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Tema: Bob Beamon

  1. #61
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    21 dic, 04
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    Es probable. De todos modos, salvo en su última etapa, Carl Lewis nunca se mostró demasiado interesado en las plusmarcas mundiales.

    Saludos

  2. #62
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    26 ene, 07
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    si no recuerdo mal carl lewis dijo de powel:es igual que beamon saltador de 1 solo salto.PERO QUE SALTO!!!!,men.

  3. #63
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    06 ene, 07
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    Retomando el trabajo de documentación sobre Bob Beamon, voy a ampliar uno de los elementos que ya aparecieron en el artículo que dio origen a esta carpeta: la filatelia.

    Supongo que habrá más, pero de momento he encontrado cinco sellos dedicados a Bob Beamon. Los sellos no tienen pie de foto por lo que no pueden atribuirse al 8'90 o a cualquier otro salto, aunque no es difícil pensar que la figura de Beamon que todos ellos pretenden reproducir es la del récord mundial. Y es en este terreno en el que la "estadística filatélica" apoya mi trabajo inicial: de los cinco sellos SOLAMENTE UNO pertenece a salto correcto. Es más, de los cinco saltos que hizo Beamon en México'68, cuatro han conseguido quedar inmortalizados en un sello (la quinta estampilla no corresponde a los Juegos Olímpicos).

    He aquí los sellos y la fotografía en la que se basa cada uno de ellos:


    <center>Primer salto nulo en la Calificación de México'68:






    Segundo salto nulo en la Calificación de México'68:






    [El salto válido de la Calificación no tiene sello (o no lo he encontrado aún)]


    El genuino "ocho noventa":






    El 8'04 que hizo después del récord (con sus medias negras, jeje):




    </center>


    Y por último, el sello que ya apareció en el artículo inicial; un sello que está basado en una curiosa (por poco conocida) fotografía que no pertenece a México'68 sino a un salto de 8'21 realizado en Oakland el 26 de febrero de 1968. Voilà:

    <center>




    [8D]</center>

  4. #64
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    06 ene, 07
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    Tanto tiempo esperando el "salto imposible" de Carl Lewis cuando llegó Robert Emmiyan y se quedó a un suspiro de batir el récord de Bob Beamon. Sus 8.86 le convirtieron en el segundo hombre que conseguía superar la barrera de los 29 pies (8'84), casi nada, bouff.

    Nadie había subido estas imágenes a youtube; se acabó ese vacío, el salto se puede ver pinchando el recorte de periódico:

    <center></center>

  5. #65
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    26 ene, 07
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    no hizo 8´90 en tokio lewis ,pero con viento a favor por encima de lo permitido +2´1 ,creo recordar.Si estoy equivocado me lo decis.Y de toda la vida esperando el salto perfecto de carl lewis ,SI!!!,es cierto,los que le seguimos durante su dilatada carrera atletica no montaje musical y pasajes de modelos etc... , tuvimos la sensacion de que el querer abarcarlo todo no pudo con nada como se debia.Yo,también soy de la opinion de Luis de que si se hubiese centrado en la longitud ,hubiese superado los 9metros.Igual en los 200m.que no quiso hacerlos en altura nunca como Pietro Menea.Pero robert Emmian fue también muy bueno.¿cuantas veces se enfrentaron Emmian y Lewis??.

  6. #66
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    06 ene, 07
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    El salto de Lewis que superó los 8'90 en los Mundiales de Tokio'91 fue de 8'91 con 2.9 de viento a favor.

    No sé cuántas veces se enfrentaron Lewis y Emmiyan, aunque he visto un listado de victorias de Lewis en el que Emmiyan aparece como segundo tres veces, así que imagino que alguna más.

    Las tres en cuestión:

    - En Tokio, el 22 de septiembre de 1985. 8'28 contra 8'13.
    - En los Mundiales de Roma, el 5 de septiembre de 1987. 8'67 contra 8'53.
    - En Barcelona, el 16 de julio de 1990. 8'51 contra 8'32.

  7. #67
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    26 ene, 07
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  8. #68
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    26 ene, 07
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    [img][/img]

  9. #69
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    26 ene, 07
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    [img][/img]estilos diferentes,no???

  10. #70
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    06 ene, 07
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    quote:Originally posted by DMSR

    Retomando el trabajo de documentación sobre Bob Beamon, voy a ampliar uno de los elementos que ya aparecieron en el artículo que dio origen a esta carpeta: la filatelia.

    <center>[El salto válido de la Calificación no tiene sello (o no lo he encontrado aún)]</center>
    ...Pues de una manera algo casual, pero he completado el repóker filatélico de Bob Beamon. Los cinco saltos que hizo Beamon en México'68 tienen su propio sello [8D]. He aquí el que faltaba, el del 8'19 de la Calificación:

    <center>




    Y para completar la estadística, también he encontrado otro sello con la imagen correcta del "ocho noventa":

    </center>

  11. #71
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    06 ene, 07
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    <center></center>


    Hace unos días encontré a la venta esta novela, y por dos euros más gastos de envío no me privé. El hallazgo fue una sorpresa, con todas la vueltas que me he dado por Internet buscando cosas sobre Bob Beamon nunca me había topado con este libro.

    Yo soy más de Borges y García Márquez, por lo que el nivel literario se queda algo escaso; sin embargo, me ha agradado muchísimo descubrir este trabajo en el que la figura de Bob Beamon y sus ocho noventa cimentan una novela con fondo deportivo y ramalazos históricos, periodísticos, policiacos y poéticos. Una novela en la que Bob Beamon aparece a la vez como personaje (secundario), mito, leyenda, alegoría y metáfora. Los autores supieron sacar adelante el batiburrillo y yo he sabido disfrutarlo. Olé.

  12. #72
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    06 ene, 07
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    En mis búsquedas de material sobre Bob Beamon no ha sido raro encontrar artículos o comentarios sobre su figura o sobre su salto. Como ya dije, el libro expuesto más arriba supuso para mí una doble sorpresa. Por un lado, el simple hecho de su existencia, ya que realmente me extraña que no hubiera dado antes con él; por otro, su contenido: una novela, con todos los ingredientes, inspirada y desarrollada en base a Bob Beamon y su "ocho noventa".

    No me importa repetir que el salto de Bob Beamon me parece uno de los grandes momentos de la Historia del Atletismo. En lo que probablemente no tiene rival es en su capacidad para cautivar la retina y despertar la imaginación de algunas personas. Sin duda, su trascendencia ha traspasado las fronteras del Atletismo y del deporte y ha calado en otras artes. Hoy daré algunos ejemplos.

    En el mundo de la fotografía puedo nombrar al mexicano Alfonso Reyes. En su página web nos cuenta cómo la hazaña de Beamon y la foto que acertó a sacar Tony Duffy fue la gran influencia para decidir su profesión.

