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Tema: Temas interesantes de salud

  1. #1
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    Temas interesantes de salud

    Temas interesantes sobre salud


    Abro este tema porque no encuentro donde poner este tipo de temas y cualquier otro donde se puedan exponer temas interesantes para la salud.

    Sobre los siguientes temas, se pueden escuchar (pues es una grabación en mp3), datos muy interesantes, en el enlace que pongo a continuación:

    Síndrome de Diógenes

    Adopción de animales

    Prevención de accidentes



    http://www.madridsalud.es/temas_audio/temas_audio.htm
    Eva

    "Quiero ganar, pero si no lo consigo, déjame ser valiente en el intento." (Special Olympics)

  2. #2
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    Sí a las hamburguesas, pero de vez en cuando

    NOTICIAS DE SALUD 14 de febrero de 2008

    Las hamburguesas han cargado con la mala prensa que rodea a todo lo que se considera "comida rápida". Habituales en la comida de fiesta de los niños, como premio al buen comportamiento o como menú de cumpleaños, no son tan malas como las pintan, según un estudio sobre alimentación infantil realizado por Madrid Salud.

    Pedro Calvo, concejal de Seguridad, ha advertido, sin embargo, sobre el consumo repetido de los conocidos gusanitos, ganchitos y similares. Estos aperitivos junto con la bollería industrial contribuyen a la ingesta desmesurada de grasa. Los niños madrileños, aunque no en la proporción del resto de los españoles, y con distancia respecto a Estados Unidos, están incrementando su peso.

    La alimentación incorrecta y la vida sedentaria son las causantes del sobrepeso, que tiene una incidencia directa sobre la salud.

    http://www.madridsalud.es/noticias/2...icia6_2008.htm

  3. #3
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    El frio y el peligro de las bajas temperaturas en la salud

    Llega el invierno y con él las bajas temperaturas. El frío es un importante problema de salud, algunas veces algo olvidado desde el punto de vista médico, posiblemente porque sus efectos indeseables no son tan llamativos como los producidos por el calor. Los problemas derivados del frío no tienen un efecto inmediato sobre las personas y en muchas ocasiones, sus primeros síntomas aparecen a los pocos días de habernos expuesto a bajas temperaturas. En los próximos años, durante el invierno, los científicos anuncian para nuestro país un aumento de los días de frío y una disminución en el número de días con bajadas bruscas de temperatura, desaparecerán los “bajo cero” y nos dirigiremos a jornadas más cálidas pero siempre con ambiente fresco.

    Desde el punto de vista médico, la disminución de la temperatura corporal se conoce con el término de “hipotermia”. Entendiendo como temperatura corporal normal del cuerpo humano 37ºC, toda medida menor de 35ºC tomada en el recto, se denomina hiportemia. La hipotermia se produce cuando el cuerpo pierde más calor del que puede generar y habitualmente es causada por una larga exposición al frío. Difícil de medir por la persona, dado que los termómetros que utilizamos en nuestras casas solo nos marcan hasta los 35ºC.

    Síntomas tan vagos como temblor, confusión, torpeza en los movimientos y dificultad de razonamiento, dentro de un ambiente frío, nos deben de hacer sospechar que la persona puede presentar un estado de hipotermia. Es importante recordar algunas circunstancias que nos ayudan a que aparezca un cuadro de esta índole, así el permanecer al aire libre en invierno sin ropa adecuada, factores ambientales como el viento y la humedad, ingerir cantidades insuficientes de alimentos y bebidas durante los días de frío, como el realizar esfuerzos físicos intensos, nos facilitarán bajadas importantes de temperatura corporal.

    La importancia del tema nos crea la necesidad de recordar algunas medidas preventivas para evitar estados de hipotermia y otras patologías para la salud. Punto a destacar, es la utilización en las épocas de frío de vacunas de la gripe y del neumococo en personas mayores, enfermos crónicos y deprimidos inmunológicamente, para evitar los procesos respiratorios desencadenados por la aparición de bajas temperaturas.

    El uso de ropa debe ser adecuado, prendas sueltas, ligeras, calientes é impermeables, se aconseja llevar varias “capas de ropa” y no prendas apretadas, para facilitar la circulación periférica. Usar guantes, gorras, sombreros, bufandas y calcetines de lana, pues hay que recordar que la mayor parte del calor del cuerpo se pierde por la cabeza, manos y pies. El calzado debe ser caliente, resistente al agua y antideslizante. En los días fríos debemos realizar salidas breves a la calle, evitando los cambios bruscos de temperatura de forma continua. En caso de lluvia debemos mantenernos secos, recordar que el agua y la humedad enfrían el cuerpo rápidamente y que el calor del cuerpo se pierde veinticinco veces más rápido en agua. Medidas como el revisar el parte meteorológico diariamente, a través de periódicos, radio y televisión, nos ayudarán a tomar las precauciones adecuadas en los días de frío.

    En los hogares, vigilar nuestros sistemas de calefacción, aislar de forma adecuada las paredes de las casas y sus habitaciones mediante el uso de burletes en puertas y ventanas, tapar grietas existentes, incluso utilizar, si fuera necesario, el uso de plásticos para cubrir las ventanas. Debemos recordar que la temperatura ideal para una casa es la de 21ºC y que temperaturas superiores, no nos aportan más beneficios y sí producen un derroche excesivo de energía. Ventilar las habitaciones diariamente durante unos diez minutos, cerrando después las ventanas para evitar perdidas de calor.

    Mención especial tiene el ejercicio físico y la alimentación. Debemos realizar ejercicio diariamente pero de forma moderada, nunca brusca ó intensa, nos mantendrá en un buen estado físico y mental, y aumenta en nuestro cuerpo la sensación de calor durante el día. Se recomienda realizar comidas frecuentes y de pequeña cantidad, variadas y de alto poder energético, el potenciar el uso de legumbres, pastas de sémola y frutos secos se considera adecuado. No olvidar aumentar el consumo de agua, en las épocas de frío al igual que en las de calor se produce una mayor pérdida de líquidos que debemos de reponer. El tomar bebidas templadas de forma regular , es reconfortante y nos mantiene a una buena temperatura corporal. Desterremos pensamientos como que el alcohol y bebidas con cafeína facilitan el aporte de calor, su uso inadecuado aumenta nuestro metabolismo produciendo perdida rápida de calor. La seguridad vial en épocas de invierno presenta algún punto especial. En los desplazamientos y viajes intentemos usar el transporte público. Si es necesario utilizar nuestro vehículo, debemos mantenerlo en las mejores condiciones posibles, realizar los viajes utilizando carreteras principales evitando las secundarias y mejor de día que de noche.

    No podemos acabar de hablar de las medidas preventivas, sin hacer una pequeña reseña al uso habitual de medicación por algunas personas. Medicinas para el tratamiento del insomnio, la ansiedad y la depresión, así como algunos cardiotónicos y vasodilatadores facilitan la perdida de calor, consulta a tu médico sobre el uso de éstos en las épocas de frío. Pero si nos encontramos con un caso de posible hipotermia.....,¿qué podemos hacer?. Lo primero sería llamar al 112 ó acudir a los servicios de urgencia médica más cercanos, el tratamiento de una hipotermia debe realizarse por “persona experta”. Pero...., si tiene que realizarse por persona experta,...¿podemos ayudar de alguna forma?. Pues sí, vamos a dar algunas pautas básicas para auxiliar a esta persona que se encuentra en un posible estado de hipotermia, mientras llega el personal sanitario competente. Buscar un ambiente cálido, y proteger a la persona evitando la continua pérdida de calor. Colocar a la persona boca arriba y calentarla poco a poco, de forma pausada, evitando movimientos bruscos e innecesarios. Primero caliente el tronco de la persona, usando el calor de su propio cuerpo puede ayudarla. Los brazos y las piernas deben calentarse lo último, la estimulación de las extremidades puede llevar sangre fría al corazón y producir un fallo cardiaco. No debemos frotar el cuerpo, podemos causar daño a la piel y los tejidos. Cuando la ropa se encuentre mojada ó apretada tendremos que cambiarla por seca y ligera, envolviendo el cuerpo de la persona en una manta. Si fuera posible, administrar bebidas templadas, recuerde no darle café, té ó alcohol. Acompañar siempre a la persona mientras acuden los servicios sanitarios de urgencia.

    La “Hipotermia”, muchas veces ha sido la eterna olvidada dentro del colectivo médico, posiblemente porque se han valorado muchas veces otros diagnósticos clínicos antes de pensar en ella, pero los datos epidemiológicos son concluyentes, de un 3,5 – 5 % de los pacientes mayores de 65 años que ingresaban en los servicios de urgencia presentaban hipotermia, y pacientes mayores con patología cardiovascular previa, aumentaban su mortalidad en un 20 – 34% cuando se les asociaba un cuadro de hipotermia.

    Fdo.: Departamento de Salud Ambiental

    http://www.madridsalud.es/temas/frioypeligro.html

  4. #4
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    La polución ambiental influye en la producción de enfermedades cardiovasculares

    La American Heart Association a traves de su revista Circulation Research, acaba de publicar en su último número del 17 de enero de 2008 un estudio de como las partículas ultrafinas de < 0.18µm producidas por la combustión, influyen en la formación de enfermedades cardiovasculares. La acción de éste tipo de polución reduce las propiedades protectoras del HDL-colesterol. El estudio de la Universidad de Los Ángeles, en California, demuestra que las partículas más pequeñas producidas por la emisión de vehículos, influyen en la formación de placas de ateroma en las arterias. Los efectos aterogénicos de las partículas 0.18µm son mayores que los causados por las PM 2.5 .

    http://www.madridsalud.es/noticias/2...cia4_2008.html

  5. #5
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    Los edulcorantes en los productos alimenticios

    INTRODUCCIÓN

    Los edulcorantes son un tipo de aditivos utilizados para dar sabor dulce a los productos alimenticios.También se pueden utilizar como edulcorantes de mesa.Pueden ser naturales o artificiales (sintéticos), y se caracterizan por proporcionar sabor dulce al alimento, pero con un poder energético insignificante, careciendo por tanto de valor nutritivo.El actual interés de la población por controlar su peso hace que los aditivos edulcorantes se utilicen frecuentemente en los países industrializados.

    TIPOS DE EDULCORANTES

    Dentro de los aditivos edulcorantes, éstos pueden ser naturales, como el sorbitol (que es un azúcar-alcohol con un poder edulcorante cercano al 50% del de la sacarosa) y artificiales, como la sacarina, el ciclamato, el aspartamo, el acesulfamo y la sucralosa.

    UTILIZACIÓN DE LOS EDULCORANTES

    El R.D. 2002/1995, de 7 de diciembre (B.O.E. 12/01/96) y sus modificaciones posteriores, recoge en su anexo los edulcorantes que pueden utilizarse para la venta directa al consumidor final y enumera los productos alimenticios en los que pueden incluirse edulcorantes así como sus condiciones de utilización. Asimismo, salvo en aquellos casos en los que se disponga específicamente lo contrario, está prohibida la utilización de edulcorantes en los productos alimenticios destinados a los lactantes o a los niños de corta edad. La Recomendación 78/358/CEE de la Comisión de la Unión Europea va en la misma dirección, estableciendo que no debería utilizarse la sacarina en la preparación de elementos especialmente destinados a los niños pequeños (hasta 3 años), y que habría que limitar la dosis de sacarina tomada por los niños y las mujeres embarazadas.

