<center>[img][/img]</center>
<center>LOS CUATRO SALTOS DEL PUMA</center>
Como quedó reflejado en el artículo inicial y en el rastro que le ha seguido, el Récord Mundial de Bob Beamon en los Juegos de México’68 es el fantasma que me persigue y me fascina desde que algo innato me enamoró del Atletismo. El propósito (espero que alcanzado) de dicho artículo fue dejar al descubierto los innumerables equívocos existentes en la publicación de fotografías atribuidas por error al “ocho noventa”. Hoy me lanzo a ampliar, matizar y corregir estas frases mías:
“No tengo ningún dato objetivo que me permita saber qué fotos de la calificación son del 8’19 o de los saltos nulos, aunque por la expectación que se aprecia en sus rivales (al fondo) deduzco que el salto válido debió ser el que hizo con la técnica de los brazos entre las piernas. No me importa demasiado, lo interesante para mí es saber que son de ese día y no del siguiente.”
Esto era así en el momento de escribirlo. Sin embargo, DOS nuevas fotografías me pusieron en pie de guerra ante la sensación esperanzadora de que –por fin- iba a ser capaz de diferenciar entre sí los tres saltos del 17 de octubre y, más sugestivo todavía, determinar el orden cronológico en el que se realizaron.
Recapitulando, cabe repetir que por los resultados se sabe que Beamon hizo tres saltos el día de la Calificación, nulos los dos primeros y válido el tercero con 8’19. Gracias a las fotografías yo sabía que dos de estos saltos los hizo con las dos técnicas distintas que ya quedaron documentadas. Me faltaba por identificar la técnica de otro y el orden cronológico de todos ellos para saber qué fotos corresponden a los intentos nulos y cuáles al salto válido. Con los nuevos datos, la posibilidad de aclarar este batiburrillo parecía más a mi alcance que nunca. Y con esa motivación he vuelto a escudriñar todo el material que tengo recopilado.
En las últimas pesquisas he encontrado dos curiosidades que debería haber resuelto antes pero que hasta ahora me habían pasado desapercibidas:
Para empezar, he “descubierto” que la Calificación y la Final se disputaron en saltaderos diferentes. De los cuatro fosos que tiene el Estadio Olímpico de México, la Final se celebró en el más cercano a la salida del 1500, y por eso en alguna de las tomas frontales se ve el marcador electrónico que corona la grada en la segunda curva. La Calificación se desarrolló en la otra diagonal, en el foso más cercano a la salida del 100, y por eso en las tomas frontales no se ve el marcador electrónico pero sí llega a verse parte del letrero “MEXICO68” que cierra el graderío de la primera curva.
<center></center>
El segundo hallazgo lo he tenido siempre ante los ojos pero ha sido ahora cuando he reparado en él. El motivo por el que abundan las fotografías de la Calificación en las que Beamon lleva los brazos entre las piernas, y sus respectivas batidas, es que no es un salto SINO DOS. Una de las dudas queda despejada de un plumazo: de los tres saltos del día 17, dos fueron hechos con esta curiosa técnica y sólo uno con la otra. La diferencia entre fotografías similares de dos saltos muy parecidos la marca la aparición/desaparición de dos juezas que están en el césped junto a la calle 8, una sentada y otra de pie, en línea con los jueces del anemómetro. Las pruebas:
<center></center>
Una diferencia así debería haberla observado hace tiempo, pero las imágenes son tan similares en su ejecución que se me ha escapado durante años un detalle tan obvio. Cotejando las desigualdades, también queda ahora claro que los saltadores que se ven al fondo cambian, algo que yo siempre había interpretado como consecuencia de la perspectiva. He aquí la primera fotografía conseguida recientemente que me hizo entender que me estaba perdiendo algo:
<center></center>
Ahí están las juezas, sí, pero el elemento que llamó mi atención no fue ese sino –de nuevo- una mancha de barro en la zapatilla de Beamon. Esta vez hay que fijarse en el mismo clavo que ya teníamos localizado... pero en el pie izquierdo. Un trozo de tierra tan nítido diferenciaba claramente esa foto (ese salto) de esta otra imagen gemela en la que las juezas “desaparecen”:
<center></center>
Y barro por aquí, barro por allá, juezas visibles y juezas invisibles, caí en la cuenta de más diferencias. Por ejemplo, al fondo de esta última imagen vemos colocados en cada calle los cajones numéricos de salida, aunque se aprecian mejor en esta otra foto. En la anterior, los corredores (corredoras en este caso) ya están a punto de salir.