    No sé cuántos atletas habrán protagonizado canciones y carátulas de discos, pero de Bob Beamon conozco varias. En el artículo inicial de esta carpeta ya puse la portada de un disco. Hoy añado otra: es un maxi single del grupo sueco "Slagsmålsklubben". Ignoro si alguna de las cuatro canciones hace referencia a Bob Beamon o el motivo por el que aparece en la portada, pero ahí está:

    <center></center>


    El grupo británico "Chumbawamba" tiene una canción titulada "Bob Beamon". No conozco la música pero la letra dice lo siguiente:

    BOB BEAMON

    Three steps forward, two steps back
    Oblivious to all around
    Psyching up for the big jump
    Breathing getting deeper
    Then charging down the track
    Hitting the board just right
    All that energy released
    And now in perfect flight
    That moment when all that training
    Comes together perfectly
    When nothing seems impossible
    Just you, airborne and free

    Lo que traducido al español quedaría más o menos así:

    BOB BEAMON

    Tres pasos adelante, dos pasos atrás
    Ajeno a todo lo que hay a su alrededor
    Preparándose mentalmente para el gran salto
    La respiración cada vez más profunda
    Entonces, corre por la pista
    Pisa la tabla en el punto exacto
    Liberando toda esa energía
    Y ahora, en un vuelo perfecto,
    Es ese momento, cuando todos esos entrenamientos
    Se unen perfectamente
    Cuando nada parece imposible
    Sólo tú, volando y libre



    No tan lejos como Suecia o Gran Bretaña me queda España, Guipúzcoa, Hondarribia. Ahí nació en 1967 Ane Muñoz, quien con su cortometraje "El salto de Beamon" (2004) ha obtenido varios premios.

    <center></center>

    Algunos datos y sinopsis: "La película de Ane Muñoz tiene como referente el mítico salto de 8,90 logrado por el atleta estadounidense Bob Beamon en las olimpiadas de México, un registro que se mantuvo inamovible durante 23 años. Este gran salto va a marcar las vacaciones de Leire, una de las protagonistas del corto, que corresponden a las del verano de 1968. Leire, una niña de 8 años, se encuentra en compañía de su familia. Se refugia en su mundo de fantasía para intentar sobreponerse al agobio que le producen los mayores. Su única amiga en la casa es su prima Maite, de 11 años, con la que hace lo que quiere.

    La historia que el tío Luis cuenta sobre el récord de Beamon despierta en Leire un gran interés. Su intención es emular a su nuevo héroe para así poder pasar a la otra orilla del río para poder ver a las vacas de cerca.

    El elenco de actores lo forman Lien Zalakain, Nahia Salaberria y Anartz Zuazua, este último trabajó también junto a Ane en su primer cortometraje, Basurdea.

    Los quince minutos de duración que tiene esta historia de ficción fueron grabados en Palencia. Ane Muñoz aprovechó la casa que su familia tiene en esta provincia para plasmar su proyecto.

    La gran aceptación que ha tenido el cortometraje le ha permitido coleccionar al menos hasta cinco premios, uno en Bidasoaldeko Zinemaldian, dos en Lekeitio, uno en Medina del Campo (Valladolid) y otro en Beasain, este último concedido por el público. Al igual que en Basurdea Fermín Muguruza se ha encargado de la música."


    Esto me hace volver a la música. La banda sonora de Fermín Muguruza incluye las canciones "Beamon jauzia" y "Beamon". De la segunda no encuentro nada, quizá sea instrumental. La letra de la primera dice lo siguiente (la traducción es la que aparece en la página web del autor):

    BEAMON JAUZIA

    BEAMON JAUZIA
    HEGAZTIA ALA GIZONA
    GEZURRA ALA EGIA
    BELTZA ZORAGARRIA DA

    Beamon, Beamon
    Hegal egiten Beamon
    XXI. Menderantz 9 metroz

    Beamon, Beamon
    Hegal egiten Beamon
    Beltz harrotasunaren urtean edonon

    Beamon, Beamon
    Gora, gora, Mexikon
    Pantera Beltzak nagusitu ziren berton

    Beamon, Beamon
    Hegal egiten Beamon
    XXI. Menderantz 9 metroz

    BEAMON JAUZIA
    HEGAZTIA ALA GIZONA
    GEZURRA ALA EGIA
    BELTZA ZORAGARRIA DA

    EL SALTO DE BEAMON

    EL SALTO BEAMON
    PÁJARO O PERSONA
    MENTIRA O VERDAD
    NEGRO ES HERMOSO

    Beamon, Beamon
    Beamon volando
    9 metros, el salto hacia el siglo XXI

    Beamon, Beamon
    Volando Beamon
    En el año del orgullo negro en todas partes

    Beamon, Beamon
    Arriba, a lo alto en Mexico
    Las Panteras Negras vencieron allá

    Beamon, Beamon
    Beamon volando
    9 metros, el salto hacia el siglo XXI

    EL SALTO BEAMON
    PÁJARO O PERSONA
    MENTIRA O VERDAD
    NEGRO ES MARAVILLOSO

    Pueden escucharse 40 segundos de la canción aquí.


    Y más allá de estas referencias profesionales sobre fotógrafos, músicos o cortometristas, quisiera cerrar este articulillo con un escrito que encontré en un blog y que al leerlo me hizo sentir en la sangre la más pura esencia de mi deporte favorito. No habla de Atletismo sino del reto más desnudo y simple del ser humano. La sombra de Beamon es alargada, amigos.

  13. #73
    Hola "DMSR", encontré también esta fotografía. Ya se que no es muy buena ni dice mucho, pero es de Beamon ese día.

    Muchas gracias por fenomenales enlaces.





  14. #74
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    06 ene, 07
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    Joder, Viejo, ¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!! Y no estoy de acuerdo ni en que sea mala ni en que no diga mucho . Para empezar, ¿a qué momento corresponde? A botepronto yo diría que puede ser mientras se pone el pantalón después del 8'90, cuando aún estaban midiendo el salto, ¿me equivoco? ¿Esta fotografía la hiciste tú? Si la hiciste tú, ¿la hiciste con la misma cámara que la otra foto que pusiste? Si la respuesta a esta pregunta fuera "sí", ¿tienes la otra foto en color? Y añado otra cosa, aparte de Beamon, fíjate que tenemos ante los ojos ¡a los jueces del anemómetro! ¡¡Los únicos humanos del mundo que saben si esa maquinita marcaba realmente 2.00!!

    Gracias otra vez.


  15. #75
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    16 sep, 05
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    La más completa tesis doctoral sobre un acontecimiento deportivo que se haya visto.

    Eres grande DMSR.






  16. #76
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    07 jun, 07
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    Madre mía, qué compilación sobre un momento tan electrizante. Mi pequeño granito de arena es para aportar la canción entera compuesta por Fermín Muguruza y cuya letra ha puesto DMSR. Se puede oir en: http://www.goear.com/listen.php?v=929fcec.