    ETIQUETADO

    Los edulcorantes de venta directa al consumidor final o edulcorantes de mesa deberán incluir en su etiquetado:

    La mención “edulcorante de mesa a base de...” seguida del nombre o nombres de los edulcorantes que entren a formar parte de su composición.

    La denominación de venta del producto, compuesta por el nombre con que figura en las listas positivas (en nuestro caso R.D. 2002/1995) y su número CE (por ejemplo, sacarina E-954).
    Las condiciones específicas de conservación y de utilización, cuando sea necesario.

    Las instrucciones de uso, en caso de que la omisión de las mismas no permitiese hacer uso apropiado del producto.
    Identificación del lote de fabricación.

    El nombre o razón social o la denominación y la dirección del fabricante o del envasador o de un vendedor establecido en la Unión Europea.

    La cantidad neta.

    El etiquetado de los edulcorantes de venta directa al consumidor final o edulcorantes de mesa que contengan polioles y/o aspartamo deberán incluir las siguientes advertencias: a)Polioles: “el consumo excesivo puede producir efectos laxantes”. b)Aspartamo: “constituye una fuente de fenilalanina”. c)Sal de aspartamo y acesulfamo: “contiene una fuente de fenilalanina”.

    DECLARACIONES NUTRICIONALES EN LOS PRODUCTOS ALIMENTICIOS RELACIONADAS CON LOS EDULCORANTES

    Con la entrada en vigor del Reglamento (CE) 1924/2006, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 2006, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos, se han establecido las declaraciones nutricionales que, bajo las condiciones fijadas por dicho Reglamento, podrán ser incluídas en el etiquetado, publicidad o presentación de los productos alimenticios. Así, en relación con el asunto que nos atañe, los productos alimenticios pueden presentar las siguientes declaraciones nutricionales:

    BAJO VALOR ENERGÉTICO: Solamente podrá declararse que un alimento posee un bajo valor energético, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 40 kcal (170 kJ) por 100 g en el caso de los sólidos o más de 20 kcal (80 kJ) por 100 ml en el caso de los líquidos. Para los edulcorantes de mesa se aplicará un límite de 4 kcal (17 kJ) por porción, con propiedades edulcorantes equivalentes a 6 g de sacarosa (una cucharadita de sacarosa aproximadamente).

    VALOR ENERGÉTICO REDUCIDO: Solamente podrá declararse que un alimento posee un valor energético reducido, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el valor energético se reduce, como mínimo, en un 30%, con una indicación de la característica o características que provocan la reducción del valor energético total del alimento.

    SIN APORTE ENERGÉTICO: Solamente podrá declararse que un alimento carece de aporte energético, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 4 kcal (17 kj) por 100 ml. Para los edulcorantes de mesa se aplicará un límite de 0,4 kcal (1,7 kJ) por porción, con propiedades edulcorantes equivalentes a 6 g de sacarosa (una cucharadita de sacarosa aproximadamente).

    BAJO CONTENIDO DE AZÚCARES: Solamente podrá declararse que un alimento posee un bajo contenido de azúcares, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 5 g de azúcares por 100 g en el caso de los sólidos o 2,5 g de azúcares por 100 ml en el caso de los líquidos.

    SIN AZÚCARES: Solamente podrá declararse que un alimento no contiene azúcares, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el producto no contiene más de 0,5 g de azúcares por 100 g o 100 ml.

    SIN AZÚCARES AÑADIDOS: Solamente podrá declararse que no se han añadido azúcares a un alimento, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si no se ha añadido al producto ningún monosacárido ni disacárido, ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes. Si los azúcares están naturalmente presentes en los alimentos, en el etiquetado deberá figurar asimismo la siguiente indicación: «CONTIENE
    AZÚCARES NATURALMENTE PRESENTES» LIGHT/LITE (LIGERO): Las declaraciones en las que se afirme que un producto es «light» o «lite» (ligero), y cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, deberán cumplir las mismas condiciones que las establecidas para el término «contenido reducido»; asimismo, la declaración deberá estar acompañada por una indicación de la característica o características que hacen que el alimento sea «light» o «lite» (ligero).

    BIBLIOGRAFÍA

    QUÍMICA DE LOS ALIMENTOS. 2ª edición. Belitz. Grosch. Edit. Acribia.
    Real Decreto 3177/83, modificado por R.D. 1339/1998 y R.D. 1111/1991, por el que se aprueba la reglamentación Técnico-sanitaria de aditivos alimentarios.

    Real Decreto 2002/1995, de 7 de diciembre, por el que se aprueba la lista positiva de aditivos edulcorantes autorizadas para su uso en la elaboración de productos alimenticios, así como sus condiciones de utilización (B.O.E. de 12/01/1996) y modificaciones posteriores.

    Reglamento (CE) 1924/2006, de 20 de diciembre, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos (DOCE de 30/12/2006).

    Recomendación (358/19787/CE) sobre la utilización de la sacarina como ingrediente alimentario y su venta en forma de comprimidos al consumidor final.

    http://www.madridsalud.es/temas/edulcorantes.html

  6. #6
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    EL SÍNDROME DE DIÓGENES

    Con frecuencia aparecen en los medios de comunicación noticias que se refieren a ancianos que viven, y en ocasiones lamentablemente mueren, rodeados de basura, en graves condiciones de insalubridad y miseria; son personas que padecen el denominado síndrome de Diógenes.

    Su nombre alude a Diógenes de Sínope , filósofo griego del siglo IV a. de C., cuya rigurosa disciplina ascética le llevó a dormir en un tonel y a vagabundear provisto solamente de una capa y un zurrón. Hacía gala de una actitud anárquica, contraria a las convenciones políticas y sociales, basada en el autodominio, la privación y el desprecio por los placeres mundanos.

    Este trastorno fue descrito y denominado así en el año 1975 por Clark, Mankikar y Gray, aunque ya se conocían estudios previos sobre el tema. Otros autores se han referido a esta conducta como “fallo o fracaso senil en los patrones de higiene personal y ambiental ” (MacMillan y Shaw, 1966), “pobreza imaginaria” (Bealson, 1960), “ancianos solitarios” (Granick y Zeman, 1960), “ruptura social ” (Radebaugh, Hooper y Gruenberg, 1987) , “miseria senil” (Shah, 1990), “autoabandono extremo ” (Cybulska y Runcinski, 1986)...

    Suele aparecer en personas de edad avanzada que generalmente viven solas, y preferentemente en mujeres, aunque esta circunstancia podría explicarse por el desequilibrio entre sexos que se da en la última etapa de la vida. Aunque su prevalencia y mortalidad son difíciles de estimar, De la Gándara señala que en nuestro país supone el 1,7/1000 de los ingresos hospitalarios en mayores de 65 años.

    Parecen existir factores predisponentes de la enfermedad, como son la soledad, ciertos rasgos de la personalidad acentuados en la edad senil (personas obstinadas, desconfiadas, introvertidas, suspicaces...) y circunstancias estresantes que aparecen en la vejez (carencia de lazos afectivos, viudedad, pérdida de reconocimiento social y laboral...) Sin embargo es significativo que curse con independencia del nivel intelectual, económico y cultural de los afectados, ya que se puede dar en gente de elevada posición o que ha gozado de un importante prestigio profesional.

    Al margen de la propia patología que conlleva la enfermedad, en determinadas ocasiones está vinculada a otro tipo de desorden psiquiátrico o alteración mental (esquizofrenia, depresión, dependencia del alcohol, deterioro cognitivo, etc) Algunos trabajos proponen la asociación de este síndrome con síntomas de disfunción cerebral y probable demencia frontotemporal.

    A grandes rasgos, estos enfermos presentan las siguientes características :

    • Aislamiento voluntario, eludiendo las normas y relaciones sociales.

    • Abandono de su higiene personal, de la limpieza de la casa en que viven y de su propio cuidado en lo que a su salud se refiere, en especial en lo que concierne a su alimentación, que suele ser muy precaria y puede conducir a un importante estado de desnutrición y deterioro físico.

    • Comportamiento huraño y actitudes hostiles con vecinos y familiares, en el caso de que los tengan, rechazando todo tipo de ayuda y mostrando resistencia a abandonar sus domicilios, aun cuando se les proporcione alojamiento adecuado. Además niegan o minimizan su conducta, tendiendo a la racionalización de la misma.

    • Sus viviendas se encuentran, en general, repletas de desperdicios, enseres deteriorados y objetos de desecho que acumulan compulsivamente (silogomanía), y con frecuencia carecen de los suministros básicos. Todo ello puede provocar daños estructurales, suponer un riesgo de incendio y un peligro para la salud pública, favoreciendo también la proliferación de insectos y roedores, máxime cuando estas personas además de atesorar basura conviven en ocasiones con un número excesivo de animales, a los que tampoco mantienen en adecuadas condiciones ni prestan la atención debida.

    El tratamiento debe contemplar diversos aspectos. Es fundamental la prevención y detección de casos de riesgo, establecer un diagnóstico correcto, asegurar una adecuada atención geriátrica y mejorar las coberturas sociales. Para ello es preciso abordarlo de un modo integral e interdisciplinar , lo que implica la coordinación de actuaciones entre los distintos niveles y estamentos de intervención: familia y entorno vecinal, servicios sanitarios y sociales, cuerpos de seguridad y emergencias, instancias judiciales, organismos de tutela, redes de apoyo social, etc.

    Finalmente, insistir en que la gravedad y complejidad del problema requieren aunar esfuerzos para mejorar la atención y la calidad de vida de los mayores que viven en soledad, sobre todo teniendo en cuenta que el envejecimiento de la población y la situación de los ancianos en nuestra sociedad hacen pensar en un previsible aumento de estos casos.

    http://www.madridsalud.es/temas/sind%20diogenes.htm

  7. #7
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    EFECTOS DEL TRÁFICO SOBRE LA SALUD

    Cuando se habla de riesgos para la salud asociados al tráfico siempre nos centramos en las muertes y discapacidades asociadas a los accidentes de circulación. Sin embargo, estudios realizados en varios países de la Comunidad Europea demuestran que la contaminación producida por el trafico es responsable de más muertes que las producidas por los accidentes.

    Muchas son las causas que asocian el tráfico de vehículos a motor con aumento de la mortalidad y de los ingresos hospitalarios de entre ellas, las más significativas y estudiadas, son las producidas por los gases emitidos por los motores, el ruido o las consecuencias derivadas del sedentarismo.

    En una ciudad como Madrid, el principal foco emisor de contaminación del aire es el tráfico rodado, siendo los vehículos los responsables del 86,6 % de las emisiones que se realizan a la atmósfera del total de las cerca de 210.000 toneladas que se vierten al año.