Una idea preconcebida me hacía creer que los saltos estaban siendo en el mismo foso del “ocho noventa”, y viéndolo así el ángulo de las fotografías me hacía pensar que se trataba de una salida de 200 metros. Comprobado el horario la teoría parecía correcta: la calificación de la longitud empezó a las 10’30 a.m., mientras que las semifinales del 200 femenino se iniciaron media hora antes. Pero no. Me parecía mucho retraso para la primera prueba de la mañana de unos Juegos Olímpicos, y en mi empeño observé una escalera de jueces que no me encajaba con una salida de 200 metros.
Analizando esta nueva duda fue como reconocí las diferencias entre los fosos de las dos jornadas, y al comprobar de nuevo el horario entendí el error de mis ideas preconcebidas: esos cajones y las atletas que se ven estaban en la zona de meta y no en contrameta, por lo que las fotografías no muestran las semifinales de los 200 metros femeninos sino las de los 800 que comenzaban a las 11 de la mañana.
Sin embargo, pese a haber localizado movimientos al fondo de las imágenes, estos no me servían para descifrar la cronología de los saltos ya que no podía saber si las atletas que se ven participaban en la primera o en la segunda semifinal. Para empezar a resolver definitivamente la cuestión cronológica fue necesaria la segunda nueva fotografía, que pertenece al único salto del día 17 que hizo Beamon con las manos por fuera:
<center></center>
En las fotografías de este salto que manejaba hasta ahora no se veía ni el pasillo ni el foso de arena. Como quedó escrito en el párrafo que he rescatado de mi artículo inicial, mi teoría/deducción situaba este salto en el primer lugar de la Calificación, ya que colocaba como “probable 8’19” el de las manos hacia abajo. Al descubrir dos saltos con esta técnica, la teoría perdía consistencia o, al menos, dejaba la puerta abierta a más posibilidades.
Pasando esta última fotografía por el filtro de los tres principales elementos de estudio obtenía los siguientes resultados:
- Aparecen las juezas junto a la calle 8, lo que a mi modo de ver situaría el salto como el primero o el tercero, dejando en segundo lugar el otro salto en el que están las juezas... o también podría ser el segundo si Beamon hubiera alternado sus dos técnicas, ay.
- No están los cajones de salida, lo que me sugería que estaba ante el primero (antes de los 800 según el horario) o el tercero de los saltos (después de los 800). Esto último probablemente anularía la “incómoda” posibilidad de que éste fuera el segundo intento.
- Los doce clavos de las zapatillas de Beamon están limpios, no hay rastro de barro. Esto no aclara mucho, si acaso podría indicar que pudo ser el primer salto y que los clavos se fueron ensuciando a medida que avanzó la Calificación. En este caso y añadiendo la presencia de las juezas, la evolución del barro sería: limpios en el primero, dos manchas en el segundo y una en el tercero.
Me devané los sesos buscando algún detalle “oculto”, alguna prueba definitiva. Pese a los nuevos datos y las deducciones seguía lejos de mi objetivo. ¿La “evolución” del barro en las zapatillas era una prueba concluyente? ¿Cuál podía ser el orden lógico? Curiosamente, las posibilidades descartadas eran las de “cero-una-dos manchas” y “dos-una-cero”, que colocaban en medio el salto en el que no estaban las juezas. Con pocas probabilidades debido a la desaparición de los cajones estaban las opciones “una-cero-dos” y “dos-cero-una”. Sin descartar estas últimas al cien por cien, todo apuntaba al orden “una-dos-cero” o “cero-dos-una”.
Tras mil cabezazos más, encontré otro posible indicio en esa portada de la revista “SPORT”: la arena del foso está bastante más removida que en las otras fotografías. Si mis cálculos son correctos, los tres saltos de Beamon fueron el noveno, el vigésimo cuarto y el trigésimo quinto de la Calificación. Considerando esta observación como “dato interesante” el resultado sería:
- Primer nulo: manos entre las piernas, sin juezas y con barro en la zapatilla derecha.
- Segundo nulo: manos entre las piernas, con juezas y con barro en las dos zapatillas.
- Válido de 8’19: manos por fuera, con juezas y sin barro en las zapatillas.
La teoría me parecía buena pero la aparentemente extraña evolución del barro en los clavos me seguía haciendo dudar. Que la arena parezca más removida no estaba mal como dato a seguir aunque me parecía pobre como “prueba definitiva”.
Pero mi investigación ya no tenía marcha atrás, así que seguí indagando hasta que encontré mi santo grial, la pieza clave que ha resuelto mi nuevo puzzle beamonesco. Es curioso, tras varios millones de vueltas perdido en el laberinto de las fotografías de Bob Beamon, la respuesta final me llegó gracias a una fotografía de RALPH BOSTON.
De la calificación de Ralph Boston se sabe por este cuadro que saltó tres turnos más tarde que el primer nulo de Beamon, y que necesitó un único intento de 8’27 (récord olímpico) para pasar a la Final. Casualidad y fortuna, yo también sabía que tengo varias fotos de aquel momento. Y la solución se reveló.