    Gracias a todos

  17. #77
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    06 ene, 07
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    Muchas gracias, Solidamente, escuchada así suena mucho mejor que los 40" enlatados que puse yo, jejeje.

    Corebos, últimamente no me dejo caer por las pistas, a ver cuándo coincidimos que sigo teniendo un libro para ti .

    Por cierto, aprovecho para comentar un error. El otro día me di cuenta de que me equivoqué en uno de los sellos que puse [B)]. Concretamente, el sello que atribuí al segundo nulo de la Calificación corresponde en realidad al primer intento. El repóker vuelve a ser un póker. Me toca seguir buscando .

    Un saludo a todos los que participáis y leéis esta carpeta.

  18. #78
    Fecha de ingreso
    06 ene, 07
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    Mientras trabajo en otro artículo serio sobre Bob Beamon, voy a mantener viva esta carpeta con una cosilla [|)].

    Hace algunos días entré en la wikipedia para comprobar qué decía sobre Bob Beamon. En la página en inglés encontré un dato que no esperaba:

    Pop culture

    In the hit show The Simpsons, Beamon's jump is portrayed as one of the "Great Moments in Olympic History." He makes his famous jump over and out of the entire stadium.



    Conozco a la persona adecuada para poner en sus manos este dato. Su respuesta no tardó en llegar. Como veréis, me codeo con fenómenos de tomo y lomo :

    "No recordaba yo esa referencia a Bob Beamon en Los Simpson, pero he hecho una pequeña investigación y la escena corresponde al episodio nº 14 (de 21) de la temporada 12 (aún no disponible en DVD en España, va por la 10). La temporada era la 2000/2001, y el episodio se emitió por primera vez en la FOX el Domingo 25 de Febrero de 2001, a las 8 de la tarde hora de la costa este. Se llamaba originalmente 'New Kids On The Bleech' y en España se llama 'Ídolos'. El episodio iba de varios niños de Springfield, entre ellos Bart, a los que juntan en un grupo tipo Backstreet Boys que luego resulta ser una artimaña de la Marina para influenciar a la gente para que se enrole en ella. La referencia a Bob Beamon aparecía al principio del episodio, en el que se retransmite el maratón de Springfield y en alusión a 'Grandes Momentos Olímpicos' sale el salto de Beamon caricaturizado. He localizado el episodio (en castellano) en eMule y lo estoy bajando para pasártelo. Más información en breve. "


    La "información" ya me ha llegado y mi colega ha subido el fragmento a youtube. Si quieres verlo pincha en la imagen:

    <center>


    [8D]</center>

  19. #79
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    06 ene, 07
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    Vaya, mi colega ha recibido un correo de youtube indicándole que el vídeo ha sido retirado a petición de la cadena FOX [V].

    Añado un poco más de "cultura pop" con este anuncio de VISA que también han colgado en youtube [|)]:

    <center>


    A ver si no lo quitan </center>

  20. #80
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    06 ene, 07
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    <center>

    +2.0 m/s. La respuesta es NO</center>

    Sabemos que la lógica de 1968 quedó triturada aquel 18 de octubre en el Estadio Olímpico de México. Sabemos que, cuarenta años después, hemos alcanzado una perspectiva que, sin embargo, no nos ha permitido mitigar nuestro asombro ante un salto como el de Bob Beamon. Del desconcierto a los interrogantes hay un paso; de la ausencia de respuestas a las dudas, otro.

    En este nuevo artículo voy a ahondar en el peliagudo asunto del viento que sopló a favor de Beamon y la casi razonable suspicacia sobre si se falseó un dato crucial que habría condenado al “ocho noventa” a la catacumba de las estadísticas.

    Antes de iniciar mi estudio soy consciente de la precariedad de cualquier resultado: a falta de evidencias imposibles o la improbable confesión de los jueces, nadie podrá demostrar jamás irregularidades en aquella medición. Planteado así, el tema está zanjado ante la legalidad y ante la Historia, pero nada ha impedido que me entretuviera con mis propias pesquisas. Mis elementos de trabajo siguen siendo las fotografías y grabaciones del salto... y poco más, así que manejo menos datos que buenas intenciones. Adelante.

    El Atletismo de los Juegos Olímpicos de México nos dejó imágenes indelebles. Yo diría que las tres más reconocibles son las de Beamon, la revolución de Fosbury en el salto de altura y los puños levantados de Smith y Carlos en el podio del doscientos. Iconos aparte, en aquellos Juegos se batieron muchos récords. He contabilizado doce plusmarcas mundiales (no sé si olvido alguna) en las que el anemómetro participa en la homologación del registro. Sorprendentemente, en cinco de esos doce récords el viento oficial fue de +2.0 m/s; otros cinco se consiguieron con viento nulo; otro con +0.3 y otro con +0.9:

    <center></center>

    Parece significativo el desarrollo de la Final de triple salto, en la que tres de los cuatro récords del mundo que se batieron (el primero de Gentile fue durante la Calificación) se lograron con un viento perfecto de +2.0. ¿Sospechoso?

    <center></center>

    Entre los partes metereológicos más detallados de la historia debe de estar, seguramente, el que envolvió a Bob Beamon durante su salto. Al parecer, cada uno de los puntos añadió centímetros a su esfuerzo, así que me sumo a la tradición de exponerlos:

    El 18 de octubre de 1968 la presión barométrica (577.8 mm) era todavía inferior a la presión teórica correspondiente a los 2240 metros de altitud de México. Esta altitud también interviene en el grado higrométrico: al bajar éste, el aire se vuelve más seco. La humedad relativa del aire estaba en el 42% y la temperatura era de 23.5ºC, quince grados menos que unas horas antes, lo que había endurecido el nuevo material sintético de la pista. Además, la densidad del aire era exactamente de 0.93 K/m³ cuando en condiciones normales es de 1.3 K/m³. Junto al factor higrométrico se puede estimar que la densidad del aire, o la resistencia a la penetración, se redujo un 25-30% respecto a los valores a nivel del mar. Por último, una tormenta estaba a punto de descargar, y fuertes ráfagas de viento barrían el estadio. Las ráfagas de la controversia.