    Según un reciente estudio publicado en New England Journal Medical, la inhalación de los gases emitidos por los combustibles diesel, produce cambios en la actividad eléctrica cardiaca, lo que sugiere que la contaminación atmosférica reduce la cantidad de oxigeno disponible triplicando, incluso, el estrés cardiaco durante la práctica del ejercicio. A su vez, esta ampliamente demostrada la relación causa efecto entre la arteriosclerosis y la exposición a las partículas sólidas más pequeñas (PM2,5), emitidas principalmente por estos motores, siendo esta relación espectacular si se combina con una dieta rica en grasas.

    Así mismo, la asociación de los distintos gases y partículas sólidas emitidos por los tubos de escape de los vehículos, son responsables del aumento de las crisis asmáticas y de la sensibilidad a pólenes y otras alergias respiratorias, aumentando el numero de ingresos hospitalarios y muertes por estas patologías.

    Los niños se ven mas amenazados por esta contaminación fundamentalmente por dos motivos. En primer lugar, ellos están más expuestos: respiran más aire en relación a su peso corporal y tamaño de sus pulmones, tienen mayor frecuencia respiratoria y permanecen más tiempo al aire libre. En segundo lugar, los niños son más vulnerables: sus cuerpos aún están desarrollándose y son mas susceptibles a las irritaciones y las enfermedades. Por otra parte son más bajitos y por tanto su zona respiratoria esta más cerca de los tubos de escape.

    En relación al ruido, un estudio realizado por el Instituto del Ruido de Londres, demuestra que el 80% del producido en las grandes ciudades se debe al tráfico rodado de vehículos a motor y en Madrid, es la variable ambiental que presenta mayor asociación con los ingresos hospitalarios según diversos estudios realizados.

    Sus efectos sobre la salud abarcan no solo alteraciones psicológicas, de la conducta y alteraciones auditivas (disminución de la audición y sordera). También es responsable de graves efectos sobre otros órganos y sistemas más importantes, ligados o no a trastornos del sueño por exposición al ruido. En el caso de los niños, no dormir bien, es aun más grave, produciendo agitación, alteración de la conducta, disminución de la atención y disminución del rendimiento escolar.

    A nivel vascular, la exposición constante al ruido del tráfico produce elevaciones de la tensión arterial y de niveles en sangre de potentes vasoconstrictores y hormonas ligados al estrés, produciendo aumento de ingresos hospitalarios y muertes por enfermedades cardiovasculares. También es responsable de otras alteraciones respiratorias, neurológicas y digestivas por exposición continuada al ruido.

    Por último, de todos es conocido el efecto cardioprotector del ejercicio físico y las implicaciones negativas que sobre los parámetros lipídicos, la obesidad y otras patologías tiene el sedentarismo y los hábitos poco saludables.

    Dejar el coche en casa tiene, por tanto, más ventajas añadidas que las que cabe suponer en un principio, puede incluso considerarse como un acto solidario de Salud Publica.

    http://www.madridsalud.es/temas/traficoysalud.htm

  8. #8
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    EL RUIDO: EL INTRUSO SILENCIOSO

    Durante años se conocen los efectos perjudiciales del ruido, ya en la época de los romanos y en la Edad Media se limitaba durante la noche el paso de carruajes por las calles de las ciudades, para preservar el sueño nocturno de los ciudadanos. La contaminación acústica ha recibido menos dedicación que otras contaminaciones como la del agua ó la de la atmósfera, posiblemente porque en ocasiones se ha considerado el ruido como un mal inevitable y siempre ligado al desarrollo y al progreso. Las definiciones dadas al ruido han sido múltiples, personalmente la que más se acerca a nuestro concepto de salud sea la de, sonido no deseado, desagradable, cuya sensación y percepción alteran el bienestar de la persona.

    El ruido ambiental es uno de los principales problemas medioambientales de Europa, situaciones como el tráfico, actividades industriales y las derivadas del ocio son las causantes de la mayoría de los ruidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como un tema de Salud Pública importante, más del 80% de las personas que viven en las ciudades se encuentran sometidas a soportar niveles superiores de los que serían recomendables. El ruido paradójicamente es una contaminación silenciosa, y como tal, pasa inadvertida. El poder de adaptabilidad de las personas al ruido es grande, la población no se protege y no es consciente de que nuestro oído es una herramienta básica para la comunicación. El progresivo aumento de lesiones auditivas irreversibles que nos aparecen, no se deben a la edad de las personas, sino al aumento de decibelios (db) que de una forma continuada mantenemos en nuestro día a día. El ruido es nocivo cuando molesta, pero sonidos menores y mantenidos de forma prolongada, producen lesiones en nuestros oídos al cabo del tiempo.

    Desde 1980, la Organización Mundial de la Salud ha abordado el problema del ruido, se han creado guías y manuales para estudiar el ruido urbano y sus efectos sobre la salud, se ha aprendido a manejar el ruido creando normas y pautas de prevención, descubriendo opciones para reducirlo. La creación de innovadores modelos preventivos junto con mapas poblacionales de ruido, nos han ayudado a reducir los efectos indeseables que sobre la salud produce éste intruso silencioso. Sus consecuencias sobre la salud se nos presentan dentro de un abanico de decibelios, desde sonidos de fondo que no deben exceder de los 30 db para que podamos conciliar el sueño, pasando por valores de 55-60 db que causan molestias en las personas, 65 db nos producen trastornos del comportamiento, llegamos hasta ruidos superiores a 90 db que mantenidos de forma habitual y durante mucho tiempo, nos provocarán la perdida de la audición. Estudiando más a fondo los efectos de la contaminación acústica sobre la salud, los perjuicios ocasionados en la persona van desde trastornos puramente fisiológicos, como la perdida progresiva de la audición, hasta los psicológicos, como la irritación y el cansancio que nos provocarán una disminución de la actividad en nuestra vida cotidiana, tanto en el rendimiento laboral (el ruido afecta al 40% de los trabajadores españoles) como en la relación con los demás.

    La lista de consecuencias producidas por el ruido es larga, a la mala comunicación interpersonal, perturbación del sueño y estrés, se une la disminución del rendimiento y la concentración, así como alteraciones cardiovasculares y metabólicas que se manifiestan con aumentos de presión arterial y problemas del ritmo cardiaco, junto con aumento de los niveles de colesterol y glucosa en sangre. Importantes revistas científicas como la “European Journal of Epidemiology”, arroja datos tan relevantes de cómo la contaminación acústica unida a otras variables como el frío, calor, ozono y partículas como las PM10 y PM 2,5 están relacionadas con el aumento de ingresos hospitalarios. El estudio realizado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid en periodo comprendido desde enero de 1995 a finales del mes de diciembre del año 2000, demuestra que el ruido fue la variable medioambiental más relacionada con el aumento de ingresos hospitalarios.

    La importancia del problema ha obligado a nuestro país a desarrollar una legislación adecuada que ayudara a minimizar los efectos indeseables que el ruido provoca en nuestra salud. La Ley 37/2003 de 17 de noviembre, del Ruido, ha sido desarrollada recientemente por el Real Decreto 1367/2007 de 19 de octubre, en lo referente a zonificación acústica, objetivos de calidad y emisiones acústicas. La continua elaboración de mapas de ruido territoriales a nivel estatal, siendo desarrollados por ciudades, nos ha llevado a descubrir los valores de emisión é inmisión acústica, pudiendo monitorizar la exposición de los seres humanos al ruido.

    Debemos considerar al ruido como una de las plagas más importantes de la actualidad. Cualquier plan de acción encaminado a seguir protegiendo a la población del ruido urbano, la aplicación de la legislación vigente y el apoyo a proyectos de investigación, nos ayudarán a mitigar los efectos que el ruido produce sobre los seres humanos.

    http://www.madridsalud.es/temas/el%2...silencioso.htm

  9. #9
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    CONTAMINACIÓN LUMÍNICA Y SALUD AMBIENTAL

    RECOMENDACIONES BASICAS

    1.- Iluminar de arriba hacia abajo. Orientar los focos correctamente, no enviar la luz al cielo
    2.- Apantallar el haz de luz.
    3.-Utilizar lámparas de bajo consumo. No lámparas de vapor de mercurio ó metales pesados, siempre utilizar las de vapor de sodio a baja presión, son las únicas con residuos inocuos.
    4.- Utilizar dispositivos y medidas de ahorro.

    Los Ayuntamientos, a través de la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local, juegan un papel primordial para la puesta en marcha de medidas que aseguren el control de la CL. Sería conveniente que todo proyecto urbanístico contemplara un estudio de las instalaciones de alumbrado cuantificando el impacto ambiental que pueda producirse. Buscar niveles de eficiencia energética sin sacrificar las condiciones de confort y seguridad de las personas. Fomentar desde las instituciones municipales campañas de concienciación ciudadana que tuvieran un carácter didáctico y sensibilizador, utilizando una actitud pedagógica y haciendo ver la necesidad de utilizar racionalmente la energía. Apoyo sostenible y potenciación de la utilización de energías renovables, actualmente poco desarrollada en nuestro país y que en el momento actual solo se utilizan en un 8% para la producción de electricidad en España.

    Tenemos que conseguir el restablecimiento de las condiciones naturales del medio nocturno y preservar la oscuridad de la noche de acuerdo a la declaración universal de los derechos de las generaciones futuras (UNESCO): “Las personas de las generaciones futuras tienen derecho a una Tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho a un cielo puro”





    Dentro del mundo de los contaminantes ambientales, nos encontramos con un tipo de contaminación poco conocida pero no por ello poco estudiada en nuestro entorno como es la contaminación lumínica (CL).

    Se han dado diferentes definiciones al respecto, de una manera sencilla diremos que es el resplandor ó brillo que se produce en el cielo nocturno por la difusión incontrolada de la luz artificial. El uso inadecuado de luminarias en nuestras ciudades, el mal apantallamiento de la iluminación de exteriores como la mala direccionalidad del haz de luz, muchas veces dirigido hacia el cielo, junto con el aumento de gases y partículas en el aire, fenómeno más acentuado en nuestras ciudades, produce un aumento de la dispersión de la luz creando la perdida de visibilidad de nuestro cielo. No es éste el único efecto adverso, el exceso de luz artificial durante la noche afecta nuestro hábitat ecológico produciendo alteraciones biológicas en ciertas especies de animales é insectos, cambios de conducta y en algunos puede incluso causar la muerte.

    El ser humano tampoco pasa desapercibido al exceso de luz artificial, no solo nos encontramos con una disminución en la seguridad vial de conductores y peatones , se ha demostrado que aumentos de los niveles de luz artificial, aun en grado mínimo, producen alteraciones de los procesos fisiológicos –ritmos circadianos- del ser humano, así los ciclos sueño-vigilia, la temperatura corporal, el estado de alerta, como algunas funciones neuroendocrinas, secreción de cortisol y melatonina, pueden ser alteradas cambiando nuestro reloj endógeno. Experiencias como las realizadas por el doctor Czeisler en la Escuela de Medicina de Harvard y estudios del Centro de Neurobiología del Comportamiento de Montreal, demuestran que el ser humano reacciona a la luz artificial de baja y moderada intensidad, modificándose procesos y comportamientos vitales, y alterándose los ritmos circadianos.