He aquí la imagen que pone orden a mi galimatías:
<center></center>
Este salto se produjo algunos minutos más tarde que el primer intento de Beamon. Es evidente que las juezas no están, lo que sumado a todo lo expuesto no deja resquicio para la duda: el salto de Beamon en el que no aparecen las juezas solamente pudo ser el primero. La presencia de las semifinalistas del 800 durante el salto en el que las dos zapatillas tienen barro, lo sitúan en segundo lugar, corroborado por la desaparición de los cajones de salida y la arena removida, que colocan en tercer lugar el de los brazos por fuera. La teoría del “una-dos-cero manchas” expuesta hace unos párrafos era correcta.
Aunque yo ya daba por resuelto el enigma, analicé mis otras fotografías del 8’27 de Ralph Boston buscando más información, pero ninguna de ellas añadió nada nuevo. Ninguna menos la que ya he mostrado, que además de darme la clave para reconocer el primer salto de Beamon me regaló una nueva sorpresa al descubrir este curioso detalle:
<center></center>
El hecho de que una fotografía de Ralph Boston me hubiera dado tanta información válida, convirtió este salto en mi nuevo campo de batalla para mi búsqueda de más datos sobre Beamon. En una metáfora atlética, mi esfuerzo se vio recompensado, y tras rastrear todo Internet a la caza de más fotos del 8’27 de Boston, encontré esta nueva joya en la que hay mucha información sobre Bob Beamon:
<center></center>
Para empezar, se ve con mayor nitidez a las dos juezas acercándose al lugar en el que luego quedarían inmortalizadas en las fotos de Beamon (y en este estudio), y aclara que la silla era verde. También se aprecia el cajón de la calle 1 que en las otras fotografías sólo podía intuirse, lo que acerca aún más este escenario al de la foto equivalente de Bob Beamon. Y añade una novedad: la escalera de jueces que estaba aún vacía en el primer salto de Beamon aparece ahora abarrotada. Revisando esa imagen se descubre que lo que parecía un grupo indeterminado de personas era una marea de jueces acercándose a su posición, al igual que las dos juezas de la silla.
Gracias a estas dos fotografías de Ralph Boston he completado este nuevo trabajo sobre las imágenes de Bob Beamon. Espero haber demostrado cuáles corresponden a unos saltos y a otros, y en qué orden y con qué técnica fueron realizados. Completada la información, el desarrollo completo de los acontecimientos queda así:
- El 17 de octubre de 1968 comienza a las 10’30 de la mañana la ronda de Calificación del salto de longitud masculino en el foso más cercano a la salida de los 100 metros del Estadio Olímpico de México. Bob Beamon es el noveno de la lista. Mientras un grupo de jueces se dirige a sus posiciones de meta para cronometrar las semifinales femeninas de los 800 metros programadas para las 11, Beamon hace un salto nulo con barro en un clavo de su Puma derecha utilizando su técnica de caer con los brazos entre las piernas.
- Quince saltos más tarde, poco antes de la salida de la segunda semifinal de los 800 metros femeninos, Beamon hace un segundo salto nulo usando la misma técnica que en el anterior y con barro en el mismo clavo de sus dos zapatillas Puma.
- Beamon limpia los clavos de sus Puma; las semifinales femeninas de los 800 han concluido y los cajones de salida ya han sido retirados. Once saltos después de su segundo nulo, Beamon cambia de técnica y alcanza en su tercer y último intento los 8’19 válidos que le permitieron participar en la Final del 18 de octubre.
Aquel día, el histórico 18 de octubre de 1968, en el foso más cercano a la salida de los 1500, con la misma técnica que le había dado acceso a esa Final pero con zapatillas Adidas, Bob Beamon logró un resultado indeleble en la historia del Atletismo, del Olimpismo y del deporte.
<center></center>
Y con esto termino: ¿por qué motivo he titulado este artículo “Los CUATRO saltos del Puma” si sólo fueron tres? Sencillo, lo he hecho porque aunque Bob Beamon ha pasado a ser uno de los iconos de Adidas gracias a sus “ocho noventa”, finalizada la competición se abrigó del aguacero. Y cuando subió al podio para recibir su merecida medalla de oro (¡cuánto ha cambiado este mundo!) lo hizo calzando unas zapatillas PUMA.
<center></center>




[/img]</center>
</center>
</center>
</center>
</center>
</center>
</center>
</center>
</center>
</center>
</center>
Citar
</center>
</center>
</center>
</center>
][/img]
</center>
</center>

</center>
</center>
][/img]
][/img]
][/img]
][/img]
][/img]
</center>








</center>