    <center></center>

    Sencillas búsquedas en Internet nos conducen a estudios que tratan de explicar el salto de Bob Beamon resolviendo la ecuación de estos elementos. La “cuenta de la abuela” disfrazada de fórmula matemática intenta demostrar que el “ocho noventa” fue un gran salto al que habría que sumar todos los agentes externos favorables; en el caso del viento, algunos estudios hablan de una mejora de 5 centímetros por cada 0.5m/s de viento a favor. En mi opinión, estos análisis chocan contra el empirismo de los últimos cuarenta años. Si fueran correctos, el desarrollo y profesionalización del Atletismo nos estaría dejando un buen número de saltos equivalentes. En cambio, este es el cuadro completo de los saltos legales e ilegales (ventosos) por encima de los 8’80 metros en las últimas cuatro décadas:

    <center></center>

    Antes del 18 de octubre de 1968 el récord del mundo estaba en 8’35m. y lo compartían Ralph Boston e Igor Ter-Ovanesian. Escudriñando la catacumba citada al principio, aparece un “eslabón perdido”. En 1964, cuando el récord mundial estaba en 8’31m., Boston saltó 8’49m. en Los Ángeles con un viento de +2.6. Es un dato que pone de relieve la grandeza de aquella generación de los Hayes, Hines, Smith, Evans... y en cierta medida acorta la distancia entre el “ocho noventa” y los humanos. El mismo Bob Beamon tenía antes de los Juegos un 8’39m. ventoso, aparte de sus marcas personales de 8’33m. al aire libre y 8’30m. en pista cubierta (récord mundial hasta 1980).

    Volviendo a México’68, encuentro un error en la “Historia del Atletismo Mundial” de Roberto L. Quercetani (se me hace raro corregir descaradamente esta “Biblia”). En el libro podemos leer que en la primera ronda de la Final, la misma en la que Beamon trituró el récord del mundo, su compatriota Charlie Mays (8’01m. de marca personal) hizo un nulo valorado en 8’61m. Esto sería otro interesante “eslabón perdido” si no fuera porque este salto nunca existió; de hecho, Charlie Mays no hizo ningún salto aquel día. Quercetani también cuenta que Boston hizo un nulo de 8’48m. en la quinta ronda, dato que yo no puedo desmentir ni confirmar.

    Estrujando la estadística de los años sesenta o de los cuarenta años transcurridos hasta hoy, sigue habiendo algo en el salto de Beamon que continúa sin ser explicado o, lo que es lo mismo, sin ser comprendido. ¿Fue realmente el viento lo que llevó a Bob Beamon tan lejos del sentido común? ¿Cuánto viento sería necesario para catapultar a un atleta de ±8’40m. hasta los 8’90m.? Si hacemos caso a la “cuenta de la abuela” citada anteriormente, el Beamon de los ±8’40m. habría necesitado un viento de +10m/s. Siguiendo en el terreno del absurdo y de las hipótesis, si Beamon consiguió saltar 8’50m. con +2.0 más lo que le “regaló” el viento, la abuela nos dice que éste tuvo que ser de +6m/s. ¿Estas suposiciones resuelven las dudas? Sinceramente, creo que no.

    Tras haber sido citado varias veces, toma la palabra Ralph Boston.

    Ralph Boston, multiplusmarquista mundial y olímpico; el hombre que batió los récords de Jesse Owens en el salto de longitud; campeón olímpico en Roma’60, subcampeón en Tokio’64 y bronce en México’68. Un testigo de excepción que en un Chat digital en agosto de 2004, respondió así a algunas preguntas:

    P: Sin duda, le habrán preguntado cientos de veces sobre el salto de Bob Beamon, pero ¿qué piensa usted de aquello? ¿Le ayudó el viento? ¿Cuánto cree usted que la altitud le ayudó aquel día?

    RB: El salto de Bob fue el más magnífico vuelo humano del que he sido testigo. No creo que fuera ventoso, pero yo no estaba allí junto al anemómetro. Seguramente la altitud ayudó algo, ¿pero cuánto? Haría falta alguien más listo que Ralph Boston para calcular eso.

    P: ¿Se desanimó usted tras su enorme salto? ¿Considera usted el salto de Bob fruto de la pura suerte (tuvo el viento, la altitud y el clima)? ¿Cuánto le afectó a usted la lluvia que comenzó después del salto de Bob (podría haberse acercado a los 28 pies)?

    RB: No me desanimé, yo estaba preparado para competir. Lo deprimente para mí fue la lluvia que siguió a su salto. Él es un hombre extremadamente talentoso. En un salto a pies juntos podría colocar sus codos en el aro de una canasta de baloncesto. Eso no es suerte.



    Algunas frases de Ralph Boston nos trasladan a México y nos sitúan al lado del pasillo de saltos, donde estaba él junto a Lynn Davies observando a Beamon en el histórico momento del salto. Boston cree (no tengo por qué dudar de su testimonio) que el salto no fue ventoso y habla del más prodigioso vuelo humano que ha visto, aunque consciente de la suspicacia (implícita y explícita en la pregunta que contestaba) alarga su frase con ese “pero yo no estaba allí junto al anemómetro”. Esto sería un buen resumen de lo que sucedió; como ya he dicho al principio, sólo unos jueces saben si el aparato marcó +2.0 u otra cosa.

    Y ya que Ralph Boston me ha teletransportado hasta México, aprovecharé “el viaje”.

    La máquina del tiempo que la fotografía y el vídeo pone en nuestras manos me ha permitido escarbar en todas las fotografías y en todos y cada uno de los fotogramas que poseo de la carrera y del salto de Bob Beamon. ¿He conseguido con ello resolver las hipótesis o disipar alguna duda? La respuesta es NO. No he resuelto nada pero quiero compartir algunas observaciones.

    Según mi propio cronometraje, Bob Beamon tardó 5”7 desde que inició su carrera de impulso hasta que completó el salto. Tanto algo antes como inmediatamente después de esos seis segundos, existen rastros visibles del viento que soplaba en el estadio olímpico. Lamentablemente, durante esos seis precisos segundos TODO desaparece y no hay NADA OBJETIVO a lo que agarrarse. De todos modos, insisto, quiero mostrar algunas cosas.

    Para empezar, me alejo bastantes metros del lugar de los hechos pero os muestro cómo soplaba el viento sobre las banderas que coronan el estadio mientras Beamon hacía historia:

    <center>

    </center>

    No tenía por qué ser igual en el interior del estadio, pero estas fotos nos revelan que el aire entraba en diagonal a la pista. Un viento longitudinal a favor vendría del norte (N); el viento que buscamos llegaba desde el noroeste (NO):

    <center></center>

    Pasillo de saltos. Bob Beamon se concentra antes de iniciar su carrera. Nada parece perturbarle:

    <center></center>

    Visto desde el lateral derecho, nos encontramos con un elemento móvil. El alemán federal Rendchold Boschert se despoja de una camiseta azul celeste de manga larga. En la maniobra, en la misma dirección sugerida por las banderas del estadio, parece que una pequeña ráfaga de viento (o quizá sea por su propia inercia) pega una de las mangas contra el muslo derecho del alemán:

    <center></center>

    Un par de segundos más tarde Beamon arranca. Como ya he dicho, en los siguientes seis segundos no existe ningún dato, ni el más mínimo elemento movible que nos deje una señal del viento que buscamos. ¿Dos metros por segundo? ¿Cinco? ¿Diez metros por segundo? ¿Se notaría un viento así en las fotografías o en los vídeos? ¿Se moverían los flequillos de las juezas? Si el viento propulsó medio metro a un atleta de setenta y cinco kilos, ¿deberían salir volando estos sombreros que estaban sobre la mesa?:

    <center></center>

    Beamon acaba el salto. Cualquier cosa que ocurra a partir de aquí ya no cuenta. Sólo contaban los seis segundos anteriores, los seis segundos para el asombro, para las dudas o para ambas cosas. Por lo tanto, lo que sigue ya no analiza el salto o el viento que le ayudó pero sí nos da información sobre cómo se comportó el viento en aquellos minutos. Y se ven algunos detalles curiosos.