    El consumo desproporcionado de energía eléctrica, independientemente del gasto económico producido, está favoreciendo el incremento de gases a la atmósfera con el consiguiente aumento del efecto invernadero y del calentamiento global del planeta. Se precisa de una legislación nacional, normativa actualizada y unificada, que dé soluciones a ésta problemática.

    En la actualidad la primera y casi única regulación existente a nivel estatal, de la que parten algunas Comunidades Autónomas para protegerse de la CL, nace del cabildo canario con la Ley 31/1988, de 31 de octubre, sobre Protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias. Cuatro años después se aprobó el Reglamento que acompañaría a ésta Ley por RD 243/1992, del 13 de marzo. Entre las Comunidades Autónomas que han regulado al respecto se encuentra Cataluña (Ley 6/2001, Ordenación Ambiental del Alumbrado para la Protección del Medio Nocturno), Islas Baleares (Ley 3/2005 de Protección del Medio Nocturno de las Illes Balears), Navarra (Ley Foral 10/2005 de Ordenación del Alumbrado para la Protección del Medio Nocturno) y Cantabria (Ley de Cantabria 6/2006 de Prevención de la Contaminación Lumínica). Por su parte la Comunidad Autónoma de Madrid, únicamente dentro de la Ley 2/2002 de Impacto Ambiental hace mínima referencia a la CL, así en su Título II, Artículo 21, apartado c, comenta que “se evaluará y propondrán medidas y acciones tendentes a la protección del medio nocturno, minimizándose la CL de los nuevos desarrollos urbanísticos propuestos”. La actuación más relevante dentro de la Comunidad de Madrid es la realizada por el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón el 17 de agosto de 2005, Ordenanza Municipal de Alumbrado Exterior para la Protección del Medio Ambiente y la mejora de la eficiencia energética.

    La pobreza legislativa en ésta materia nos tiene que hacer reflexionar y crear conciencia social que nos ponga a estudiar y reglar toda la información conocida en relación a la CL. Reforzaremos nuestro pensamiento al recordar el Artículo 45 de nuestra Constitución Española , “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo. Los poderes públicos velarán..... por proteger y mejoraran la calidad de vida, defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”.

    La CL en las ciudades impide que el ojo humano pueda disfrutar de más de siete mil estrellas que pueden apreciarse a simple vista en condiciones de oscuridad plena. En España hay casi cinco millones de luminarias de gestión pública y solo el 27% se gestionan con criterios de eficiencia energética. No olvidemos que el alumbrado público supone el 2% del consumo eléctrico total. La cuantía del problema hace necesario dar recomendaciones básicas y ponerlas en práctica. De nada nos sirve diagnosticar la enfermedad si no somos capaces de medicarla de inmediato y de tomar medidas preventivas para no recaer.



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    SEDENTARISMO Y SALUD

    INTRODUCCIÓN

    Hipócrates manifestaba: "lo que se utiliza se desarrolla, lo que no se utiliza se atrofia".

    El sedentarismo es la falta de actividad física regular, definida como: “menos de 30 minutos diarios de ejercicio regular y menos de 3 días a la semana”. La conducta sedentaria es propia de la manera de vivir, consumir y trabajar en las sociedades avanzadas. Sin embargo, la inactividad física no es simplemente el resultado del modo de vida elegido por una persona: la falta de acceso a espacios abiertos seguros, a instalaciones deportivas y a terrenos de juegos escolares; así como los escasos conocimientos sobre los beneficios de la actividad física y la insuficiencia de presupuestos para promover la actividad física y educar al ciudadano puede hacer difícil, si no imposible, empezar a moverse.

    Se considera que una persona es sedentaria cuando su gasto semanal en actividad física no supera las 2000 calorías. También lo es aquella que sólo efectúa una actividad semanal de forma no repetitiva por lo cual las estructuras y funciones de nuestro organismo no se ejercitan y estimulan al menos cada dos días, como requieren.

    Se entiende por actividad física cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos. El ejercicio físico es una actividad planificada, estructurada y repetitiva que tiene como objetivo mejorar o mantener los componentes de la forma física. Hablamos de deporte cuando el ejercicio es reglado y competitivo.

    La falta de ejercicio o sedentarismo disminuye la capacidad de adaptación a cualquier actividad física, iniciando un círculo vicioso.

    Está comprobado que los estilos de vida sedentarios constituyen una de las 10 causas fundamentales de mortalidad, morbilidad y discapacidad; constituyendo el segundo factor de riesgo más importante de una mala salud, después del tabaquismo. El sedentarismo duplica el riesgo de enfermedad cardiovascular, de diabetes tipo II y de obesidad; asimismo, aumenta la posibilidad de sufrir hipertensión arterial, osteoporosis, cáncer de mama y colon, entre otros.

    Según la O.M.S. la actividad física regular:

    • reduce el riesgo de muerte prematura.

    • reduce el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular, que representan un tercio de la mortalidad

    • reduce hasta en un 50% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II o cáncer de colon

    • contribuye a prevenir la hipertensión arterial, que afecta a un quinto de la población adulta del mundo

    • contribuye a prevenir la aparición de la osteoporosis, disminuyendo hasta en un 50% el riesgo de sufrir una fractura de cadera.

    • disminuye el riesgo de padecer dolores lumbares y de espalda

    • contribuye al bienestar psicológico, reduce el estrés, la ansiedad, la depresión, y los sentimientos de soledad

    • ayuda a controlar el peso disminuyendo el riesgo de obesidad hasta en un 50%.

    • ayuda a desarrollar y mantener sanos los huesos, músculos y articulaciones.

    1. SEDENTARISMO EN MADRID

    Según el Estudio de Salud de la ciudad de Madrid (ESCM05), un 35% de los madrileños no realiza ningún tipo de actividad física en su tiempo libre (35% en adultos y 33% en niños). La población sedentaria estimada en nuestra ciudad es de 569.169 personas.

    Para conocer la prevalencia de sedentarismo de forma adecuada, se ha valorado conjuntamente el ejercicio físico durante el tiempo libre y el realizado durante la actividad principal. En la población adulta el sedentarismo es más frecuente entre las mujeres, es mayor en las edades mas avanzadas y en los analfabetos funcionales. No se observa una clara relación entre la actividad física y la clase social.

    El 21% de los niños de la Ciudad de Madrid ve la televisión diariamente durante al menos dos horas.

    En la población infantil las niñas tienen el doble de riesgo de sedentarismo que los niños.

    Según la O.M.S., el 17% de los adultos de la población global es físicamente inactivo y el 41% es sólo insuficientemente activo para obtener beneficios en salud. Según estimaciones de este Organismo, la inactividad física causa 1,9 millones de muertes prematuras cada año globalmente y alrededor de 600.000 sólo en la Región Europea.

    Para las tres subregiones europeas de la O.M.S., la proporción de individuos inactivos oscila entre el 16% y el 24%.

    En España, el porcentaje de personas que no hacen ningún ejercicio físico en su tiempo libre es muy alto, con diferencias por sexo, posición socioeconómica y edad. La inactividad física es más frecuente en mujeres, personas mayores y en niveles socioeconómicos bajos.

    • CONCLUSIONES

    • El sedentarismo esta llegando a ser un problema de salud importante en España y en la Ciudad de Madrid.

    • Es necesario el compromiso, la acción y la cooperación entre diferentes sectores (salud, transporte, educación, medio ambiente, urbanismo…)

    • La mayoría de la población inactiva puede mejorar su salud y bienestar sobre una base de ejercicio físico regular.

    • La actividad física no necesita ser extenuante para obtener beneficios para la salud.

    • La promoción de la actividad física también conlleva beneficios sociales derivados de la reducción de costos en atención sanitaria, aumento de la producción y participación en actividades deportivas y recreativas, mejora del rendimiento escolar y disminución del absentismo laboral

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    EL OCIO, ESPACIO DE INSERCIÓN PERSONAL Y SOCIAL

    (Resumen de la ponencia de Mª Luisa Sarrate Capdevila, Profesora Titular de la Facultad de Educación de la UNED, en el curso de formación para técnicos del Instituto de Adicciones sobre “La integración social a través del ocio”)

    En las últimas décadas se viene tomando una mayor conciencia acerca de que las actividades de ocio constituyen una alternativa valiosa para el desarrollo personal, al tiempo que desempeñan una importante función terapéutica ante numerosas problemáticas sociales. Debido a ello está cobrando una especial relevancia la educación para el ocio, considerada como un proceso de aprendizaje continuo, orientado al fomento y desarrollo de valores, actitudes, conocimientos y destrezas que propicien el disfrute de prácticas y actividades de un ocio enriquecedor tanto personal como social.

    ¿Es lo mismo Tiempo Libre que Ocio?

    Para poder contestar a esta cuestión se toma como base el planteamiento global que nos ofrece Quintana (2004) acerca de la categorización del tiempo, según la cual es útil diferenciar entre el tiempo comprometido, destinado a las necesidades primarias y a las obligaciones de carácter laboral y/o familiar, y el tiempo libre, que comprende tanto el utilitario (dedicado a necesidades y obligaciones secundarias) como aquel que no está sujeto a obligación alguna.

    Dentro de este último, destaca el ocio o tiempo aprovechado que se utiliza para el crecimiento personal y donde el sujeto adopta una actitud activa.

    Aunque existe una fuerte tendencia a emplear los términos tiempo libre y ocio como sinónimos, no lo son, pese a estar íntimamente relacionados. El primero sería el continente y el segundo el contenido, de tal manera que el tiempo libre se convierte en ocio cuando lo empleamos para hacer aquello que nos gusta y que procura nuestro recreo y cultivo.


    Aportaciones del ocio al desarrollo de la persona

    El ocio, como área específica de la experiencia humana, cuenta con beneficios propios ya que, cuando se configura como ocio creativo y enriquecedor, constituye una fuente de experiencias positivas para el logro del crecimiento tanto personal como social. Es por esto que el ocio pasa a ser considerado no solo como un aspecto clave en el logro de una mejora en la calidad de vida sino, y aún más, como un derecho humano indiscutible, que queda recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948) y en las Cartas Magnas de las naciones democráticas.

    Entre los beneficios que un ocio enriquecedor procura a la persona, destacan, entre otros: el aprendizaje y la mejora de actitudes y destrezas perceptivas, verbales y afectivas; el desarrollo de habilidades sociales; el fomento de la creatividad y el ejercicio de competencias personales y de autoconfianza íntimamente relacionadas con el incremento de la autoestima.

