentos de tensión uno refresca la mente imaginándose corriendo por el bosque, cuando al correr por allí no se conoce el dolor, entonces sabes que amas la montaña y que tu forma de demostrarlo es corriendo por ella. Cuando uno se pasa la vida consultando mapas imaginarios, cuando siempre estás trazando en ellos rutas imaginadas, cuando sueñas nubes, tempestades, ríos, veredas y rocas, entonces sabes que estás enfermo, enfermo de montaña y disfrutas cada segundo de tu enfermedad maldita.
¡Soñad Caballeros del Guadarrama, soñad malditos, soñad!
Fuerza en el Ehun Milak y en los Cañones del Cobre.





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