    Tras el gran salto Beamon rebota una vez y rebota dos veces. En la toma lateral izquierda, en el momento entre el primer y el segundo rebote, una bandera verde aparece ante la cámara. Justo ahí, un segundo y medio después del salto, la bandera inicia un suave ascenso:

    <center></center>

    Sólo unos instantes después vemos que la sacudida no era muy fuerte y la bandera “se relaja”:

    <center></center>

    Beamon se frena tras sus rebotes y gira hacia su derecha. Han transcurrido tres segundos desde el prodigio. Entonces, la bandera verde nos muestra una ráfaga más severa que la anterior:

    <center></center>

    Transcurre un segundo más. Sorpresa. La toma frontal de esta misma escena parece confirmar que el viento en la pista también llegaba del NO:

    <center></center>

    Las ráfagas son tan breves que llegan y desaparecen en escasos fotogramas. A los seis segundos del salto, el juez clava la referencia en la arena. Las banderas de la jueza de la tabla de batida no muestran ni un leve movimiento:

    <center></center>

    Transcurren otros dos segundos. La bandera verde se queda quieta y la bandera blanca de la jueza muestra otra corriente desde el NO que no afecta a la bandera roja:

    <center></center>

    Las grabaciones inician sus cortes y se pierde el hilo. No sé cuánto tiempo ha transcurrido (¿un minuto? ¿más?), pero durante un buen rato de la medición la ya famosa bandera verde no muestra ni un leve movimiento. En la imagen vemos a Beamon acercarse a la medición con el pantalón del chándal puesto:

    <center></center>

    Beamon se da cuenta de que ha hecho algo grande. Una última y pequeña ráfaga altera la esquina derecha de la bandera blanca de la jueza pero no la roja. La bandera blanca se detiene:

    <center></center>

    Quizá fue uno de los últimos soplidos de la tarde. Poco después de ese momento, pasados cinco minutos desde el “ocho noventa”, se dio la salida a la final de los cuatrocientos metros. Lee Evans y Larry James bajaron de los 44 segundos. Ráfagas de tres, cinco o más metros por segundo no pudieron ser la mejor compañía para esa gesta. Y la historia del Atletismo entró en una nueva dimensión.

    Qué saltos, qué carreras. Qué generación. Qué Juegos Olímpicos aquellos del 68. Viva el viento del noroeste mexicano, que sabe cuándo y cómo soplar y cuándo estarse quieto.



    DMSR'2008

  21. #81
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    <center>

    +2.0 m/s. La respuesta es NO</center>

    Sabemos que la lógica de 1968 quedó triturada aquel 18 de octubre en el Estadio Olímpico de México. Sabemos que, cuarenta años después, hemos alcanzado una perspectiva que, sin embargo, no nos ha permitido mitigar nuestro asombro ante un salto como el de Bob Beamon. Del desconcierto a los interrogantes hay un paso; de la ausencia de respuestas a las dudas, otro.

    En este nuevo artículo voy a ahondar en el peliagudo asunto del viento que sopló a favor de Beamon y la casi razonable suspicacia sobre si se falseó un dato crucial que habría condenado al “ocho noventa” a la catacumba de las estadísticas.

    Antes de iniciar mi estudio soy consciente de la precariedad de cualquier resultado: a falta de evidencias imposibles o la improbable confesión de los jueces, nadie podrá demostrar jamás irregularidades en aquella medición. Planteado así, el tema está zanjado ante la legalidad y ante la Historia, pero nada ha impedido que me entretuviera con mis propias pesquisas. Mis elementos de trabajo siguen siendo las fotografías y grabaciones del salto... y poco más, así que manejo menos datos que buenas intenciones. Adelante.

    El Atletismo de los Juegos Olímpicos de México nos dejó imágenes indelebles. Yo diría que las tres más reconocibles son las de Beamon, la revolución de Fosbury en el salto de altura y los puños levantados de Smith y Carlos en el podio del doscientos. Iconos aparte, en aquellos Juegos se batieron muchos récords. He contabilizado doce plusmarcas mundiales (no sé si olvido alguna) en las que el anemómetro participa en la homologación del registro. Sorprendentemente, en cinco de esos doce récords el viento oficial fue de +2.0 m/s; otros cinco se consiguieron con viento nulo; otro con +0.3 y otro con +0.9:

    <center></center>

    Parece significativo el desarrollo de la Final de triple salto, en la que tres de los cuatro récords del mundo que se batieron (el primero de Gentile fue durante la Calificación) se lograron con un viento perfecto de +2.0. ¿Sospechoso?

    <center></center>

    Entre los partes metereológicos más detallados de la historia debe de estar, seguramente, el que envolvió a Bob Beamon durante su salto. Al parecer, cada uno de los puntos añadió centímetros a su esfuerzo, así que me sumo a la tradición de exponerlos:

    El 18 de octubre de 1968 la presión barométrica (577.8 mm) era todavía inferior a la presión teórica correspondiente a los 2240 metros de altitud de México. Esta altitud también interviene en el grado higrométrico: al bajar éste, el aire se vuelve más seco. La humedad relativa del aire estaba en el 42% y la temperatura era de 23.5ºC, quince grados menos que unas horas antes, lo que había endurecido el nuevo material sintético de la pista. Además, la densidad del aire era exactamente de 0.93 K/m³ cuando en condiciones normales es de 1.3 K/m³. Junto al factor higrométrico se puede estimar que la densidad del aire, o la resistencia a la penetración, se redujo un 25-30% respecto a los valores a nivel del mar. Por último, una tormenta estaba a punto de descargar, y fuertes ráfagas de viento barrían el estadio. Las ráfagas de la controversia.