    A ello se añade que, realizar actividades de ocio, permite a la persona disponer de un espacio para sí misma, fomentando su autorrealización, pues en él realiza aquello que para ella tiene un valor en sí mismo: las ilusiones, los deseos, los sueños, las expectativas, las aficiones y la vocación personal como inclinaciones profundas que satisfacen plenamente y que, frecuentemente, son difíciles de conseguir en la práctica cotidiana.

    Cuando, además, el ocio es compartido con otros favorece el cultivo de valores sociales tan importantes como la tolerancia o el ejercicio de la igualdad.

    De esta manera, el ocio se revela como un importante recurso a tener en cuenta tanto para la rehabilitación de determinados déficits físicos y psíquicos como para facilitar el logro de la integración social de las personas con problemas de exclusión o marginación social.

    A pesar de los avances conseguidos, la cultura del ocio aún no está suficientemente incardinada en la vida de numerosas personas. La desvalorización del ocio, transmitida por las generaciones precedentes, ha conducido a muchas personas a considerarlo como algo secundario. Siguen predominando unas prácticas fundamentalmente pasivas que aparecen unidas a hábitos de vida poco saludables. La posibilidad de cambiar de un estilo de ocio pasivo a otro activo, es difícil y complejo, de ahí la importancia de elaborar intervenciones apropiadas que propicien el enriquecimiento personal y social y, especialmente, la igualdad de oportunidades para aquellos colectivos con perfiles que dificultan su integración plena en la sociedad.

    A la hora de plantearse la realización de programas, experiencias y actividades de ocio, han de tenerse en cuenta las premisas señaladas por distintos autores (Cuenca, 2004, Limón Mendizábal, 2005, Sarrate, 2005, Trilla, 2000, entre otros) que consideran deben reunir las siguientes características:

    Ser libremente elegidas, respetando la autonomía en el qué y en el cómo
    Responder a los verdaderos intereses de la persona
    Ser gratificantes
    Tener un componente lúdico
    Ser autotélicas (con un fin en sí mismas)
    No pretender generar un beneficio material
    Hacer compatible el ocio individual y el ocio compartido para favorecer las relaciones sociales
    No evaluarlas con criterios meramente utilitarios,
    Combatir los ocios nocivos (dependencias, ociopatías).
    Junto a ello, el agente social siempre ha de tener presente, como criterios generales operativos en la planificación de programas o actuaciones dirigidas al fomento del ocio, el rechazo a todo tipo de estandarización para basarse en el respeto y el conocimiento de las necesidades individuales de cara a poder suscitar la iniciativa de los participantes y tomar como punto de referencia la imprescindible adecuación a sus demandas y características.


    Bibliografía:

    Cuenca Cabeza, M. (2004). Pedagogía del Ocio: Modelos y Propuestas. Bilbao: Universidad de Deusto.
    Jul, J. (2001). Teoría y práctica de la educación en el Tiempo Libre. Madrid: CCS.
    Puig, J.Mª y Trilla, J. (2000). La Pedagogía del Ocio. Barcelona: Alertes.
    Quintana Cabanas, J.Mª (2004). “El ocio y el tiempo libre desde la animación sociocultural”, en Ministerio de Educación, Cultura y Deporte: Servicios socioculturales: La cultura del ocio, pp. 9-30. Madrid: Instituto Superior de Formación del Profesorado del MECD.
    Ruskin, H. (2002). “Desarrollo humano y Educación del Ocio”, en Cruz Ayudo, D. De la (ed.), Educación del ocio: Propuestas internacionales, pp. 19-24. Bilbao: Instituto de Estudios de Ocio, Universidad de Deusto.
    Sarrate Capdevila, Mª L. (coord.) (2005): Educación para el ocio. Aplicaciones prácticas. Madrid: UNED.
    World Leisure and recreation Association (WLRA) (1998). Carta Internacional del Ocio. V Congreso Mundial de Tiempo Libre, Sao Paulo, Brasil, octubre 1998. Publicada en Cuenca Cabeza, M. (2004). Pedagogía del Ocio: Modelos y Propuestas. Bilbao: Universidad de Deusto.


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    Adicciones sin drogas (I)

    El fenómeno de las adicciones es más amplio que la dependencia del alcohol o de otras drogas. La capacidad adictiva del ser humano va más allá de las drogodependencias, abarcando una amplia gama de conductas y de “objetos adictivos”, si bien es cierto que la adicción al alcohol y a otras drogas han sido y continúan siendo la principal preocupación en este campo y a la que más esfuerzos se le han dedicado en las últimas décadas.

    En los últimos años, el concepto de adicción, entendido como un fenómeno amplio que abarca una multiplicidad de conductas, se ha ido extendiendo en Europa y en el mundo, proporcionando algunas ventajas para la comprensión de esta compleja realidad. A pesar de que esta visión amplia del fenómeno ha tenido y continúa teniendo sus detractores, cada vez se cuestiona menos la necesidad de englobar en un término (“adicción”), realidades tan diversas como el tabaquismo, el alcoholismo y otras toxicomanías, la ludopatía, algunos tipos de trastornos alimentarios, las compras o las conductas sexuales compulsivas, las relaciones sociales alienantes o las distintas formas de dependencia de Internet y nuevas tecnologías, entre otras.

    Las adicciones sin drogas, conocidas también por otros nombres como adicciones no químicas, adicciones sociales, de conducta, socioadicciones, adicciones psicológicas, etc, ocupan un espacio cada vez mayor, tanto en el interés de los técnicos y expertos en adicciones, como en el discurso social y de los medios de comunicación. Debido a que estamos hablando de un campo muy amplio y complejo, cuyos límites no están del todo claros, y debido también a que se trata de un fenómeno aún poco conocido en cuanto a su extensión y su gravedad, no resulta fácil su definición en la actualidad. No obstante, y dado que cada vez mas personas y familias se preguntan acerca de este tema, así como acerca de los modos en que pueden actuar de cara a su prevención, es posible apuntar algunas consideraciones, que faciliten su comprensión, así como las forma adecuadas de afrontarlo y de buscar posibles soluciones.



    ¿Qué es una conducta adictiva?

    Los términos “adictivo” o “adictiva” son hoy día muy utilizados en el lenguaje común, sin que en muchos casos reflejen su verdadero significado. Así, decimos por ejemplo que somos adictos al cine, al fútbol, a los helados, a la ópera… etc., para expresar que nos gusta o que disfrutamos mucho realizando dichas actividades o tomando determinados alimentos. Sin embargo, para que una conducta pueda ser considerada adictiva, deben darse otras circunstancias que hora veremos. Es verdad que muchas conductas y muchos objetos de deseo o de satisfacción pueden convertirse en adictivos, pero para que eso suceda tienen que intervenir múltiples factores y, desde luego, va a depender del uso que hagamos de ellas, del modo en que las vamos a utilizar.
    Podemos decir que una conducta o actividad se convierte en adictiva cuando la persona pierde el control sobre la misma, cuando deja de poder decidir libremente acerca del uso que hace de la actividad de que se trate, cuando es la propia conducta o el propio “objeto de deseo” el que toma el control sobre la persona, privando a ésta de la capacidad de decidir acerca, por ejemplo, del tiempo que le dedica, del dinero que se gasta en ello o de la cantidad de otras posibles cosas que abandona para poder dedicar más tiempo y atención a la conducta adictiva. Podríamos, por lo tanto, hablar de adicción a partir del momento en que una conducta se manifiesta de un modo preponderante en la vida de una persona, impidiendo a ésta decidir libremente y convirtiéndose en el eje central de su vida, en aquello que confiere incluso una identidad a esa persona. Así, una persona adicta, por ejemplo a los juegos de azar, puede percibirse como un ludópata o una ludópata antes que como un padre o una madre de familia, confiriéndole el hecho de jugar de forma patológica una identidad “prestada”, que contribuye a mantener el hábito.
    Generalmente, cuando se establece un problema de adicción, el trastorno puede prolongarse en el tiempo, provocando cambios en las personas que lo padecen, cambios emocionales, cambios en los hábitos y en las rutinas de la vida diaria, cambios físicos, etc., que persisten mientras se mantiene la conducta adictiva.



    ¿Cómo podemos detectar un problema de adicción?

    Las características de este tipo de trastornos hacen que muchas veces la persona afectada no sea consciente de que tiene un problema, sobre todo si la conducta objeto de adicción es una conducta aceptada o, incluso, muy valorada socialmente. Es el caso, por ejemplo, de personas adictas al trabajo, al deporte o a otras actividades, que gozan de un prestigio social. Dedicar tiempo y esfuerzo a este tipo de actividades es, por lo general, algo muy positivo para la gran mayoría de las personas y suele indicar un alto nivel de autocontrol y de estabilidad y equilibrio emocionales.
    Ahora bien, cuando alguien convierte en el eje principal de su vida una determinada conducta, ya sea consumir una sustancia, estar con una persona o realizar una determinada actividad, cuando ninguna otra cosa le interesa, cuando pasa todo el tiempo posible dedicado a esa actividad a expensas de las demás facetas importantes de su vida, entonces estamos ya ante un problema de adicción.
    Generalmente, son la familia, los amigos o el entorno social cercano los que van a detectar cuando comienza a existir un riesgo o un problema de adicción, al detectar determinados cambios en el estilo de vida de la persona afectada por este problema.

    Como elementos orientativos para poder detectar y discriminar entre un uso más o menos racional o normalizado y una adicción podemos tener en cuenta los siguientes:

    La persona adicta siente un deseo irrefrenable de realizar la conducta objeto de adicción (consumir un producto, conectarse a la red, entrar en contacto con… etc)
    Una vez iniciada la conducta de que se trate, se produce una sensación de pérdida de control para autolimitarse, para dedicarle un tiempo limitado y previsto de antemano (no puede dejar de hacer lo que está haciendo, a pesar de haberse propuesto inicialmente una limitación)
    A medida que va pasando el tiempo, suelen aparecer en la vida del adicto consecuencias negativas relacionadas con su adicción (problemas familiares, económicos, laborales, sociales.. etc.), a pesar de los cuales no es capaz de detener la actividad, aunque desee hacerlo.
    Se produce una progresiva expansión de la conducta adictiva, que pasa a ocupar el lugar más importante de la vida de la persona, desplazando otros intereses y otras actividades, hasta el punto de llegar a descuidar aspectos tan importantes como las obligaciones familiares o laborales e, incluso, los hábitos básicos de cuidado personal, como la alimentación o el sueño. Se trata de una invasión el hábito en todas las facetas de la vida empobreciendo ésta hasta extremos de riesgo para la salud física y psíquica.
    Este proceso suele ir aparejado, al menos en sus primeras fases, a lo que se denomina “negación del problema”, es decir que el adicto tiene dificultades para reconocer que algo va mal, a pesar de los cambios ocurridos en su vida y a pesar de lo que perciben y le transmiten las personas de su entorno cercano. Al igual que la persona dependiente del alcohol o de otras drogas niega la dependencia de las mismas diciendo “puedo dejarlo cuando quiera”, la persona que presenta una o más conductas adictivas, niega su falta de libertad ante las mismas y se autoengaña, pensando que todo está bajo control.
    Poco a poco, y a medida que la adicción va ganando terreno en la vida del adicto, se van produciendo otros cambios y circunstancias. La conducta adictiva es al principio una fuente de placer para la persona que la ejercita; sin embargo, con el transcurrir del tiempo se produce un displacer, una sensación de malestar, desasosiego o sufrimiento que solo cede con un nuevo episodio de conducta adictiva (por ejemplo, volviendo a jugar en el caso de un ludópata). De esta forma, el alivio del malestar o del sufrimiento va sustituyendo poco a poco al placer inicial. Podríamos hablar, por lo tanto, de un síndrome de abstinencia que se manifiesta de muchas formas en función del tipo de conducta adictiva y de la intensidad de la adicción.
    Otro de los cambios y nuevas situaciones que se van produciendo es el hecho de que la persona adicta necesite dedicar un tiempo cada vez mayor a su adicción o de aumentar la intensidad o la frecuencia de la conducta para obtener el efecto deseado, o bien se produce una disminución del efecto placentero de la conducta mantenida con la misma intensidad. Esto es lo que se denomina el efecto de tolerancia

    Desarrollo del proceso adictivo
    Sea cual sea el problema adictivo de que se trate, la conducta es al principio un deseo de experimentar y de disfrutar de una determinada forma, produciéndose un uso más o menos ocasional de la misma. Por lo general, las personas hacemos un uso de toda una multiplicidad de conductas que nos producen satisfacción, sin que por ello lleguen a constituir nunca un problema de abuso o de dependencia. Sin embargo, cuando concurren una serie de circunstancias o de factores de riesgo, ya sean éstos de tipo individual, familiar, laboral o social, la conducta inicial pasa a ocupar un lugar de mayor peso en la vida de la persona, especialmente cuando proporciona al individuo una forma de escape o de pseudo-solución a problemas personales o sociales de diversa índole. La conducta adictiva puede constituir una huida hacia adelante, una forma de evadir los problemas, más que de afrontarlos. A medida que esto sucede comienza a funcionar un círculo vicioso, en el que los problemas relegados o “tapados” por la conducta adictiva van presentándose con mayor fuerza a un individuo, que cuenta cada vez con menor capacidad para afrontarlos.

    En este proceso de constitución de una adicción, podemos diferenciar varias etapas:

    Etapa inicial: Se establece un hábito de conducta, en el que se producen episodios de descontrol (por ejemplo la persona dedica mucho más tiempo o medios a dicha conducta de lo que inicialmente se había plateado). Paralelamente, el deseo de realizar dicha conducta ocupa cada vez más el pensamiento y la persona busca la forma de dedicarle más y más tiempo. Como consecuencia de todo ello, se producen cambios importantes en el estilo de vida, que son percibidos por las personas del entorno, ya que se van desvinculando progresivamente de las actividades que anteriormente realizaban o de las personas y relaciones que mantenían (salvo de aquellas con las que participe en la conducta objeto de adicción). Comienzan a aparecer algunos cambios psíquicos como nerviosismo, irritabilidad, cambios de humor, que son percibidos como extraños por el entorno cercano.

    Etapa intermedia: Se produce una pérdida de control del sujeto sobre la conducta adictiva, lo que lleva aparejado un aislamiento creciente de su entorno habitual. A pesar de esto, en muchos casos se produce una negación del problema por parte de quien lo sufre, no reconociendo situaciones que evidencian de modo claro que el problema existe. Una de las “salidas” ante esta situación es el aislamiento; el adicto toma una distancia cada vez mayor de las personas de su entorno habitual, con las que, por otra parte, comparte cada vez menos intereses, tratando así de evitar enfrentarse con lo evidente de su conducta problemática. En esta fase suelen aparecer los problemas en otros ámbitos, como el escolar o el laboral, ya que la conducta adictiva impide el adecuado rendimiento en el puesto de trabajo o en el centro académico y suelen producirse ausencias e incumplimientos importantes. En ocasiones, estos problemas son los que dan la voz de alarma y permiten al sujeto o a la familia tomar conciencia clara de la situación de riesgo en la que se encuentran y comenzar a poner soluciones, evitando así que la adicción continúe avanzando.

    Etapa avanzada: Cuando no se pone límite a la conducta adictiva a partir de la etapa anterior, la dedicación a la misma se hace intensiva, a veces hasta extremos que ponen en grave riesgo la salud del individuo, ya que el hábito va invadiendo más y más los espacios personales, robando el tiempo más indispensable para las necesidades básicas como comer, asearse, dormir o descansar. Toda otra actividad o necesidad, incluso las fisiológicas básicas, quedan supeditadas a la actividad objeto de adicción, produciéndose abandonos importantes en otras áreas. En esta situación, la capacidad de razonar y cuestionar el objeto de la dependencia por parte del adicto no siempre es posible, a pesar de que en muchos casos intentan sin éxito abandonar la adicción. En esta etapa, muy dolorosa para el adicto, suelen aparecer problemas económicos y de relación graves, motivados por el abandono de sus responsabilidades (educativas, familiares, laborales) y por el intento de ocultar su problema, mintiendo sobre el mismo a las personas más cercanas. La pérdida de autoestima y el sentimiento de culpa suelen acompañar al adicto, constituyendo un nuevo escollo para abandonar la conducta adictiva, que es vivida como el único refugio posible frente a un intenso sufrimiento psíquico. Este “tocar fondo”, como suele describirse a esta etapa, puede suponer el inicio de la salida del problema, en la medida en que, al destruir toda la negación mantenida hasta este momento, permite a la persona reconocerlo en toda su magnitud y pedir o aceptar ayuda.

    Tanto para prevenir las adicciones de conducta como para buscar soluciones cuando ya está presentes, es fundamental disponer de una buena información y un asesoramiento adecuado. Desde el Instituto de Adicciones de Madrid Salud se brinda a las familias y a los afectados la información y el asesoramiento que precisen.

  13. #13
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    Adicciones sin drogas (II)

    Factores que influyen en el desarrollo de una conducta adictiva
    Es evidente que la mayoría de las personas que se sienten atraídas de una forma más o menos importante por un objeto o una conducta no van a desarrollar una adicción. Para la mayoría de las personas es posible poner freno a una conducta que empieza a ganar terreno en su vida, colisionando con otros intereses importantes para ella.
    Es el caso, por ejemplo, del estudiante que, tras darse cuenta de que algunos juegos en los que participa (a través de internet, videoconsola, etc), le están robando un tiempo de estudio que le es necesario para obtener buenos resultados académicos, renuncia a estas actividades, prohibiéndose a sí mismo utilizarlos o bien limitando su uso a los fines de semana o a los períodos vacacionales.
    En otros casos, este freno a la conducta de riesgo se pone en una etapa más avanzada, jugando en ello un papel importante los fracasos y los problemas que van surgiendo o las claras advertencias que se producen desde el exterior.

    El riesgo de caer o no en una conducta adictiva o la capacidad para hacer frente con éxito a la misma en las etapas iniciales va a depender de muchos factores y es un tema que precisa ser objeto de estudio ya que las posibles conductas adictivas son amplias y complejas, por lo que no resulta fácil determinar los factores de riesgo o de protección que pueden influir en las mismas. La complejidad del fenómeno adictivo requiere de una visión amplia del mismo, desde una perspectiva interdisciplinar. La biología, la medicina y las ciencias humanas y sociales deben hacer una aproximación a la comprensión de este fenómeno desde el respeto a su complejidad, ya que sólo de esta forma se podrán hacer aportaciones que resulten útiles, no solo para su comprensión sino también para la búsqueda de soluciones.

    En el ámbito de las adicciones es necesario tener en cuenta la influencia de diferentes tipos de variables, que tienen que ver con el propio individuo, con el medio social y relacional en el que se desarrolla la adicción y con la capacidad adictiva de la sustancia, de la conducta o del objeto en cuestión. Puesto que las socioadicciones hacen referencia a una amplia gama de conductas, no es posible generalizar para todas ellas unas mismas causas o factores de riesgo. Por otra parte la vulnerabilidad individual, por ejemplo, va a ser diferente para cada una de ellas. Algunos autores, tomando en consideración el conjunto de las adicciones, hablan de la existencia de una “personalidad adictiva”, como factor de riesgo común; sin embargo no está clara la existencia de la misma y, en el caso de que se acepte, habría que determinar si precede a la adicción o es consecuencia de la misma. Ahora bien, lo que sí parece demostrado es que, cuando concurren circunstancias o factores de riesgo importantes en los diferentes niveles de acción, se incrementaría la probabilidad de desarrollar una adicción. No es, por lo tanto, una cuestión de causa-efecto, sino una cuestión de mayor o menor probabilidad de desarrollar un problema en función de una multiplicidad de variables.

    Entre los factores individuales que pueden influir en el desarrollo de esta problemática se han señalado algunas características que parecen encontrarse con mayor frecuencia entre los adictos, como son la inmadurez, la baja autoestima, la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración y a los estímulos displacenteros, la inestabilidad emocional, la tendencia al aislamiento, la introversión o las dificultades de comunicación. Por otra parte, experiencias negativas anteriores como el fracaso escolar continuado, los conflictos a nivel familiar o laboral o el hecho de haber pasado por situaciones personales duras o traumáticas, pueden actuar como factores personales de riesgo. La presencia de cuadros psicopatológicos, como los trastornos del estado de ánimo pueden estar también en la base de una adicción.

    Por otra parte y en el contexto de la vulnerabilidad individual frente a las adicciones, es necesario tener en cuenta la base biológica de las mismas y la interrelación existente entre esta vulnerabilidad y el funcionamiento de los circuitos cerebrales. Según algunos autores, las personas predispuestas a las adicciones serían personas que buscan sensaciones fuertes, como forma de compensar un bajo nivel de reactividad cerebral.

    Entre los factores socio-ambientales con capacidad de influencia hay que señalar las dificultades de adaptación y de relación y las situaciones familiares, laborales y sociales conflictivas, los problemas surgidos en el entorno escolar o en el grupo de amigos, las situaciones de estrés prolongadas, el efecto de modelado producido por personas cercanas y que resultan relevantes para el sujeto, en especial los padres, pero también de modo importante el grupo de amigos o de personas con las que se comparte tiempo e intereses comunes.

    Entre los factores relacionados con el objeto o la conducta adictiva se señalan la propia capacidad adictiva de dicho objeto o dicha conducta, la accesibilidad a la misma o la exposición a su influencia.



    Algunas consecuencia de las adicciones sociales
    Sea cual sea el tipo de adicción social o conductual de que se trate, se producen una serie de consecuencias que afectan con mayor o menor gravedad a las diferentes facetas de la vida de las personas que las padecen. Puesto que el abanico de posibles conductas adictivas es amplio, las consecuencias de las mismas son también diferentes, afectando más a unas áreas que a otras en función del tipo de conducta adictiva.
    Entre los efectos o consecuencias negativas de las adicciones para la vida de los individuos se han descrito las siguientes:

    Alteraciones fisiológicas, entre las que se incluyen dificultad para descansar o para relajarse, estrés, ansiedad, deterioro del estado general, alteraciones de la alimentación, del sueño o inmunitarias.