    <center></center>

    Sencillas búsquedas en Internet nos conducen a estudios que tratan de explicar el salto de Bob Beamon resolviendo la ecuación de estos elementos. La “cuenta de la abuela” disfrazada de fórmula matemática intenta demostrar que el “ocho noventa” fue un gran salto al que habría que sumar todos los agentes externos favorables; en el caso del viento, algunos estudios hablan de una mejora de 5 centímetros por cada 0.5m/s de viento a favor. En mi opinión, estos análisis chocan contra el empirismo de los últimos cuarenta años. Si fueran correctos, el desarrollo y profesionalización del Atletismo nos estaría dejando un buen número de saltos equivalentes. En cambio, este es el cuadro completo de los saltos legales e ilegales (ventosos) por encima de los 8’80 metros en las últimas cuatro décadas:

    <center></center>

    Antes del 18 de octubre de 1968 el récord del mundo estaba en 8’35m. y lo compartían Ralph Boston e Igor Ter-Ovanesian. Escudriñando la catacumba citada al principio, aparece un “eslabón perdido”. En 1964, cuando el récord mundial estaba en 8’31m., Boston saltó 8’49m. en Los Ángeles con un viento de +2.6. Es un dato que pone de relieve la grandeza de aquella generación de los Hayes, Hines, Smith, Evans... y en cierta medida acorta la distancia entre el “ocho noventa” y los humanos. El mismo Bob Beamon tenía antes de los Juegos un 8’39m. ventoso, aparte de sus marcas personales de 8’33m. al aire libre y 8’30m. en pista cubierta (récord mundial hasta 1980).

    Volviendo a México’68, encuentro un error en la “Historia del Atletismo Mundial” de Roberto L. Quercetani (se me hace raro corregir descaradamente esta “Biblia”). En el libro podemos leer que en la primera ronda de la Final, la misma en la que Beamon trituró el récord del mundo, su compatriota Charlie Mays (8’01m. de marca personal) hizo un nulo valorado en 8’61m. Esto sería otro interesante “eslabón perdido” si no fuera porque este salto nunca existió; de hecho, Charlie Mays no hizo ningún salto aquel día. Quercetani también cuenta que Boston hizo un nulo de 8’48m. en la quinta ronda, dato que yo no puedo desmentir ni confirmar.

    Estrujando la estadística de los años sesenta o de los cuarenta años transcurridos hasta hoy, sigue habiendo algo en el salto de Beamon que continúa sin ser explicado o, lo que es lo mismo, sin ser comprendido. ¿Fue realmente el viento lo que llevó a Bob Beamon tan lejos del sentido común? ¿Cuánto viento sería necesario para catapultar a un atleta de ±8’40m. hasta los 8’90m.? Si hacemos caso a la “cuenta de la abuela” citada anteriormente, el Beamon de los ±8’40m. habría necesitado un viento de +10m/s. Siguiendo en el terreno del absurdo y de las hipótesis, si Beamon consiguió saltar 8’50m. con +2.0 más lo que le “regaló” el viento, la abuela nos dice que éste tuvo que ser de +6m/s. ¿Estas suposiciones resuelven las dudas? Sinceramente, creo que no.

    Tras haber sido citado varias veces, toma la palabra Ralph Boston.

    Ralph Boston, multiplusmarquista mundial y olímpico; el hombre que batió los récords de Jesse Owens en el salto de longitud; campeón olímpico en Roma’60, subcampeón en Tokio’64 y bronce en México’68. Un testigo de excepción que en un Chat digital en agosto de 2004, respondió así a algunas preguntas:

    P: Sin duda, le habrán preguntado cientos de veces sobre el salto de Bob Beamon, pero ¿qué piensa usted de aquello? ¿Le ayudó el viento? ¿Cuánto cree usted que la altitud le ayudó aquel día?

    RB: El salto de Bob fue el más magnífico vuelo humano del que he sido testigo. No creo que fuera ventoso, pero yo no estaba allí junto al anemómetro. Seguramente la altitud ayudó algo, ¿pero cuánto? Haría falta alguien más listo que Ralph Boston para calcular eso.

    P: ¿Se desanimó usted tras su enorme salto? ¿Considera usted el salto de Bob fruto de la pura suerte (tuvo el viento, la altitud y el clima)? ¿Cuánto le afectó a usted la lluvia que comenzó después del salto de Bob (podría haberse acercado a los 28 pies)?

    RB: No me desanimé, yo estaba preparado para competir. Lo deprimente para mí fue la lluvia que siguió a su salto. Él es un hombre extremadamente talentoso. En un salto a pies juntos podría colocar sus codos en el aro de una canasta de baloncesto. Eso no es suerte.



    Algunas frases de Ralph Boston nos trasladan a México y nos sitúan al lado del pasillo de saltos, donde estaba él junto a Lynn Davies observando a Beamon en el histórico momento del salto. Boston cree (no tengo por qué dudar de su testimonio) que el salto no fue ventoso y habla del más prodigioso vuelo humano que ha visto, aunque consciente de la suspicacia (implícita y explícita en la pregunta que contestaba) alarga su frase con ese “pero yo no estaba allí junto al anemómetro”. Esto sería un buen resumen de lo que sucedió; como ya he dicho al principio, sólo unos jueces saben si el aparato marcó +2.0 u otra cosa.

    Y ya que Ralph Boston me ha teletransportado hasta México, aprovecharé “el viaje”.

    La máquina del tiempo que la fotografía y el vídeo pone en nuestras manos me ha permitido escarbar en todas las fotografías y en todos y cada uno de los fotogramas que poseo de la carrera y del salto de Bob Beamon. ¿He conseguido con ello resolver las hipótesis o disipar alguna duda? La respuesta es NO. No he resuelto nada pero quiero compartir algunas observaciones.

    Según mi propio cronometraje, Bob Beamon tardó 5”7 desde que inició su carrera de impulso hasta que completó el salto. Tanto algo antes como inmediatamente después de esos seis segundos, existen rastros visibles del viento que soplaba en el estadio olímpico. Lamentablemente, durante esos seis precisos segundos TODO desaparece y no hay NADA OBJETIVO a lo que agarrarse. De todos modos, insisto, quiero mostrar algunas cosas.

    Para empezar, me alejo bastantes metros del lugar de los hechos pero os muestro cómo soplaba el viento sobre las banderas que coronan el estadio mientras Beamon hacía historia:

    <center>

    </center>

    No tenía por qué ser igual en el interior del estadio, pero estas fotos nos revelan que el aire entraba en diagonal a la pista. Un viento longitudinal a favor vendría del norte (N); el viento que buscamos llegaba desde el noroeste (NO):

    <center></center>

    Pasillo de saltos. Bob Beamon se concentra antes de iniciar su carrera. Nada parece perturbarle:

    <center></center>

    Visto desde el lateral derecho, nos encontramos con un elemento móvil. El alemán federal Rendchold Boschert se despoja de una camiseta azul celeste de manga larga. En la maniobra, en la misma dirección sugerida por las banderas del estadio, parece que una pequeña ráfaga de viento (o quizá sea por su propia inercia) pega una de las mangas contra el muslo derecho del alemán:

    <center></center>

    Un par de segundos más tarde Beamon arranca. Como ya he dicho, en los siguientes seis segundos no existe ningún dato, ni el más mínimo elemento movible que nos deje una señal del viento que buscamos. ¿Dos metros por segundo? ¿Cinco? ¿Diez metros por segundo? ¿Se notaría un viento así en las fotografías o en los vídeos? ¿Se moverían los flequillos de las juezas? Si el viento propulsó medio metro a un atleta de setenta y cinco kilos, ¿deberían salir volando estos sombreros que estaban sobre la mesa?:

    <center></center>

    Beamon acaba el salto. Cualquier cosa que ocurra a partir de aquí ya no cuenta. Sólo contaban los seis segundos anteriores, los seis segundos para el asombro, para las dudas o para ambas cosas. Por lo tanto, lo que sigue ya no analiza el salto o el viento que le ayudó pero sí nos da información sobre cómo se comportó el viento en aquellos minutos. Y se ven algunos detalles curiosos.