    Alteraciones cognitivas, como pensamientos distorsionados, pensamiento mágico, ideas obsesivas, razonamiento restringido, pobre o nulo, etc.

    Alteraciones psíquicas y psicopatológicas: Cambios bruscos de conducta, cambios de humor, irritabilidad, agresividad, empobrecimiento afectivo, descompensaciones neuróticas o psicóticas, confusión mental, alteraciones en la percepción de la realidad, intenso sentimiento de culpa, ideas suicidas, estados de ansiedad, etc.

    Problemas con el entorno social: Conflictos derivados de la desatención de las responsabilidades familiares, laborales o sociales, aislamiento, disminución o desaparición de actividades de ocio saludables, alteraciones en la sexualidad, desmotivación y/o bajo rendimiento en el trabajo o estudios, pérdida de relaciones significativas, rupturas familiares, problemas económicos, actuaciones delictivas con sus consecuencias legales o judiciales, etc.

    Tipos de adicciones de conducta
    Si bien sabemos que cualquier conducta placentera puede ser susceptible de convertirse en adictiva si se hace un uso abusivo y problemático de la misma y en función de variables individuales y situacionales, hoy suelen categorizarse como adicciones sociales o psicológicas una serie de conductas, que se han clasificado de diversas formas en función del criterio que se tome como base.
    Entre las adicciones de conducta más generalmente reconocidas tenemos:

    Adicción al juego, ludopatía o juego patológico, que incluiría, además de los juegos de azar clásicos, los videojuegos y los juegos a través de la red.

    Adicción al sexo, que incluiría las relaciones sexuales compulsivas, la adicción a la prostitución, a la pornografía …etc

    Adicción a las relaciones, como la adicción a los romances, adicción a relaciones de pareja disfuncionales, codependencia (preocupación excesiva y a menudo inapropiada por las dificultades de otra persona), adicción a líderes, videntes, sanadores, terapeutas, etc. En este apartado se incluirían también las adiciones a las relaciones de grupo, como la adicción a sectas e, incluso, a otros grupos de corte terapéutico, filosófico, político, religioso, etc. que fomenten la dependencia.

    Adicción al trabajo

    Adicción a las compras

    Adicciónes a la comida

    Adicción a las nuevas tecnologías: Internet, teléfono móvil, videojuegos, etc.

    Cómo intervenir

    Ante todo, es importante prevenir la aparición de este tipo de problemáticas. El conocimiento de los factores de riesgo, tanto individuales como situacionales, puede dar la pauta acerca de lo que podemos hacer para evitar el contacto o la exposición a situaciones potencialmente peligrosas y aprender a relacionarnos con “respeto” con aquellas situaciones u objetos con un cierto potencial adictivo. No se trata de evitar la realización de determinadas conductas (ello nos llevaría a evitar cualquier conducta placentera), sino de tener presente la necesidad de no perder nunca el control sobre una determinada actividad o situación, permaneciendo alerta a los indicadores que puedan hacernos ver cualquier pérdida de ese control (por ejemplo si observamos que le estamos dedicando a una determinada actividad más tiempo del que realmente deseamos).
    Los padres y educadores tienen, en este punto, un importante papel que cumplir, proporcionando la información y el asesoramiento necesarios, así como permaneciendo alerta ante la posible aparición de las primeras conductas de riesgo. La educación en el desarrollo de un ocio saludable, que facilite el uso creativo del tiempo y los intercambios sociales es, sin duda, una importante estrategia preventiva, a través de la cual, desde edades tempranas los niños y niñas aprenden a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas y a desarrollar intereses y aficiones enriquecedoras y variadas, que funcionarán más tarde como factores de protección ante el riesgo de cualquier tipo de adicción. Otras actuaciones por parte de padres y profesores, que pueden actuar como factores de protección, son la educación en valores tales como la responsabilidad personal, el esfuerzo ante los retos, la disciplina, el orden y la organización propias, la percepción crítica de la realidad, la empatía y la sociabilidad, entre otros. Tampoco podemos olvidar el papel de modelado que ejercemos padres y educadores, ya que nuestra conducta ejerce una influencia directa en la de nuestros hijos y/o alumnos, por lo que resulta fundamental estar atentos a nuestro propio comportamiento.
    Cuando las medidas preventivas y el desarrollo de factores de protección no alcanzan el resultado esperado y se produce una situación de abuso o de adicción, es importante contar con el asesoramiento y la intervención de profesionales, que puedan colaborar con la persona afectada y con su entorno próximo en la búsqueda de soluciones adaptadas a cada situación particular. Las adicciones de conducta son, por supuesto, tratables y suelen tener una evolución favorable en la mayoría de los casos, si bien dicha evolución va a depender de muchos factores, entre otros de la gravedad y de la consolidación de la conducta adictiva. En ocasiones, el tratamiento debe prolongarse en el tiempo hasta conseguir que los cambios positivos de la conducta se consoliden. Al igual que ocurre en las adicciones al alcohol o a otras drogas, resulta fundamental el apoyo de los familiares más próximos en el proceso de tratamiento, especialmente en sus primeras fases hasta que se consiga un mínimo grado de autocontrol por parte del adicto, ya que ello va a hacer que la evolución sea más rápida y segura. Las recaídas, cuando se producen, constituyen también un factor a tener en cuenta para que el paciente aprenda a retomarlas y a prevenirlas en un futuro, estabilizando poco a poco la situación de abstinencia.

  14. #14
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    Que moral Eva,(para escribir todo esto)

    Un saludo

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  15. #15
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    ADICCIONES SIN DROGAS (III). ADICCIONES A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

    Del amplio elenco de potenciales adicciones conductuales, aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías merecen una atención especial. La facilidad de acceso a las mismas, el hecho de que sea la población más joven la que hace un uso más amplio de ellas, la multiplicidad de posibilidades que ofrecen y la rapidez e incluso la inmediatez de las respuestas que proporcionan son, entre otros, factores que han contribuido a incrementar el interés y la preocupación por sus potenciales efectos perjudiciales, especialmente en la población infantil o juvenil.

    Al igual que ocurre con otras conductas, las relacionadas con nuevas tecnologías, el uso de teléfonos móviles, de videojuegos o de Internet no tienen por qué ser consideradas en si mismas como conductas de riesgo. Por el contrario, en la gran mayoría de personas y de circunstancias el uso de las nuevas tecnologías supone importantes ventajas en muchos ámbitos, hasta el punto de que su no utilización constituiría un importante retroceso a nivel social y cultural.

    Sin embargo, cuando algunas de las características de estas nuevas tecnologías confluyen con factores de riesgo a nivel individual (especial vulnerabilidad) o situacional (ambientes y contextos problemáticos), pueden dar lugar a un uso inadecuado de las mismas, a un abuso en su utilización o incluso, en los casos extremos, a una adicción.

    Al igual que ocurriría en otros tipos de adicciones, para poder hablar de una adicción en este campo deben darse una serie de circunstancias, como la pérdida de control sobre la conducta, la invasión del hábito en la vida de la persona con el consiguiente abandono de otras actividades y responsabilidades a nivel familiar, escolar o laboral y la incapacidad de abandonar la conducta adictiva a pesar de las consecuencias negativas de la misma.

    Como ejemplo de este tipo de conductas tenemos el uso de videojuegos y de Internet, que representa hoy un fenómeno cultural sin precedentes y que genera un gran entusiasmo. En ambos casos se trata de mundos amplios y complejos, interrelacionados entre si, ya que la informática ha constituido una revolución considerable, también en el ámbito de lo lúdico. Por otra parte, la expansión de la informática y del PC al ámbito familiar, junto al desarrollo de una enorme y atractiva oferta de juegos para el ordenador dirigidos a públicos de todas las edades, ha dado lugar a la existencia de una alternativa a las responsabilidades escolares o laborales, a veces demasiado tentadora y atractiva.

    La última revolución producida en este ámbito la proporciona la posibilidad de unir los ordenadores o las consolas entre si para jugar en red, lo que transforma y amplía esta realidad en tanto en cuanto ya no se juega contra una máquina, sino con un número ilimitado de jugadores, que pueden situarse en cualquier lugar del planeta. Tanto los juegos de acción, como los juegos de reflexión o los de simulación gozan de estas características y atractivo.

    Por lo que se refiere a Internet y a su posible capacidad adictiva, es necesario clarificar de entrada, que no existiría una sino varias posibles adicciones, ya que, como ventana virtual al mundo, el uso de la red sitúa al usuario frente a las infinitas ventajas y también frente a riesgos diversos derivados de su posible mala utilización.

    Uno de los primeros en hablar del posible uso de riesgo de Internet fue Ivan Goldberg (1995) quien propuso el término, Internet Addiction Disorder (IAD), para referirse al “uso compulsivo” de la red, si bien a este uso inadecuado se le han dado diversos nombres: “Uso patológico de Internet” (Morahan – Martín y Schumacher, 2000), “Adicción a Internet” (Egger, 1996; Thompson, 1996 y Young, 1996), “Dependencia a Internet” (Scherer ,1997 y Anderson, 1998), o “Ciberadicción” entre otros.

    En cualquier caso un uso inadecuado de Internet podría promover tendencias adictivas muy diferentes entre sí, por lo que seria más adecuado hablar de posibles adicciones a Internet, más que hablar de una adicción única. Así la dependencia del sexo, la adicción al juego en todas su posibles formas o las compras compulsivas, podrían constituir una muestra de las posibles formas de adicción a través de la red. No obstante, hay autores como Griffiths que defienden el hecho de que Internet puede provocar una adicción en si misma.

    Otra de las controversias surgidas en torno al tema de las posibles adicciones a Internet es precisamente la que hace referencia a si es la utilización de la red y su uso inadecuado lo que conduce a una adicción o, por el contrario, es una adicción preexistente, por ejemplo al sexo o al juego, la que se transforma y operativiza en nuevos formatos a través de Internet. Un dato a favor de esta teoría es el hecho de que frecuentemente se producen situaciones de abusos temporales de Internet en una o en varias de sus posibilidades, que remiten con el tiempo sin dar lugar a una adición. Por el contrario, una persona que presenta una adicción al Juego, previa a la utilización de Internet, es más probable que continúe con su adicción a través de la red. Como señalan Marc Valleur y Jean Claude Matysiak, …. “Omnipresente y de fácil acceso, la Red es el lugar de todas las tentaciones”. Internet supondría, desde este punto de vista un canal nuevo, que facilitaría la reedición de viejas adicciones.

    Algunos autores (Suler, 1999: Echeburua, 1998) diferencian en dos grandes tipos las adicciones a Internet. En el primer tipo se incluirían aquellas personas que abusan de la red en actividades como buscar información, jugar en solitario, obtener nuevos programas…etc, pero que no se relacionan con otras personas ni buscan el contacto social. Es lo que Echeburúa denomina “estimulación solitaria”.