    Tras el gran salto Beamon rebota una vez y rebota dos veces. En la toma lateral izquierda, en el momento entre el primer y el segundo rebote, una bandera verde aparece ante la cámara. Justo ahí, un segundo y medio después del salto, la bandera inicia un suave ascenso:

    <center></center>

    Sólo unos instantes después vemos que la sacudida no era muy fuerte y la bandera “se relaja”:

    <center></center>

    Beamon se frena tras sus rebotes y gira hacia su derecha. Han transcurrido tres segundos desde el prodigio. Entonces, la bandera verde nos muestra una ráfaga más severa que la anterior:

    <center></center>

    Transcurre un segundo más. Sorpresa. La toma frontal de esta misma escena parece confirmar que el viento en la pista también llegaba del NO:

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    Las ráfagas son tan breves que llegan y desaparecen en escasos fotogramas. A los seis segundos del salto, el juez clava la referencia en la arena. Las banderas de la jueza de la tabla de batida no muestran ni un leve movimiento:

    <center></center>

    Transcurren otros dos segundos. La bandera verde se queda quieta y la bandera blanca de la jueza muestra otra corriente desde el NO que no afecta a la bandera roja:

    <center></center>

    Las grabaciones inician sus cortes y se pierde el hilo. No sé cuánto tiempo ha transcurrido (¿un minuto? ¿más?), pero durante un buen rato de la medición la ya famosa bandera verde no muestra ni un leve movimiento. En la imagen vemos a Beamon acercarse a la medición con el pantalón del chándal puesto:

    <center></center>

    Beamon se da cuenta de que ha hecho algo grande. Una última y pequeña ráfaga altera la esquina derecha de la bandera blanca de la jueza pero no la roja. La bandera blanca se detiene:

    <center></center>

    Quizá fue uno de los últimos soplidos de la tarde. Poco después de ese momento, pasados cinco minutos desde el “ocho noventa”, se dio la salida a la final de los cuatrocientos metros. Lee Evans y Larry James bajaron de los 44 segundos. Ráfagas de tres, cinco o más metros por segundo no pudieron ser la mejor compañía para esa gesta. Y la historia del Atletismo entró en una nueva dimensión.

    Qué saltos, qué carreras. Qué generación. Qué Juegos Olímpicos aquellos del 68. Viva el viento del noroeste mexicano, que sabe cuándo y cómo soplar y cuándo estarse quieto.



    DMSR'2008

  22. #82
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    02 dic, 07
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    Hola.
    Enhorabuena DMSR por la precisiòn,sin concesiones, y objetividad con la que haces tus grandes trabajos.
    gracias tambien por las molestias que te tomas en la divulgaciòn,para que los disfrutemos.
    ¡un saludo!

  23. #83
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    Primero felicitar a DMSR por el trabajo tan meticuloso y lleno de rigor ,segundo quería hechar un poco más de leña al fuego.
    Curiosamente en T&F hicieron un estudio del triple ,hace unos meses .Aquí estan los datos

    Triple salto ,por orden
    Stoikovski 16.28/0.0, 16.46/0/0, 16.19w/3.0
    Dudkin 16.15/1.0, 16.70/2.0, 16.37w/3.0, 16.73w/2.3, 17.09w/3.0, 16.53w/3.0
    Dia 16.71/0.0, 16.48/1.0, 15.44/0.0, 16.73w/3.8, 16.64w/3.0, 15.83/1.9
    Prudencio 16.33/0.0, 17.05/1.8, 16.75/0.0, F/0.0, 17.27/2.0, 17.15/1.8
    Schmidt 16.06/0.0, 16.77/0.0, F/2.0, 16.66/2.0, F/1.6, 16.89/1.8
    Kugler 12.87/0.0, F/1.5, 15.90/0.0
    Areta 15.72/0.0, 15.75/0.0, 14.80/0.0
    May 15.48/0.0, 16.58/0.0, 16.51/1.9, 17.02/2.0, F/1.8, retired
    Saneyev 16.49/0.0, 16.84/1.0, 17.23/2.0, 17.02/0.0, 16.81w/3.0, 17.39/2.0
    Walker 15.43/0.0, 16.45/0.0, 16.77w/2.9, 16.48/0.0, F/3.0, 17.12w/2.5
    Gentile 17.22/0.0, F/1.4, F/3.0, F/1.8, 16.54w/4.2, F/0.0
    Kalocsai 16.45/2.0, 16.39/0.6, 16.20/0.0
    Ciochina F/0.0, F/0.4, 15.62/2.0

    62 saltos -25 lecturas de cero ,2 entre 0.1 y 0.9,13 de 1.0 a1.9,9 a 2.0 ,11 de 2.1 a 3.0 y 2 sobre 3.0


    Dudkin tiene 1.0, 2.0 y 3.0
    Dia tiene 2 0.0, un 1.0 y un 3.0
    Prudencio 0.0, 0.0, 0.0, 2.0
    Schmidt 0.0, 0.0, 2.0, 2.0
    Kugler 0.0, 0.0
    Areta 0.0, 0.0, 0.0
    May 0.0, 0.0, 2.0
    Saneyev 0.0, 0.0, 1.0, 2.0, 2.0, 3.0 (todos los saltos acaban en x.0 )


    Por rondas

    Round 1
    0.0, 1.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 2.0, 0.0
    Round 2
    0.0, 2.0, 1.0, 1.8, 0.0, 1.5, 0.0, 0.0, 1.0, 0.0, 1.4, 0.6, 0.4
    Round 3
    3.0, 3.0, 0.0, 0.0, 2.0, 0.0, 0.0, 1.9, 2.0, 2.9, 3.0, 0.0, 2.0
    Round 4
    2.3, 3.8, 0.0, 2.0, 2.0, 0.0, 0.0, 1.8
    Round 5
    3.0, 3.0, 2.0, 1.6, 1.8, 3.0, 3.0, 4.2
    Round 6
    3.0, 1.9, 1.8, 1.8, 2.0, 2.5, 0.0

    los 16 primeros saltos fueron x.0 , los dos primeros de la 3ª a la 6 ª ronda siempre pillaron viento ,mucha casualidad

    Ahora Longitud

    Round 1 (el cuarto salto es el Beamon 8.90)
    1.3, 0.2, 0.0, 2.0, 2.0, 2.0, 0.6, 1.4, 1.6, -0.2, 0.0, -1.2, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0
    Round 2
    4.2, 2.0, 0.0, 0.0, 1.0, 0.0, 0.6, 0.0, 1.4, 2.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 1.6, 0.0
    Round 3
    2.2, 0.4, 0.0, 3.2, 0.2, 0.4, 0.0, 0.0, 2.0, 4.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, -0.6, 0.0
    Round 4
    0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 1.4, 1.4, -0.4
    Round 5
    0.0, 1.6, 0.0, 0.0, 0.0, 0.0, 2.0
    Round 6
    2.2, 0.0, 0.0, -1.6, -1.0, 0.0, -1.6

    38 lecturas 0.0 y 6 de 0.1 a 1.0


  24. #84
    Aporto al detallado e interesante trabajo de DSMR sobre el viento en el salto de Beamon, el testimonio de Andrés Mercé Varela, autor del libro "De Olympia a Munich",que asegura que se encontraba cerca en aquel momento y que contribuye a rumor.

    Sin embargo de observación de las fotografías no se podría sospechar que el viento fuera relevante en la marca conseguida.





    Saludos.

  25. #85
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    Aunque no me gusta repetirme...
    quote:Originally posted by NoMeCreoNada



    Corre, corre, corre, que te van a echar el guante

  26. #86
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    Gracias por vuestros comentarios y por aportar más datos, jeje.

    José Antonio, interesante escaneo. No dudo que el tal Andrés Mercé estaba donde dice que estuvo, aunque la verdad es que se recrea en algunos detalles que me dan la sensación de que están hechos a partir de haber visto fotografías y grabaciones de televisión. Al final la pifia un poco cuando dice que Boston y Beer mejoraron el récord olímpico (sin contar a Beamon, claro). Lo que mejoraron fue la mejor marca pre-México'68 (8'12m.) ya que Ralph Boston saltó 8.27m. en la Calificación del 17 de octubre (y Beamon 8'19m.)

    Gaby_Andersen, a estas horas no estoy suficientemente lúcido para "analizar" los datos que has puesto de la Final de longitud. Aunque a primera vista (dime si me equivoco) me da la impresión de que han atribuido 0.0 a los saltos nulos. Sería interesante conocer el orden en que saltaron todos (que recuerde, yo no tengo ese dato).


    Cambiando el tercio y como anécdota, comento que ayer domingo estuve en las pruebas de Clubs celebradas en Zaragoza. Una mañana ventosísima, con el aire entrando en diagonal (dirección salida del 100 =&gt; salida del 1500) y la grada protegiendo un poco la recta principal. En longitud y triple ha habido vientos tan variopintos como los que se ven en los resultados:

    <center>

    </center>


    El 100 y el 110v. también han pillado vientos legales, pero el 200 ha tenido un viento de +2.7, a pesar de que en la curva había un vendaval en contra de mil demonios. Cosas de ángulos.

  27. #87
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    Hola, creo que en los próximos días no podré acceder al Foro, así que voy a despedirme de Kublai (hasta su regreso) en esta carpeta.

    Kublai, de momento sólo he podido seguir tus recomendaciones literarias en parte. Vengo de la librería; de "El idiota" solamente tenían la segunda parte, así que queda pendiente. Tampoco tenían "El desierto de los tártaros", pero como yo soy más de relatos que de novelas, he comprado "Los siete mensajeros (y otros relatos)" para familiarizarme con el autor y valorar si le sigo prestando atención. También he comprado "Doktor Faustus", demasiado tocho para mi gusto y mi tiempo libre, pero intentaré hacer el esfuerzo (no prometo nada, jejejeje).

    En fin, gracias por todo, gracias por tus fotos, tus textos y tus recomendaciones. Bob Beamon te saluda y te despide hasta que decidas volver:

    <center></center>


    "Era como si el Sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el reto. Dahlmann se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que ese acto casi instintivo lo comprometía a pelear. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no serviría para defenderlo, sino para justificar que lo mataran."

    (J.L. Borges, "El Sur", quizá, según él mismo, su mejor relato).

  28. #88
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    27 ene, 08
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    El amigo "Kublai" me ha enviado estas fotos para que se las haga llegar al mejor "Bobbeamista"del mundo(DMSR)














    Esto para Kublai


  29. #89
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    Gracias, GabyAndersen, por hacer de médium con el más allá . La primera foto no había salido hasta ahora en esta carpeta dedicada a Bob Beamon. No la había puesto por su parecido con la otra, que fue la que encabezó el primer artículo que escribí sobre los "ocho noventa". Gracias también a Kublai, esté donde esté, por acordarse de este pequeño rincón del ciberespacio.

    En mi interés por el "ocho noventa" no he prestado mucha atención al perfil psicológico de Bob Beamon. Creo que estamos en un caso en el que la hazaña anula al personaje, o al menos así lo veo yo. Mi nivel de inglés sigue siendo insuficiente para leer el libro de Dick Scharp, "The Perfect Jump", así que sólo puedo hacerme una idea de cómo piensa Bob Beamon con dos entrevistas televisivas de finales de los ochenta. En ellas veo a un hombre pausado y distante a su logro. Pero también tengo una entrevista de 1980 en la que el periodista nos cuenta que Bob Beamon tenía dos tipos de discurso: "Uno tranquilo, reposado, consciente y responsable (es el Bob en la intimidad, entre amigos); otro locuaz, exagerado, sarcástico (es el Bob de las charlas públicas, de las conferencias)".

    El reportaje concluye así:

    "Con respecto a su salto récord, Bob aseguró que se debió única y exclusivamente a la maravillosa forma en que se encontraba, reconociendo que no esperaba esa marca ya que tenía previsto saltar ese día sobre 8'50 metros, pero que de cualquier forma "perdió" algunos centímetros por no haber caído de puntillas en lugar de talón, de lo contrario habría llegado a los 9'10 metros. Cuando le preguntamos su opinión sobre si no creía que los 8'90 metros no sólo se debieron a su forma física sino a una serie de circunstancias favorables que en ese momento se produjeron, aseguró que no y que además ese día habría realizado la misma marca en cualquier otro lugar, incluso a nivel del mar. Bob, ¡siempre Bob!".

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  30. #90
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    Bob Beamon con Ralph Boston (oro en Roma 60,plata en Tokio 64 y bronce en Mèxico 68 y seis veces recordman mundial).(año 1997).













    Beamon ,con su mujer ,Milana.(Año 1997).













    ¡Ecce Homo!.












    5.6.-Los lìmites de mi lenguaje significan los lìmites de mi mundo.
    5.6.1-Lo que no podemos pensar no podemos pensarlo.Tampoco,pues,
    podemos decir lo que no podemos pensar.
    (LW-TLP-)



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