    En un segundo tipo estarían aquellos que utilizan Internet para entablar relaciones, para entrar en contacto con otras personas, ya sea a través de juegos, de chats o de otros medios. Lo que caracteriza este tipo de utilización de Internet es precisamente la búsqueda de contacto con otros usuarios como forma de satisfacer necesidades de filiación, de reconocimiento o de poder, En este tipo se incluirían también los juegos de simulación, en los que una persona puede tomar diferentes identidades a través de las cuales interaccionar en la red.

    Argemi (2000) propone la siguiente clasificación:

    Ciberrelación, basada sobre todo en la búsqueda de relaciones y de amistades virtuales
    Cibersexo, que incluiría la pornografía y los chats eróticos e intimistas
    Cibercompulsión, que incluiría el acopio compulsivo de información o de conocimientos, las compras compulsivas, la adicción al juego, etc.
    Cómo intervenir

    Tanto desde el medio familiar como desde el educativo es posible intervenir con el objetivo de prevenir la aparición de este tipo de conductas adictivas. Los padres no deben perder la oportunidad de conocer cual o cuales son las actividades concretas que los hijos realizan frente a un ordenador. Lo primero, por lo tanto, es conocer, saber que actividades están realizando para poder hablar sobre ello, orientar y asesorar a los hijos, ayudándoles a regular el uso que hacen de las nuevas tecnologías.

    Si se observa un uso exagerado, por ejemplo, pasar demasiado tiempo en la práctica de juegos a través de la red o cualquier otra conducta de riesgo, será conveniente, antes que prohibir, ofrecerles otras opciones y oportunidades en las que emplear su tiempo. Para ello el diálogo y la comunicación fluida entre padres e hijos va a ser siempre una herramienta esencial, que permitirá ayudarles a seleccionar contenidos, dar pautas de uso, compartir con ellos actividades, iniciarles en temas de interés que les ayuden a madurar y a desarrollar habilidades y valores personales como la responsabilidad y la autonomía, la capacidad crítica, habilidades de relación, etc. Resulta en todo caso fundamental evitar que el uso de estas tecnologías quite tiempo al descanso, a los espacios de convivencia familiar o al desempeño de las responsabilidades escolares o laborales.

    El valor del ocio compartido en la familia desde que los hijos son pequeños, el aprender a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas, el desarrollar intereses y aficiones creativos o el desarrollo de valores personales como los mencionados son elementos de gran valor que pueden funcionar como factores de protección y como alternativas saludables a las adicciones.

  16. #16
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    IMPORTANCIA DE LAS DROGODEPENDENCIAS EN EL MUNDO LABORAL

    (Información extraída de la ponencia presentada por Dña. Sol de Ena, psicóloga, Adjunta al Departamento de Reinserción del Instituto de Adicciones. De Madrid Salud, en las I Jornadas sobre Prevención del consumo de drogas en los centros de trabajo, de la Unión General de Trabajadores (UGT) de Madrid, de 27 de noviembre de 2006).

    INVESTIGACIONES SOBRE LA PRESENCIA DE LAS DROGAS EN EL MUNDO LABORAL

    El estudio de la presencia de las drogas en el medio laboral en España se inicia en el año 1987 con la investigación “Las Drogodependencias en el Mundo Laboral” (Departamento de Servicios Sociales de UGT, Madrid).

    Los resultados de esta primera investigación pusieron de relieve que los consumos de drogas legales e ilegales tenían una presencia significativa entre los trabajadores y trabajadoras españoles: En torno a un 20% de los trabajadores consumía alcohol de forma abusiva, un 11,5% había consumido cánnabis en el último mes, unos 3,1% tranquilizantes, un 2,4% cocaína y un 0,6% heroína. Además, manifestaban que estos consumos les habían ocasionado un conjunto de problemas familiares, de relación con los demás, de salud y laborales.

    • Como problemas familiares , señalaban deterioro de las relaciones familiares (en cuanto a que habían producido un aumento de la conflictividad en las relaciones con cónyuges y entre padres e hijos), falta de comunicación en la pareja y dificultades económicas. Así mismo, destacaban que la soledad y el aislamiento en la unidad familiar, los malos tratos a la pareja e hijos y las rupturas familiares eran también problemas causados por los consumos de drogas.

    • En cuanto a los problemas vinculados a las relaciones sociales destacaban el rechazo de amigos y conocidos, el mal ambiente entre compañeros y el aislamiento social.

    • En relación a los problemas de salud , indicaban afecciones tanto a nivel orgánico como psicológico, tales como envejecimiento prematuro o depresiones.

    • Como problemas laborales , señalaban accidentes en el trabajo, absentismo laboral reiterado y sanciones o despidos.

    A raíz de este estudio, se comprobó que era importante tener información precisa y regular de la incidencia de las drogodependencias en el mundo laboral, ya que el uso de drogas supone un gran impacto negativo tanto en los propios trabajadores y trabajadoras como en el conjunto de la actividad empresarial.

    Estudios más recientes, como el realizado en 2001 por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, a nivel nacional, o el realizado por la Comunidad Valenciana en 2005, a nivel de dicha Comunidad, confirman la realidad observada en 1987.

    La conclusión de estas últimas investigaciones es que los trabajadores tienen más factores de riesgo para consumir alcohol y otras drogas que los demás grupos de población o colectivos ya que a los factores comunes al conjunto de los ciudadanos, se suman los vinculados específicamente al ámbito laboral.

    Entre los factores de riesgo laborales destacan:

    • Factores de riesgo asociados a las condiciones de trabajo:

    la peligrosidad en el desempeño de la tarea
    los trabajos nocturnos, a destajo o sometidos a objetivos de alto rendimiento
    las tareas rutinarias o monótonas
    los turnos rotatorios y cambiantes
    el cansancio intenso, el agobio y el estrés producido por la tarea
    las largas ausencias del hogar por motivos laborales
    • Factores de riesgo asociados a la insatisfacción personal:

    insatisfacción con el tipo de trabajo que se realiza
    insatisfacción con el trato que se recibe de los superiores
    sentimiento de estar poco capacitado, sin preparación, o sin formación para el desempeño del puesto de trabajo
    • Factores de riesgo asociados a condiciones de precariedad:

    contratos precarios (precariedad contractual)
    periodos sin trabajo o reducida actividad laboral
    inseguridad en cuanto al futuro laboral


    Entre los factores de riesgos no laborales , comunes al conjunto de ciudadanos, los que más peso parecen tener en su correlación con los consumos de drogas son:

    • En el eje familiar, cuando :

    los padres consumen alcohol y otras drogas
    hay una mala situación económica en la familia
    hay problemas de conciliación entre el trabajo y las tareas domesticas
    • En el eje social, cuando:

    hay consumo drogas en el grupo de iguales
    son insuficientes las alternativas de ocio
    se piensa que el dinero y el poder prevalecen en la escala de valores
    es escasa la participación en actividades sociales y comunitarias
    • En el eje personal, cuando se da:

    soledad
    baja autoestima
    insatisfacción vital
    agobio y tensión
    dificultad en la resolución de problemas


    EL POLICONSUMO EN EL COLECTIVO DE TRABAJADORES

    El consumo simultáneo de diferentes drogas o policonsumo, es un hecho bastante generalizado entre los trabajadores españoles. Destacan cuatro modelos de policonsumo:

    • El de los psicoestimulantes : asocia el uso de anfetaminas, drogas de síntesis, alucinógenos y/o cocaína, con una cierta presencia de cánnabis y alcohol.

    Los trabajadores que consumen psicoestimulantes en una mayor proporción son: varones, de dieciséis a cuarenta y cuatro años, solteros y con pareja estable. Hay más consumidores en los sectores de la construcción y de los transportes y comunicaciones, vinculados éstos a grandes empresas.

    • El de los psicofármacos: asocia distintos tipos de tranquilizantes e hipnóticos.

    Los que consumen psicofármacos, en mayor proporción son: mujeres, mayores de cuarenta y cinco años, los que viven en pareja y separados, empleados, funcionarios, y directivos. Trabajan en los sectores de comercio, hostelería, banca así como en educación y sanidad, estando preferentemente vinculados a medianas empresas.

    • El de tabaco-alcohol , asociado muchas veces con cánnabis. Las personas incluidas en este grupo son mayoritariamente varones, de todas las edades y situación civil. Están, en mayor proporción, trabajando en el sector de los transportes y comunicaciones, en la construcción y en el sector de comercio y hostelería y vinculados a las medianas y grandes empresas.

    • El de los narcóticos , que combina la heroína y otros opiáceos y, en menor medida la cocaína y el cánnabis. El perfil incluido en este modelo es el de varones, de entre veinticinco a cuarenta y cuatro años, y laboralmente poco o no cualificados. En mayor proporción se sitúan en los sectores de la construcción, comercio y banca, vinculados a medianas empresas.

    CONCLUSIONES

    Trabajar bajo los efectos de las drogas perjudica al trabajador, a sus compañeros y a la empresa, por tanto es necesario sensibilizar, ayudar, informar y formar sobre drogas, tanto a los trabajadores como a los empresarios, para afrontar adecuadamente los problemas derivados de los consumos en el medio laboral.

    Reducir o abandonar el consumo de alcohol, dejar de fumar o dejar de consumir otro tipo de drogas implica iniciar un proceso de cambio en el estilo de vida que requiere tiempo y esfuerzo. Los centros de trabajo se muestran como lugares idóneos desde los que prevenir y afrontar el problema de las drogodependencias y, con ello, determinar el inicio de un cambio. Contar con el apoyo de la empresa se muestra necesario para el éxito tanto de los programas de prevención como de los programas de atención a las drogodependencias, destacando la importancia de la colaboración del ámbito empresarial en el desarrollo de programas específicos de reinserción e integración sociolaboral.

    Superar una dependencia es una de las decisiones más importantes que una persona puede tomar a lo largo de su vida. El apoyo que esta persona reciba desde distintas instancias de su empresa, es, probablemente, decisivo a la hora de superar el problema, y contribuir a la mejora de su situación laboral y de su calidad de vida.

    Por último, destacar la importancia de la coordinación de las empresas o de sus servicios médicos con las redes de atención a las drogodependencias, que puede ser crucial a la hora de facilitar y apoyar la decisión de los trabajadores acerca del abandono de una dependencia o un consumo problemático de alcohol o de otras drogas.

    REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS

    • Alcohol y otras drogas, Guía Informativa. Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) 1998.

    • La Incidencia de las drogas en el mundo laboral, 2001. Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) 2002.

    • “Mano a mano”: Programa de Prevención y asistencia de las drogodependencias en el medio laboral -Alcohol, Tabaco y otras Drogas-Plan Riojano de Drogodependencias y otras Adicciones, 2003.

    • La Incidencia de las drogas en el medio laboral de la Comunidad Valenciana, 2005. Dirección General de Drogodependencias de la Generalitat Valenciana,2006.

  17. #17
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    No estan mal los articulos, ya me acabare de leer todos cuando tenga mas tiempo

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